miércoles, 25 de mayo de 2016

Picor de cabeza y alopecia areata


Pues sí, majas y majos. Hace un par de semanas empecé a sentir unos picores en la cabeza tremendos. De esos que no puedes resistirte el rascar y cuanto más te rascas más te pica. Descartando que sea por el pelo sucio y porque no tengo piojos, empecé a preocuparme de que se tratara otra vez de psoriasis en el cuero cabelludo, como ya tuve el año pasado. Pues no. Ni una escama. Mucho peor. Acabo de descubrir una calva del tamaño de la vaina de un guisante (alargada y finita) que me ha salido en la parte frontal de la cabeza (lado derecho). Es la primera vez que tengo una clapa tan grande en una zona que no sea detrás de la oreja. Bueno, no pasa nada.


Tengo que pensar qué voy a hacer con mi cabeza  (melena) si la cosa se va de madre y se extiende, en lugar de recuperarme (tarde o temprano me sale pero normalmente no el 100%). La verdad es que me da mucha pereza pensar a medio largo plazo, estoy centrada en otros asuntos del presente,  pero debería al menos ir seleccionando el pelo para el postizo (uso cabello europeo en mi caso) para un nuevo parcial. Podría usar el que me quité el año pasado, que todavía está muy bien cuidado pero sé que no me va a durar ni un asalto, y además ahora lo llevo como dos tonos más oscuro. ¿Por qué sé que se va a estropear incluso antes de ponérmelo? Pues porque en el año que he estado con una tregua sin prótesis (ya que me salió mucho pelo en 2015 que ahora estoy perdiendo) no lo he lavado ni hidratado. Ha estado guardado en una caja todo este tiempo. El pelo se descompone (no tan rápido como la sangre, pero es orgánico) y sin aportarle nutrición exógena con cosméticos adecuados sé que en cosa de 3-4 semanas va a estar intratable, así que mejor seguir disimulando con las fibras capilares, o, a las malas, ponerme una de mis pelucas sintéticas. Ya le he echado el ojo a un modelo nuevo.

La verdad es que me da bastante igual esto del pelo. Quién me ha visto y quién me ve. Hace cinco años estaría llorando por las esquinas y habría hecho un pacto con el diablo (que si tuviera el cuerpo de Tom Ellis como en la serie "Lucifer" también me lo habría tirado, todo hay que decirlo). Ahora mismo mi principal preocupación, aparte de menesteres laborales y familiares pendientes, es la salud de uno de mis gatos: mansito. Ha estado a punto de morir y no las tengo todas conmigo. De momento se ha recuperado pero parece que tiene un problema congénito en el aparato urinario. Por favor, que no sufra mucho. Es tan bueno (y tan feo) que me da una pena terrible que le pase esto. Siempre se van los mejores...

Pero... ¿por qué este tremendo e incómodo picor? Siempre que he tenido calvas me he dado cuenta al peinarme, no porque tuviera molestias en el cuero cabelludo (si acaso quemazón pero no picor). He estado investigando en Google (reconozco que no es un método muy riguroso, debería explorar primero en PubMed o Medline pero es demasiado técnico para mi nivel de entendimiento) y sólo he encontrado artículos sobre prurito y alopecia en el estudio de la dermatología veterinaria. Jeje. Bueno, al fin y al cabo somos mamíferos también. Por suerte he encontrado el resumen de un artículo en MedScape sobre areata, y es que un14% de los pacientes experimentan picor:

Alopecia areata most often is asymptomatic, but some patients (14%) experience a burning sensation or pruritus in the affected area.

Y algo importante de lo que me había olvidado por completo (pero es el ABC de la alopecia de carácter autoinmune):

Stressful life events in the 6 months before onset

Es decir, incluso si he padecido un fuerte período de estrés o shock emocional dentro de los seis meses previos a mi nueva, blanquita, suave y brillante calva, sí, puede achacarse a eso.  Y sí, me ha sucedido, incluso tuve que ir al médico para que me orientara a calmarme. Así que supongo que es el curso natural de mis dolencias cutáneas, ¡el ciclo de la vida! ¡Circle of life!

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