jueves, 29 de septiembre de 2016

Las anécdotas más raras y épicas que han pasado trabajando en una peluquería VOL II

El primer post sobre las consultas más bizarres y rotodosianas que me han sucedido trabajando en una peluquería (bueno, no todas directamente porque no suelo estar cara al público a no ser que sea estrictamente necesario) ha tenido mucho éxito. Pensé que iban a venir a por mí con antorchas por tomarme a pitorreo todo esto, pero no ha sido así (de momento). Desde entonces hemos recopilado alguna que otra anécdota más, y quiero compartir aquí las más WTF!

1) La señora, el guacamayo, la peluca y la Guardia Civil

Hace unos días una señora de unos 55 años bien vestida y enjoyada, pelo rubio, largo, bien recogido en coleta entró sin cita previa. Estaba muy nerviosa y cuando hablaba se tapaba la boca así que costaba horrores entenderla bien. La conversación es real como la vida misma, que me parta un rayo ahora mismo si me lo estoy inventando: 

- Hola, por favor, ¿me podéis prestar una peluca de pelo natural para ir al hospital? Os dejo el DNI como garantía de que os la devuelvo mañana.
+ Lo siento señora pero ya no gestionamos aquí el banco de pelucas gratuitas, tiene que ir a la sede de la AECC en Francos Rodríguez donde le dejan una sin coste para la quimio.
- No, si no es por la quimio, es que tengo que ir al hospital a visitar a mi marido, que está ingresado y necesito disfrazarme con una peluca porque me persigue la Guardia Civil.
+ ¡¡¿Cómo que le persigue la Guardia Civil?!!! 
- Sí, porque la semana pasada fui al hospital y le llevé un guacamayo, pero me pararon en la puerta y me han prohibido el paso, por eso me disfrazo... También tengo un traje de guardia civil en casa y a veces me lo pongo (como Antonio Recio, vaya fijación de esta señora con la Benemérita jaja).

La cara de mis compañeras era un poema. Educadamente le explicaron que no prestamos pelucas a nadie y la señora siguió su camino.  Esta mañana la han visto pasar pero estaba totalmente borracha y no eran ni las doce. Por desgracia tendrá algún tipo de trastorno sin tratar o problemas personales graves que le hayan empujado a la bebida y a estar así...

2) Tienes un e-mail. 

Un señor nos contactó por teléfono porque había recibido un pedido contrareembolso para su madre nonagenaria, y como era una de nuestras pelucas sintéticas estandard le quedaba grande, así que deseaba tramitar la devolución o cambiarla por otra talla más pequeña. Mis compañeras le explican que al ser una compra a distancia tiene que dirigirse por email para poder hacer el trámite de mandar la peluca y cambiarla por otra o recuperar su dinero. A las pocas horas vuelve a llamar y dice:

- Mire, señorita, he consultado con mi vecino, con mi sobrino y he llamado al soporte técnico de Movistar, pero nos es imposible enviar la peluca por email, así que ya me pueden explicar cómo hacerlo, ¿la puedo mandar por fax?
+ Señor, la tiene que enviar por mensajero o por Correos, pero el aviso para que le tramiten la devolución tiene que ser vía email ya que fax no hay. 
- Ah, vale, de acuerdo. Pues voy entonces ahora a la oficina de Correos.

A fecha de hoy no tenemos noticias de este señor, ni de su madre nonagenaria ni sabemos por dónde anda la peluca cibernética...


3) La oreja de Van Gogh

Una señora mayor, muy entrañable, viene con la peluca totalmente girada tipo boina francesa y nos dice que le aprieta, que está muy incómoda y que le expliquemos otra vez cómo ponerla. La sentamos en la cabina frente al espejo y le dicen mis compañeras:

- Mire, tiene que dejar una referencia de 4 deditos desde las cejas, sujetarla por delante de aquí, deslizarla hasta la nuca, colocar las patillas simétricas por delante de las orejas etc etc etc...
+ ¿Cómo que colocar las patillas por delante de las orejas? ¿No puedo meter las orejas por dentro de la peluca? ¡Es que con la quimioterapia paso mucho frío en la cabeza y no estamos en invierno!
- No, mujer, las orejillas por fuera, luego se puede peinar el pelo de las patillas hacia delante para taparlas. No le recomendamos que use gorro o sombreros encima porque la fibra se estropea...

La señora se fue con el pelo bien puesto, pero no demasiado convencida del sistema. Hace nada volvió a pasar (vive por el barrio) para enseñarnos su invento: ha cosido un gorro de invierno por dentro y se lo encasqueta por supuesto tapando las orejas. La tela le asoma por debajo del flequillo, pero ande ella caliente, ríase la gente. Si es que el frío agudiza el ingenio...

Estas situaciones en las señoras mayores (y no tan mayores) que se ponen la peluca del revés (nuca delante) o el parcial del revés son muy habituales. Pero se solucionan rápido ¡mientras que no lo hayas cortado!

Fuente de la imagen: Gato y Guacamayo (Youtube)



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