viernes, 22 de enero de 2016

El post del viernes: DIY cómo hacer ambientador casero (reciclaje)

La ventaja de vivir en una casa nueva, de reciente construcción, es que las tuberías están perfectas. El problema de las casas más antiguas (la mía es de tercera mano) es que con el paso del tiempo, sobre todo si es una vivienda unifamiliar, huelen. En mi caso particular el problema es bastante endémico por la proximidad de un río, y porque no es lo mismo un bloque en el que 100 personas hacen correr los grifos varias veces cada día que una casa de pueblo (aunque conozco gente que vive en un primero y se queja  de olores también, supongo que por las bajantes).

Los primeros días de mudanza no notamos nada, pero a medida que empezamos a habitar la casa surgieron los olores: una mezcla de humedad, basura, pecina y culo (olor típico a tuberías, vaya). Lo curioso es que habían cambiado la instalación hace cosa de ocho años (tengo la factura en la que viene el contacto del fontanero por si necesitamos algo). Descartando que fuera un problema de atrancos o infraestructura, no quería resignarme a convivir el resto de mis días con ese perjumen que me sulibeya.

Empecé a echar desatascatuberías por todas partes. En todos los formatos: en gel, perlitas, en polvo... Eso mejoraba el asunto durante un par de días. Purgué los radiadores, por si era agua putrefacta.  Hice el loco de meter la lanza de la karcher y soltar chorros presión por si hubiera algún atasco, y menos mal que no destrocé nada...

Cambiamos el sifón de la cocina y el desagüe de mi ducha. Eso mejoró bastante el panorama olfativo, pero aún así,  sobre todo los días de lluvia, entrabas a casa desde la calle y pasabas de sentir el olor de los pinos del campo a percibir el aroma a pinos de otro tipo.

Creo que en cuanto cambie el resto de sifones y de desagües la cosa va a mejorar mucho más. Por el momento, estoy tomando las siguientes medidas. Como mantenimiento, de vez en cuando compro una botella de dos litros de coca cola pero de marca blanca (que no cuesta ni un euro) y lo voy echando por los sumideros. Dicen que eso desatasca de lo lindo. Los ácidos de los desatascadores específicos son efectivos, pero a la larga corroen demasiado y pueden causar reventones. Aparte que los vapores son bastante tóxicos.

He comprado ambientadores de enchufe para colocar en los lugares más estratégicos: a la entrada y en los baños. En la cocina pongo velas aromáticas, sándalo o artemisa, pero dentro de un par de meses tendré las macetas de menta y hierbabuena (a ver lo que tardan en destrozarlo los mininos...). A veces me entra la locura y me pongo a rociar todas partes con el spray "Isla Blanca" de Mercadona.

Y también he reciclado unos ambientadores de palitos más secos que el gargajo de una momia. ¿Cómo? Muy sencillo. Tienen un recipiente que normalmente es de cerámica, cristal o plástico donde está el perfume y los palitos (creo que son de naranajo, como los de manicura) se impregnan y lo difuminan. He cogido un frasco de una colonia que me regalaron pero no me gusta (Chloé)  y los he vuelto a llenar hasta la mitad más o menos. Como este tipo de fragancias están disueltas básicamente en alcohol se evaporan rápido, así que para evitarlo he llenado la otra mitad con aceite de bebé. Le das unas vueltas con los palillos para que se impregnen, e ya. Ambientador para rato. Lo puedes hacer con Nenuco (aunque ya hay específicos) o con tu suavizante favorito por ejemplo.

Entre las velas, el incienso, los ambientadores de enchufe, el Isla Blanca y los palitos entras a mi casa y huele como en Woodstock jaja. Creo que me voy a hacer un canal de Youtube que se llame Crazy Bald Hacker, como el notas ruso que enseña trucos para la casa (por cierto, el de meter el relleno de la funda nórdica en dos minutos es para que le den el Premio Nóbel).


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