viernes, 24 de junio de 2016

El post del viernes: hacer aceite de sésamo casero

Me encanta hacer recetas de comida asiática en casa, y la verdad que tengo buena mano. Uno de los ingredientes principales es el aceite de sésamo, que digamos que es como el aceite de oliva para la cocina española. Sin embargo, es un producto caro. Utilizo normalmente el de Blue Dragon y cuesta cerca de 4 euros por una botella de 200ml. O sea, 5 veces más que el de oliva.

Además, aunque me gusta el sabor que da a las recetas (sobre todo a la verdura), siempre lo mezclo para rebajarlo, pues aparte de que es muy caro, considero que cocinar sólo con aceite de sésamo le aporta un sabor bastante fuerte. En los restaurantes suelen mezclaro con girasol o con aceite de soja. En la calle General Margallo, de Madrid, hay varios supermercados asiáticos donde puedes encontrar productos de alimentación de todo tipo, a bastante buen precio. Lamentablemente ya no vivo en Madrid, así que me pilla un poco a desmano. La próxima vez que tenga que hacer cualquier gestión por ahí saldré con el maletero lleno. Venden shiitake deshidratado muy buen precio, y acelgas pak choi por menos de la mitad que en el corte inglés  (me encantan). Además puedes encontrar allí varos tipos de algas deshidratadas, pasta filo para rollitos de primavera, mil tipos de noodles... ¡hasta medusas congeladas y tendones de vaca he visto! Si os gusta la comida asiática (especialmente la china), visitad el lugar.

Por lo tanto, ya que el aceite de sésamo es bastante caro, y yo por mi gusto personal así como para ahorrar lo rebajo (con oliva suave), me he hecho mi propio aceite casero. Se me ocurrió la idea gracias a La Chinata, una marca de productos extremeños gourmet que vende aceite de oliva aromatizado con otros ingredientes: con lascas de trufa, con ajo, con hojas de albahaca, con guindillitas de cayena (mi favorito)...

Aprovechando que tenía una botella vacía de aceite de sésamo y una bolsa de semillas de sésamo, pensé que podría hacer lo mismo. Así que tosté el sésamo en una sartén. Una vez doradito, lo eché dentro de la botella (como 2 cucharadas soperas) y la rellené con aceite de oliva suave. Agité un poco y dejé "macederar" unos 3 días. Cuando lo usé para cocinar verduras al wok, conseguí justo lo que buscaba: que tuviera un ligero sabor a sésamo, pero no demasiado, ¡y además ahorrar dinero!

Bueno, no sé si a alguien esta receta le puede parecer útil, pero me ha dado demasiado el sol en la cabeza últimamente, ¡no me pidáis más!

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