jueves, 21 de julio de 2016

Las preguntas más raras y épicas que me han hecho trabajando en una peluquería VOL I

Hace meses que doy vueltas a publicar o no este post. Si fuera una peluquería normal y corriente, qué sé yo, una franquicia de Marco Aldany, la audiencia del blog seguramente estaría deseando que contara anécdotas bizarres. Pero como se trata de una peluquería especializada en alopecia femenina, la sensibilidad está a flor de piel. Es un trabajo bonito por un lado, porque creo que hacemos una labor de ayuda, pero por otro es muy duro. Hay días que me da hasta miedo decirle a una clienta: "Qué guapa estás", porque igual se lo toma como si fuera un comentario ofensivo. Hay chicas a las que su problema de alopecia -no me refiero a pacientes oncológicos, eso es otro tema diferente- les afecta en todos los ámbitos de su vida, principalmente a su personalidad y a su forma de percibir la realidad.

Pero bueno, hay que ser valiente. Durante dos años y pico que he trabajado en la tienda, aparte de haber envejecido siete, cual perra, más este último año que no se me ha visto mucho el pelo (pero me comunico a diario con las compañeras y estoy al tanto de todo) tengo anécdotas para dar y tomar. Lástima que muchas veces si no las apuntas en ese mismo momento se te olvidan. Estoy haciendo una selección de las más raras para compartirlas. Siempre desde el cariño y el respeto, aunque no sea para nada recíproco. Realmente los que nos llevamos la peor parte somos las personas que trabajamos, o hemos trabajado, cara al público.

Anécdota 1: Llama una señora que padece alopecia (no por quimioterapia) y se interesa por el servicio de confeccionar pelucas con el propio pelo de la persona. Mis compañeras le dan información al respecto y la mujer pregunta lo siguiente: -¿Pero para hacer una peluca con mi propio pelo es necesario que me lo corte? + Señora, si pudiéramos clonar cabello humano genéticamente idéntico, habría cancelado mi hipoteca la primera semana.

Anécdota 2:  Una señora llama indignadísima porque necesita comprar una peluca rubia de pelo largo urgentemente, y nos pregunta de malas maneras si tenemos algo de lo que busca en stock. Le respondemos que sí, tanto en pelo natural como en sintético. - ¿Pero me van a gustar las pelucas que hay? + Señora, lo ideal es que venga a probárselas para que pueda valorar si le quedan bien y si le gustan los modelos disponibles. - ¿Y si voy hasta allá y resulta que no me gustan qué voy a hacer? + Lo siento pero es un riesgo que tendrá que correr, ¿le parece bien si le doy cita esta tarde? + NO, ¡esta tarde no! ¡A la mierda! ¡Váyanse a la mierda! (cuelga).

Anécdota 3: Llama una señora para resolver unas dudas sobre las prótesis parciales capilares. Le informamos de que para verlas y probarlas en persona es necesario cita. - Ah no, yo cita previa no quiero, me pasaré en el momento que esté por la zona y me venga a mí bien. +Señora, si viene sin cita y estamos ocupadas en cabinas no le vamos a poder atender. -Pues si no me vas a atender sin cita, no voy. +Euhh, pues vale, bien ¿le puedo resolver alguna otra duda más? *click* cuelga.

Anécdota 4: Llama un señor y pregunta si el local está abierto ya que tiene que pasar a comprar unos adhesivos para su prótesis capilar. Le respondemos que sí y que nos encontramos en la calle X número X. -Le he preguntado si están abiertos señorita, no le he preguntado dónde están. *Click* cuelga. "Vaya"-pensé para mí- "voy a conocer a Mister Simpatía".

Anécdota 5: no es una conversación telefónica, pero la verdad que es una anécdota que me sorprendió por lo rara y entrañable al mismo tiempo... Entró una señora muy mayor vestida de negro, era invierno. La señora hablaba muy bajito y con mucha vergüenza. Me dijo que tenía un problema: se le caían las medias. Pensé que se había equivocado de lugar al estar tan mayor, y que lo que quería era ir a la mercería que está unos cuantos números más abajo. Pero la señora insistió y se subió discretamente la falda. Vi que llevaba medias con elástico de silicona, de las que se sujetan en el muslo, pero al estar tan delgadita se le resbalaban a los tobillos, ¡con el frío que hacía! Me dijo que no podía ir así caminando hasta su casa. Esto es verídico 100%. Se me ocurrió lo siguiente: saqué un rollo de Ultra Hold (cinta de doble cara acrílica para pegar pelucas a la cabeza) le puse unos trozos en el muslo y arreglado. La señora se fue más contenta que unas castañuelas.

Si se me ocurren más que se puedan contar -porque hay algunas que son para mear y no echar gota- iré actualizando o subiendo más posts.

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