viernes, 27 de enero de 2017

I'm back...



Reconozco que una de las cosas que más me ha costado después de mis vacaciones "mentales" ha sido redactar esta entrada del blog. Primero, porque se me cae la cara de vergüenza: tenía pensado volver pasado Reyes y estamos casi en febrero. Segundo, porque todavía no estoy al 100% para nadie ni para nada. Sobre todo en el tema del trabajo, todavía me cuesta echar horas como antes (aunque currar a un ritmo de 60 h a la semana tampoco es sano, pero de verdad que siempre me  he refugiado en el trabajo cuando las cosas del corazón me iban como el culo). Supongo que otro de mis defectos ha sido acomodarme, y es importante ser competitivo, estar a tope y no dormirse en los laureles cuando se gestiona un negocio. Por suerte cuento con un equipo de profesionales que vale más que las pesetas. Sin ellas no habría podido levantar cabeza, son como mi mano derecha y las cosas han seguido fluyendo contra todo pronóstico mejor de lo esperado.

¿Por qué he desaparecido en combate tanto tiempo? Por una separación. Muy complicada. Aún faltan flecos por rematar pero ya estoy mejor de ánimo. Cuando no es de mutuo acuerdo (esto no lo digo por mí, sino por él), siempre se hace todo más difícil. Cuesta arriba, arrastrando la piedra de Sísifo. Aunque ninguna ruptura es un camino de rosas, incluso cuando es cosa de ambos. El sabor a fracaso que se queda en la boca es más amargo que la hiel. Ahora siempre me dicen lo mismo: todavía eres joven y con todo el deporte que haces te estás poniendo buenorra.  Eso sí, aunque algunos pantalones de la 38 me van holgados, tengo un rictus de melancolía en la cara, unas patas de gallo, unas ojeras y unos bolsones que no me las quita ni Dior.

Bueno, tras el rollo de las navidades (soy como el jodido Grinch), también aproveché para viajar un poco. Llevaba dos años sin salir a ningún sitio. Es cierto que comprar ropa (ahora que estoy más bien delgada) y potingues de maquillaje me sube la moral, pero considero que viajar es el único gasto que te hace mucho más rico. Además he conocido gente la mar de interesante, incluso los hay que me han despertado el apetito por volver a comerme la vida a bocados.

Por otro lado, cuento con el apoyo de mi familia y amigos, que es lo más importante del mundo. No descarto rehacer mi vida, pero tampoco es algo que vaya a ser sencillo. Primero, porque ya estoy en "esa edad" complicada. Segundo, porque los futuribles tampoco es que sean cosa fácil (y dado que me molan mayores, cuando rozas la cuarentena los divorcios traumáticos y las mochilas están a la orden del día lo cual es lógico y normal). Tercero: responsabilidades. Ya no soy una veinteañera que lo dejaría todo por irse a vivir a Brasil (porque tampoco es que tuviera nada...). Cuarto: cada día estoy más calva por detrás de las orejas. Jajaja. Sí. Después de que la psoriasis arrasara el lado derecho de mi cabeza (difuso), tengo un rodal en el lateral izquierdo del tamaño de una moneda de cincuenta céntimos. ¡Paciencia, piojos, que la noche es muy larga! Por el momento lo voy disimulando, y tampoco es que tenga ganas de ir contándolo.

Recuerdo los agobios, las noches sin dormir, los miedos y el carácter agriado que se me puso hasta que por fin me armé de valor y le expliqué cuál era mi complejo a mi ahora ex pareja. Por suerte, el tema del pelo ya no es lo que más me preocupa del mundo mundial. Ni de coña. Trataré de disimularlo con la mayor dignidad posible hasta que sea inevitable. Y si no me aceptan por eso, a mis treinta y X años, ¡que se vayan a Parla! ¿Veis? Me ha costado pero he madurado. El problema es que me he caído de cara desde lo más alto del maldito árbol.

No sé si considerar esto un desahogo, una disculpa, una declaración de intenciones o simplemente justificar mi desgana. El psicólogo dice que no me machaque. Pero también considero que es una falta de respeto dejar de publicar aquí, pues hay mucha gente que leer este blog le entretiene y que sigue mis posts desde hace la tira de años. Lo siento.

Me he propuesto actualizar en principio 2-3 veces por semana. También voy a introducir algunos cambios, ya que estoy pensando en eliminar la sección del Post del viernes. Pero mantendré la de mujeres extraordinarias. También publicaré artículos patrocinados en los que obviamente aparecerá en un lugar visible que se trata de información de un sponsor o una marca determinada, para no hacer perder el tiempo a nadie que no le interese.

En fin. Espero que aceptéis mis disculpas. En ocasiones las circunstancias me sobrepasan, y tras varios meses a la deriva, ya por fin hago pie pero aún me falta algún tiempo hasta llegar a la orilla...

GRACIAS. Y muchas gracias por vuestros comentarios de ánimo.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo!! He abierto este blog muchas veces!! Espero que vuelvas con ánimo sea lo que sea lo que te lo quitó!
Laura

Anónimo dijo...

Q alegría!! :) ;)

Anónimo dijo...

¡Qué bien! Si esta misma mañana estuve cotilleándote el blog profesional, a ver si dabas señales de vida o qué.

Por cierto, ya veo que vuelves con un melenón rubio que ondea al viento. ¿Es tu pelo, parcial, peluca o qué? :-P

En serio, welcome back. Espero que vaya todo mejor.

Piru

Anónimo dijo...

Te echamos de menos ��

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