domingo, 5 de febrero de 2017

Lidiando con el acné...


Sí. Parece menterio que no haya tenido granos durante mi adolescencia (bueno, alguno que otro, pero nada escandaloso) y ahora a mis treinta y algo sí, y me toca lidiar con esta mierda. Mi problema con los granos empezó a medida que me iba aficionando al running. Pensé que sería porque se me juntaban las típicas espinillas que me salen por la regla con el sudor y por utilizar bases de maquillaje lowcost. Creí que en cuestión de unos días volvería a tener la cara más lisa que slenderman. No. Además, coincidiendo con la Navidad, entre que me he puesto tibia a turrón de chocolate y que cada vez que salgo a beber me pongo como Las Grecas (el alcohol no ayuda nada a mantener la piel bonita) la cosa se me fue de las manos. Tenía las mejillas como un jodido mapa. Cosa que tampoco me ha pasado nunca, porque cuando tuve algún grano en su época (de chavalilla), me salían en la frente, nariz o barbilla. Mejillas jamás, y creedme, los de las mejillas son los peores: tardan más en secarse (lo supongo porque ahí hay más grasa acumulada en esa zona de la cara) y quedan marcas.

Fui al médico, ya tenía mi historial porque me había pasado lo mismo en 2012 (pero en esa ocasión fue por una reacción alérgica a unos suplementos vitamínicos con gingsen coreano que tomé). Me diagnosticó acné (bueno, tampoco hace falta ser un lince) y me recetó un ciclo de antibióticos. Sí, probablemente tomando las pastillas pueda ver mejoría, pero si es algo hormonal (como sospecho), va a ser pan para hoy y hambre para mañana. ¿Y sabéis qué me pasa cuando tomo antibióticos? Candidiasis. Oh. Cutis terso como el culito de un bebé a cambio de pasar el resto del mes con la sensación de tener una marabunta de termitas encabronadas entre mis piernas, que me hacen caminar como John Wayne. Luego con la regla se equilibra el ph vaginal o algo así y se me pasa. Pero quizá los granos vuelvan a salir.

¿Qué he estado haciendo yo por mi cuenta? Pues aparte de gastarme la vida en cremas hipoalergénicas y cosméticos específicos de farmacia: tónico, exfoliantes, jabón especial, hidratante equilibrante, así como la famosa mascarilla a base de arcilla y carbón, lo único que conseguí era la zona T pelada cual lagarto (sobre todo aletas de la nariz y labio superior), mientras que los cachetes seguían on fire. Cada vez más y más granos, de esos rojos y enrabietados. Pedí cita para hacerme un peeling profesional. La esteticién me dijo que procurara no hacerme tantas pajas  a veces cuando practicamos mucho deporte, comemos dulces, estamos estresadas y además oscilamos de peso, la piel reacciona así por las toxinas que se excretan con el sudor. Aunque la verdad es que sólo me salen en la cara, podrían cebarse con las piernas, brazos o espalda. Tras el peeling la cosa mejoró pero solo durante una semana. Luego me tocó la regla y me puse como una mazorca con varicela.

Pasé de cremas y de maquillarme con bases fluidas (solo polvos, de los cosméticos, ¿eh? Nada de echarlos. Quizá eso es lo que me vendría mejor para la piel). Comencé con aceite de árbol de té. ¿Resultado? Aún peor. Supongo que me irritaba demasiado la piel y con el frío notaba como si me estuvieran pasando una antorcha por la cara.

¿Cómo estoy ahora más o menos controlando los granos de la cara? Pues no os lo váis a creer, pero llevo desde el jueves y en cuatro días (hoy domingo) sólo me ha salido un grano nuevo (cuando iba a una media de dos o tres diarios). Pasta de dientes. Licor del Polo blanqueador avanzado para ser más exactos, pero funcionará con todas, ya sea Colgate, Lacer, Deliplus o del Alcampo. Sensodyne igual no. Cuando estoy en casa me aplico una capa generosa. Si voy a salir o al trabajo, sólo una pequeña cantidad, espero que seque y me maquillo por encima.

No sé si esto es algo puntual que se irá resolviendo las próximas semanas o la pérdida de peso además del deporte me hace rezumar testosterona y el acné es algo que me va a acompañar sine die. Tendría que hacerme análisis de sangre. Tengo seguro privado, pero tampoco es que esté yo muy por la labor de empezar a peregrinar por dermatólogos y/o laboratorios. Además, pagar las cuotas tampoco te da derecho a exigirles nada si el médico no lo ve claro (sí, tengo granos, pero no es algo por el momento tremendamente exagerado) y a veces en la Seguridad Social no escatiman tanto.

He decidido seguir con la pasta de dientes, y ya os iré contando...







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