sábado, 25 de febrero de 2017

Alopecia femenina y autoestima: Cómo afrontarlo de cara a una relación de pareja que está en sus inicios

Hace mucho tiempo que no escribo sobre estos temas. Más que nada porque para mí, la alopecia pasó a ser el último de mis problemas, y cuando convives con ello desde los 11 años de edad, la verdad es que llega un momento en el que ya entra a formar parte de tu vida con sus altibajos: aunque hayas aceptado esa "simbiosis", a veces te da por resignarte, a veces piensas: joder, podría ser peor. Pero otras veces te cabreas con tu genética, y otras simplemente lo olvidas. Es cierto que mi caso es un poco especial pues va por rachas. A veces más pelo. A veces menos pelo. Pero nunca sabes cómo va a evolucionar, cómo vas estar de aquí a seis meses. Y honestamente, no me preocupa. Me preocupa más otras decisiones que debo tomar de aquí a seis meses. Estoy haciendo terapia y el psicólogo me lo pregunta (por otras cuestiones, no por el pelo, ojo): ¿Cómo te ves de aquí a seis meses? ¿Cómo te ves de aquí a un año? Y no sé. La verdad es que no lo sé. Siempre he tenido la insana manía de proyectar, de no vivir en el presente. De proyectar lo que quiero que pase o que no pase en el futuro. Y de vivir con nostalgia y melancolía sobre cosas ancladas en el pasado, que tiran de mí como si llevar un arnés con una gran piedra a rastras. Pero técnicamente el pasado es pasado, ya fue. El futuro no existe. Y lo que importa es el ahora. El poder del ahora.

Aunque a medida que nos hacemos mayores, y entramos de lleno en la vorágine de la vida adulta, de las responsabilidades, de la presión laboral y de la presión social, es normal que siempre tengamos un ojo puesto en el futuro. Pero por el momento soy incapaz, estoy estancada, estoy flotando en un limbo de incertidumbre y no puedo proyectar nada. Algo que me alegra por un lado porque obsesionarse por lo que puede o no puede pasar no es bueno para nuestra higiene mental, pero me horroriza por otro, pues es una sensación totalmente nueva para mí. Estoy en un autoexilio.

Hace más de medio año que estoy soltera sin una relación seria. Y a veces pienso si seré capaz de rehacer mi vida o no. Si podré funcionar en pareja, porque es evidente que siempre lo he hecho mal. Y siempre lo he hecho mal porque cuando se habla de cosas de dos, no depende directamente de mí, sino que es un proyecto en común en el que se rema en la misma dirección o se naufraga inexorablemente. El otro día me comentaba un amigo (también rebotado en el amor, pero muy enfrascado y absorbido por un trabajo fascinante como para preocuparse por nada de eso) que en todas las relaciones siempre hay uno que da más, que no existe el equilibrio perfecto, ni siquiera en algo tan básico y primario como es el sexo. Uno de los dos da más de lo que recibe, siempre.

Por un lado me hizo reflexionar sobre la complicidad, la confianza y el respeto mutuo dentro de la pareja. Como que la falta de compromiso de una de las partes pudiera considerarse una especie de traición que abocara la relación al fracaso, y no como un factor que se pudiera compensar con el sobreesfuerzo del otro (que es en lo que siempre he pecado yo, o por exceso o por defecto, o por ser la persona que tirara del carro incluso agarrando las riendas con los dientes, o por ser como el caballo de Troya y sabotearla desde dentro).

Y después me acordé: ¡Puta, pero si me estoy quedando calva otra vez! ...

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Bueno, el texto de arriba lo escribí en pleno síndrome pre menstrual. Menos mal que se me ha pasado y ahora ya no me siento tan metafísica con estos temas. Además de la regla, he pillado un gripazo, así que decidí no salir este fin de semana y disfrutar de un maratón de capítulos de Santa Clarita Diet. Pero ya que tengo Netflix, he visto una peli de Bradley Cooper (es que me pone muchísimo ese hombre) que se llama "He's just not that into you". En castellano creo que lo han traducido algo así como "Qué les pasará a los hombres" o alguna mierda por el estilo. No soy muy fan de las películas moñas/románticas así en general, pero es cierto que cuando tengo resaca o estoy mala las prefiero porque son fáciles de ver y digamos mucho más digeribles que las de Lars Von Trier. Os la recomiendo.

En resumen, y retomando el tema de este post: si estás empezando o tanteando una relación de pareja, es lógico que tengas tus dudas, sobre todo cuando puedes tener ciertos complejos con tu apariencia física. Aquí podríamos disertar miles de páginas sobre qué hacer, qué no hacer, qué estrategia seguir o cuál es el mejor método. Y lo que te rondaré morena. Conversaciones interminables de este tipo hemos tenido todas con nuestras amigas hasta altas horas de la madrugada. Diseccionando cada mensaje de whatsapp, sus actitudes, sus reacciones, charlas e incluso su lenguaje corporal como si fuéramos los forenses de CSI investigando una escena de un crimen. Bullshit. No sirve de nada. Si quiere estar contigo, estará contigo.

Te buscará. Hará lo humana o lo inhumanamente posible para encontrar la forma de estar o de pasar tiempo contigo. Ya tenga que cruzarse medio mundo en un avión o incluso nadando si es necesario. Tendrá tiempo para ti, tendrá interés, lo de la alopecia no importará nada en absoluto y en resumen: será algo fácil. Si no es fácil, en serio, no vale. De pequeña me harté de oír a mi madre decirme: "Lo que cuesta, vale". Pues no. Este ha sido mi error con las parejas. Lo que cuesta, no vale. No funcionará. Puede ser cuestión de días, de meses o de años: pero al final, peta.

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