viernes, 1 de enero de 2016

El post del viernes: Sol Invictus y Saturnalia

Creo que te das cuenta de que te has hecho mayor cuando pasas de estar deseando salir a desfasar en Nochevieja (y a lo mejor ni te dejan), a no querer salir ni aunque te maten. Desde mi opinión, es la peor noche del año para correrse una juerga. Todo lleno hasta la bandera, los precios de las copas con suerte sólo se duplican, y según dónde la pases hace un frío que ni en la boda del Yeti. Y por supuesto te tienes que arreglar mucho más. Recuerdo con qué ilusión me compraba un vestidito en el H&M o en el Zara (que en esa época no trabajaba y más del 50% del presupuesto se me iba en la entrada del cotillón), iba a la peluquería (a pesar de las calvas) y me calzaba unos tacones que no me había puesto antes en todo el año. Supongo que la expresión "Salir de casa como Doña Letizia y volver como Amy Winehouse" proviene precisamente de las fiestas de Nochevieja, sobre todo de provincias.

Cada año que pasa, supongo que será porque en la familia no hay críos pequeños, me da más pereza la navidad. De hecho, cuando el coche me dejó tirada en Nochebuena y tuvo que remolcarme la grúa varios kilómetros, me supo mal por la familia, pero por mí podía haber pasado el 24 de diciembre sola en casa tranquilita, con mis gatos, a lo crazy cat lady. Ahora no es algo que me suponga un trauma, quizá hace diez años esto sería impensable.

Esta Nochevieja a las 2:15 de la madrugada estaba desnucada en el sofá, así que me fui a la cama. Otros años precisamente a esa hora estaba saliendo por la puerta para ponerme ciega a garrafón. El último año que salí a darlo todo fue a una fiesta de disfraces ambientada en la antigua Roma (Saturnalia, vaya), y la resaca me duró casi dos días. Como fue un plan de último momento tuve que improvisar la túnica con una sábana y para el cinturón cogí adornos del árbol de Navidad de mi madre. Si bien en esa fiesta había gente que se había gastado pasta en alquilar disfraces muy chulos, también aparecimos unos cuantos ataviados de romanos a lo cutre (uno llevaba la coraza de legionario hecha de cartón), y un grupo de chicas iban vestidas de rumanas (para hacer la gracia).

Es verdad que otros años he bajado a tomar una copa (una!) a un café-restaurante del barrio y he subido a acostarme antes de las cuatro de la madrugada. Pero lo que últimamente me gusta es salir con amigos a pimplar prácticamente una botella de cava por persona durante la tarde, antes de cenar. Llegas a casa cocido, pero como la cena suele ser copiosa, no sienta tan mal el alcohol. Este año ni eso, he estado en plan setón metida en casa con ganas de que se acaben las fiestas.

Todavía queda Reyes, que según la tradición eran astrólogos representantes de religiones paganas (Zoroastro seguramente). Nochebuena Sol Invictus, Nochevieja Saturnalia y el día 6 de enero se celebra la Adoración de los Reyes Paganos, postrados ante el Mesías reconociéndolo como su rey, que según algunos historiadores no provenían del lejano Oriente sino de Tartessos (actuales provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla). Esto llegó a oídos de Herodes el grande (sí, el que se zumbó a su propia nieta a cambio de la cabeza de Juan Bautista), que al enterarse consideró al recién nacido como su rival. Por este motivo ordenó la matanza de los inocentes, aunque siempre hemos visto en las películas que esto sucedió antes de que la Virgen diera a luz. Pero no. José el carpintero fue avisado en sueños de que debía huir con su familia a Egipto. 

En el Evangelio de San Mateo, según la Biblia cristiana, se habla de magos pero no dan ningún dato sobre si eran reyes de oriente ni cuántos, ni mucho menos de sus nombres, aunque sí especifica que llevaron tres regalos: oro (por ser rey), incienso (por ser una divinidad) y mirra (para embalsamar su cuerpo mortal). En la época en la que se escribió este evangelio, estaban en pleno boom de conversiones de paganos al cristianismo, al contrario que los propios judíos. Por eso, Mateo subraya que si unos magos paganos del lejano Oriente adoraban a Jesús, ¿por qué no iban a aceptarlo los judíos?  Por otra parte, en el evangelio apócrifo armenio sí les llaman Balthazar, Melkon y Gaspard, pero aunque se hubieran trasladado sólo tres magos, explican que había doce (y me imagino que doce no era de casualidad sino que coincidía con el zodíaco). Esto es interesante, porque según está datada la fecha del nacimiento de Jesús (8 años arriba 8 abajo), coincide con la constelación de Piscis (la era de Piscis). Un signo muy habitual para representar a Jesús, sobre todo en la época en la que el cristianismo estaba perseguido bajo pena de muerte, era el pez. ¿Por qué un pez, si Jesús era un carpintero y no un pescador como Simón Pedro? ¿O por qué lo escribió Mateo, si era un recaudador de impuestos? Pues principalmente porque Jesús se lo dijo: "Seguidme y os haré pescadores de hombres". Y porque casualmente, en griego antiguo, pez se dice ICTIS: cada letra es la inicial del acrónimo: Iesous Christos Theou Yios Soter (Jesucristo Hijo de Dios Salvador).

Unos dos mil años antes, cuando Moisés bajó del Monte Sinaí con las tablas de la alianza, vio que parte de su pueblo, los israelitas, que llevaban no sé cuántas décadas asentados en un campo de refugiados en el desierto, estaban adorando a un ídolo pagano: el becerro de oro (relacionado con la era astrológica de Tauro). Se cabreó mucho porque sabía que la era de Aries (el cordero) ya había llegado. Y en la religión judeocristiana el cordero es un símbolo recurrente, sobre todo su sacrificio. También en la Mahometana, aunque reconozco que el Islam no me despierta tanta curiosidad. Nuestra versión de la Biblia, especialmente el Antiguo Testamento, no es un libro que leer de manera literal, sino que todas sus historias son prácticamente simbólicas: el toro, el cordero, el pez... Y la última referencia astrológica del Evangelio (San Lucas) es percisamente a la Era de Acuario. 


En el Evangelio de Lucas 22:10, cuando Jesús enví­a a sus discí­pulos a preparar la Última Cena, les dice que encontrarán a un hombre con un cántaro de agua. Les pide que le sigan hasta entrar en su casa. A las pocas horas, Jesús muere en la cruz, y algunos expertos de la Biblia creen interpretar en esas palabras que se había dado por terminada una era (Piscis) para dar lugar a la Nueva Era de Acuario (no sé si os suenta lo del New Age, pero viene de aquí). 

No se vuelve a mencionar nada en relación con el hombre del cántaro de agua, simplemente sirvió de señuelo para marcar a los discípulos en qué casa podrían cenar tranquilos y seguros (Jesús estaba en búsqueda y captura por los romanos). Teniendo en cuenta que habían decapiado a San Juan Bautista como tres años antes (su símbolo también era de agua), no se me ocurren muchas más opciones de quién pudo ser esa misteriorsa figura. Tampoco soy historiadora, ojo, sólo que me encantan estas cosas. A lo mejor el cántaro simplemente era un dibujo o un bajo relieve en el dintel de esa casa.

De hecho, la estrella de Belén, la que guió a los supuestros tres magos hasta el pesebre, seguramente no fue una estrella, sino una constelación completa. Según los registros astronómicos datados en esa época, que no eran muy precisos pero sí tremendamente sofisticados para la tecnología que tenían a su alcance, no coincide con el paso de ningún cometa ni de ninguna explosión de supernova, pero sí que pudo darse una curiosa conjunción entre el sol, la luna y cuatro planetas: júpiter, saturno, mercurio y venus, que se reunieron prácticamente en la constelación de Piscis. Probablemente los magos, grandes astrólogos paganos, estuvieran siguiendo ese fenómeno.


Personalmente he ido siempre a colegios religiosos (católicos), desde los 3 años hasta los 18. Durante los primeros años, como es lógico, te inculcan los Dogmas de Fe, que a mí me perturbaban un poco porque a pesar de ser muy cría me lo cuestionaba todo con mi lógica rudimentaria infantil. Pero al final los terminas asimilando (y cuanto más peque eres, más "esponjoso" para interiorizar ciertas creencias, para bien y para mal). 


Recuerdo que lo primero que me dijeron es que tenía dos madres: la de la tierra y la del cielo. Para cualquier niño que depende al 100% de los cuidados de su madre desde que nace hasta que pasan varios años de vida, enfrentarse a ese cambio de mentalidad es brutal. Creo que hubiera sido menos traumático que nos hablaran de María como la madre del niño Jesús (y así empatizar con Él desde nuestra dependencia y devoción por nuestras propias madres), pero no meternos a una "extraña" y "etérea" madre con calzador, para competir con la biológica. Luego, el misterio de la Trinidad y que Jesús murió en la cruz entre terribles sufrimientos (flagelación, corona de espinas, clavos, sangre y lanzazo) para salvarnos a todos. Mi mente infantil no daba crédito a que para salvar a alguien tuvieras que ser torturado y asesinado de esa manera tan brutal. Y pensé que era muy tonto al entregarse a los romanos, que hubiera sido mejor que escapara para continuar con su trabajo de predicador. Eso era en lo que fantaseaba en plena catequesis pre Comunión, ahora no creo que en esa época un hombre seguido de doscientas personas pudiera pasar inadvertido, contando con los delatores a sueldo de Roma. Tampoco entendía de qué manera su muerte podía haberme salvado a mí, casi 2.000 años más tarde. Ya de adolescente, leí otras teorías sobre que sobrevivió a la cruz gracias a unas hierbas que le dieron, o que quizá mataron a Cireneo en su lugar (el que le ayudó a cargar con la cruz camino al Gólgota), y que Jesús pudo huir junto a su mujer embarazada, María Magdalena, a la India. Pero al margen de estas hipótesis y leyendas, creo que lo más triste es que, incluso queriendo estudiar la figura de Jesús como un personaje relevante para la tradición occidental, no hay muchos documentos históricos que recojan este hito en la historia.

Hay algunas referencias en el testimonio de Tácito (54-119 dC) que afirma que el fundador de la religión cristina había sido condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato, bajo el reinado del emperador Tiberio. Esto es muy curioso, ya que Pilatos también gobernaba cuando fue decapitado Juan el Bautista, aunque en este caso se supone que la sentencia a muerte fue ordenada por Herodes, el tretarca de Galilea, pero también reinaba bajo el mismo emperador (Tiberio).

Por otro lado, Suetonio (75-160 dC), habla específicamete de Cristo (Chrestus) como un revolucionario que urdió sediciones en el reinado de Claudio (41-54 dC). Pero aquí ya no nos coincide el emperador como sí sucede en el caso anterior.

En estas dos breves menciones (Suetonio y Tácito) la figura de Jesús estaba vinculada a la insurgencia, y lo consideraban por lo tanto un criminal según las leyes de su época. Sin embargo, en la carta de Plinio el joven al emperador Trajano (61-115 dC) el cristianismo deja de ser una religición de delincuentes, sino digna de admiración por sus principios morales y por la fuerza de su fe.

Existen otras fuentes judías y cristianas de la época, pero creo que los documentos históricos más "objetivos" tendrían que ser los romanos. Sí se habla de un agitador, pero tampoco le dan tanta importancia en ese momento. Entre las fuentes judías destacan Josefo, Thilo y Filo Judeo. Si os interesa esta documentación, aquí tenéis un resumen: http://ec.aciprensa.com/wiki/Primeros_Documentos_Hist%C3%B3ricos_sobre_Jesucristo

Después de este rollo macabeo que os he soltado, nunca mejor dicho, ahora desde mi visión como adulta que ha recibido una educación cristiana (aunque los dogmas de fe no me han servido de mucho, soy más bien atea tirando a agnóstica, pero reconozco el buen trabajo que está haciendo este Papa) creo que meter ciertas creencias incuestionables con calzador a críos tan pequeños que no lo entienden, a la larga es contraproducente. Esto funcionaba hace cincuenta años, cuando no podías preguntar nada (porque era pecado). Pero la sociedad ha cambiado mucho. Explicarles la historia en su contexto sociopolítico, y la confluencia entre todas las religiones de esa época, ensalzando los valores de las primeras comunidades cristianas (sobre todo lo de ser solidarios, no putear fastidiar al prójimo y el sacramento del perdón), es más fácil de entender y aporta más riqueza a la enseñanza. Pero bueno, es mi opinión, no sé cómo se imparte ahora mismo la religión en las catequesis o en las  escuelas, y no tengo ni idea de pedagogía :-)

Hale, me voy a poner a ver el Concierto de Año Nuevo. Este año, el letón Mariss Jensons a la batuta. A ver cuándo lo dirige una mujer, que ya toca. 


Fuentes:
Wikipedia

San Mateo
San Lucas
http://www.astro-digital.com/7/reyesmagos.html
http://ec.aciprensa.com/wiki/Primeros_Documentos_Hist%C3%B3ricos_sobre_Jesucristo





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