martes, 31 de enero de 2017

Consejos para acertar con el corte de pelo de tu prótesis o peluca ¡a la primera!

Soy consciente de que hay personas que le temen más al sillón de la peluquería que al del dentista.Y que un mal corte de pelo o una mala manipulación de una prótesis capilar puede arruinar cualquier estilismo o sistema (no es la primera vez ni última que veo un flequillo cortado en la nuca porque se lo han colocado al revés). Por otro lado, aunque es bueno tener altas expectativas en la vida, cuando nos enfrentamos a llevar una prótesis capilar por primera vez es importante mentalizarnos y ser flexibles / tener los pies en la tierra respecto al corte y al peinado. Para evitar vernos rar@s o frustrarnos con el resultado, estos son los consejos más útiles que os puedo dar:

1) El color, la densidad y la textura han de coincidir con tu cabello biológico. Esto parece una obviedad, pero podemos equivocarnos a la hora de elegir un sistema postizo para el pelo, máxime si hacemos las compras a través de páginas web o directamente por mail. Hacerse una idea mirando muestras de color y fotos a través de una pantalla a veces no es tarea fácil. Siempre es mucho más efectivo poder probarse, tocar y valorar los productos en persona, pero en muchas ocasiones esto no puede ser. Cuando nuestro cabello es, por ejemplo, rubio, y elegimos un sistema oscuro (o viceversa) porque es lo que hay en stock y tenemos prisa, nos exigirá alterar nuestro tono habitual, y el impacto una vez lo hayamos colocado será bastante extraño. Esto también sucede con la textura (si tenemos el pelo liso pero lo pedimos ondulado) y también con la densidad. Cuando nuestro cabello es fino, lacio y escaso, llevar un sistema que aporte demasiado volumen arriba nos puede "deformar" la cabeza. Lo ideal es ir de menos a más, empezar por una cantidad normal, que se adapte a nuestras necesidades, y con el paso del tiempo animarnos a ponerle más pelo. No por llevar una cantidad más alta significa que disimularemos la alopecia mejor, a veces es incluso peor (sobre todo si no quieres llamar la atención).

2) Las características de tu sistema son importantes, pero el estilismo es el rey. Un cabello del mismo tono, grosor y textura que tu pelo biológico, con la densidad ideal para tu tipo de alopecia, puede arruinarse con un mal estilismo o un error al cortar ese pelo. Es importante que acudas a una peluquería que ya tenga experiencia aplicando, manipulando y engranando prótesis capilares o pelucas. No es igual que cortar el cabello de una clienta, en primer lugar porque si nos pasamos ¡no crece! Por otro lado, es mejor no atrevernos con estilos excesivamente complejos y sofisticados al principio: menos es más. Una melena desfilada con la raya en un lado que nos despeje la cara o un estilo a capas con algo de flequillo son opciones fáciles de mantener una vez que tengas que hacerte cargo de peinarte cada mañana, y poder engranarlo con tu cabello biológico en casa. Si se trata de una peluca completa y puedes acudir semanalmente a tu peluquería de confianza donde marcan el estilo por ti, entonces no hay problema en añadirle complicación al asunto.

3) La forma de tu cara determina qué estilo puede ir mejor en cada caso. No es lo mismo un rostro redondo, triangular o cuadrado. En la web de Vogue te explican las opciones de mil maravillas:
http://www.vogue.es/belleza/pelo/articulos/elegimos-un-corte-y-un-peinado-para-cada-rostro-ovalado-triangular-redondo-o-cuadrado/18087

4) Es importante mirar también por nuestro bolsillo. Todos estos consejos son útiles pero... ¿Cuánto te va a costar? No me refiero a la pieza en sí misma sino a su mantenimiento. Ten en cuenta que un cabello virgen (no ha sido teñido ni alterada su textura) siempre da "menos trabajo", y menos gasto, pues no necesitarás retoques de tinte constantes (aunque sí, también se aclaran sobre todo por el sol y por las fuentes de calor como puede ser la plancha o el secador) ni el gasto en cosméticos que aporten hidratación muy intensiva como con las prótesis que están teñidas de fábrica. Esto sobre todo es recomendable para las chicas que tienen el cabello oscuro o moreno, porque puedes ir tirando de pelo indio o chino, que es sustancialmente más barato (sobre todo el indio, que es lo más similar al típico cabello de mujeres mediterráneas). En el caso de las personas rubias. es cierto que el cabello virgen ruso tiene un coste elevado, pero al tratarse de pelo que no está teñido y es rubio por naturaleza siempre tendrá una mayor duración (y requerirá menos dinero en mantenimiento) que un pelo negro que aclaramos en la fábrica.  Aunque en otros casos compensa llevar asiático procesado (teñido) porque, aunque da más la lata para mantener el color, es más barato. Normalmente los sistemas, si no se usan para dormir ni para gimnasio / nadar, se cambian una vez al año, por lo que tendrías que sumar que al menos en 3 ó 4 ocasiones te va a tocar retocar la tonalidad (sobre todo por el verano) y además necesitarás cosméticos específicos para que el manteimiento sea bueno. Y no, no vale el champú del Mercadona que tan estupendamente le funciona a tu prima, por desgracia. Aquí mi particular batalla contra las marcas blancas y la posticería: http://alopeciafemenina.blogspot.com.es/2016/05/es-conveniente-usar-cosmeticos-de-marca.html

En cualquier caso, si vas a llevar prótesis o peluca por primera vez, ya te gastes 200 ó 2000 euros (que haberlas, háylas) ya sabes que la primera "paga la novatada". Aunque a veces se da el fenómeno a la inversa. Y esto lo sé por experiencia profesional. Con la primera prótesis tienen tanto reparo y "miedo" a estropearla, que ni la tosen encima. Con la segunda y siguientes van metiendo más caña (que si mechas, que si plancha, que si brushing dos veces por semana) y evidentemente el cabello se va dañando. Por lo que hay personas que se mosquean de que la primera maravillosa pero la segunda les "sale peor", pero en realidad es más bien por la manipulación más que por otra cosa.

viernes, 27 de enero de 2017

I'm back...



Reconozco que una de las cosas que más me ha costado después de mis vacaciones "mentales" ha sido redactar esta entrada del blog. Primero, porque se me cae la cara de vergüenza: tenía pensado volver pasado Reyes y estamos casi en febrero. Segundo, porque todavía no estoy al 100% para nadie ni para nada. Sobre todo en el tema del trabajo, todavía me cuesta echar horas como antes (aunque currar a un ritmo de 60 h a la semana tampoco es sano, pero de verdad que siempre me  he refugiado en el trabajo cuando las cosas del corazón me iban como el culo). Supongo que otro de mis defectos ha sido acomodarme, y es importante ser competitivo, estar a tope y no dormirse en los laureles cuando se gestiona un negocio. Por suerte cuento con un equipo de profesionales que vale más que las pesetas. Sin ellas no habría podido levantar cabeza, son como mi mano derecha y las cosas han seguido fluyendo contra todo pronóstico mejor de lo esperado.

¿Por qué he desaparecido en combate tanto tiempo? Por una separación. Muy complicada. Aún faltan flecos por rematar pero ya estoy mejor de ánimo. Cuando no es de mutuo acuerdo (esto no lo digo por mí, sino por él), siempre se hace todo más difícil. Cuesta arriba, arrastrando la piedra de Sísifo. Aunque ninguna ruptura es un camino de rosas, incluso cuando es cosa de ambos. El sabor a fracaso que se queda en la boca es más amargo que la hiel. Ahora siempre me dicen lo mismo: todavía eres joven y con todo el deporte que haces te estás poniendo buenorra.  Eso sí, aunque algunos pantalones de la 38 me van holgados, tengo un rictus de melancolía en la cara, unas patas de gallo, unas ojeras y unos bolsones que no me las quita ni Dior.

Bueno, tras el rollo de las navidades (soy como el jodido Grinch), también aproveché para viajar un poco. Llevaba dos años sin salir a ningún sitio. Es cierto que comprar ropa (ahora que estoy más bien delgada) y potingues de maquillaje me sube la moral, pero considero que viajar es el único gasto que te hace mucho más rico. Además he conocido gente la mar de interesante, incluso los hay que me han despertado el apetito por volver a comerme la vida a bocados.

Por otro lado, cuento con el apoyo de mi familia y amigos, que es lo más importante del mundo. No descarto rehacer mi vida, pero tampoco es algo que vaya a ser sencillo. Primero, porque ya estoy en "esa edad" complicada. Segundo, porque los futuribles tampoco es que sean cosa fácil (y dado que me molan mayores, cuando rozas la cuarentena los divorcios traumáticos y las mochilas están a la orden del día lo cual es lógico y normal). Tercero: responsabilidades. Ya no soy una veinteañera que lo dejaría todo por irse a vivir a Brasil (porque tampoco es que tuviera nada...). Cuarto: cada día estoy más calva por detrás de las orejas. Jajaja. Sí. Después de que la psoriasis arrasara el lado derecho de mi cabeza (difuso), tengo un rodal en el lateral izquierdo del tamaño de una moneda de cincuenta céntimos. ¡Paciencia, piojos, que la noche es muy larga! Por el momento lo voy disimulando, y tampoco es que tenga ganas de ir contándolo.

Recuerdo los agobios, las noches sin dormir, los miedos y el carácter agriado que se me puso hasta que por fin me armé de valor y le expliqué cuál era mi complejo a mi ahora ex pareja. Por suerte, el tema del pelo ya no es lo que más me preocupa del mundo mundial. Ni de coña. Trataré de disimularlo con la mayor dignidad posible hasta que sea inevitable. Y si no me aceptan por eso, a mis treinta y X años, ¡que se vayan a Parla! ¿Veis? Me ha costado pero he madurado. El problema es que me he caído de cara desde lo más alto del maldito árbol.

No sé si considerar esto un desahogo, una disculpa, una declaración de intenciones o simplemente justificar mi desgana. El psicólogo dice que no me machaque. Pero también considero que es una falta de respeto dejar de publicar aquí, pues hay mucha gente que leer este blog le entretiene y que sigue mis posts desde hace la tira de años. Lo siento.

Me he propuesto actualizar en principio 2-3 veces por semana. También voy a introducir algunos cambios, ya que estoy pensando en eliminar la sección del Post del viernes. Pero mantendré la de mujeres extraordinarias. También publicaré artículos patrocinados en los que obviamente aparecerá en un lugar visible que se trata de información de un sponsor o una marca determinada, para no hacer perder el tiempo a nadie que no le interese.

En fin. Espero que aceptéis mis disculpas. En ocasiones las circunstancias me sobrepasan, y tras varios meses a la deriva, ya por fin hago pie pero aún me falta algún tiempo hasta llegar a la orilla...

GRACIAS. Y muchas gracias por vuestros comentarios de ánimo.


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