domingo, 20 de diciembre de 2015

Alopecia femenina: el problema no es nuestro sino de la moda que vivimos :-)


El titular es un poco confuso, lo sé. A ver si me puedo explicar mejor. Creo que una gran mayoría de las chicas y mujeres que hemos sufrido la pérdida total o parcial de nuestro pelo no nos lo podíamos imaginar. Es decir, en el hipotético caso de pensar que nos pudiera suceder algo malo referente a nuestra salud, seguramente nos poníamos en otras situaciones que no tuvieran, ni por asomo, ninguna vinculación con la alopecia. La posibilidad de perder el pelo, siendo chicas, estaba descartada. Y cuando empiezas a notar pérdida de densidad o mucha caída, a una gran mayoría de vosotras el médico de familia os dijo que eso era cosa del estrés y que las mujeres no se quedan calvas. En muchos casos será así: una mala alimentación, una mala racha e incluso en un problema hormonal puntual la alopecia es un síntoma, que al resolver su causa, desaparece sin más. Pero, luego estamos las demás, las que engrosamos las filas alopécicas crónicas de todo tipo: AGA, areata, universal, cicatricial...

Por un lado, mala suerte que lo hayamos vivido ahora en el siglo XX-XXI, pues, desde la época Victoriana y Eduardiana (siglo XVIII-XIX) el pelo largo y abundante en la mujer es un símbolo de belleza. Aunque por suerte, a partir de 1920 entendieron que dejarse crecer la melena hasta larguras macrosomas (tobillos) era súper incómodo (y antihigiénico). No obstante, aunque en los locos años 20 se popularizara el estilo bob o garçon, un cabello sano y abundante siempre ha sido femenino. Pero... ¿Sabíais que desde la antigüedad hasta no hace mucho había otras modas que hoy en día consideramos antifemeninas y horrorosas? Y que por el hecho de haber nacido mujer, no cambio vivir en esta época o en Europa ni por todo el pelo del mundo, ¡desde luego esto es lo menos malo!

A lo largo de este post nos conviene dar un repaso para darnos cuenta de que lo que hoy genera rechazo, tiempo atrás se consideraba una preciosidad. Y que quizá a día de hoy la alopecia, siendo un problema mayoritariamente estético, puede que no nos preocupara ni lo más mínimo si estuviera de moda.

Y no hace falta irse muy lejos para nuestro primerísimo primer ejemplo: el culorro. ¿Cuántas chicas se han pasado la vida acomplejadas por tener un protuberante trasero, haciendo dieta y tratando de disimularlo? Ahora es lo más. Incluso hay personas que se ponen implantes. Las caderas a lo venus paleolítica son tendencia y todo un símbolo de fertilidad y feminidad. El tipo andrógino-yonki-Kate Moss tan fomentado durante los años 90 por fin ha muerto, ¡que vivan las curvas vertigionsas!

 Esto nos recuerda, cómo no, a "Las tres gracias", de Pedro Pablo Rubens. Durante El Renacimiento sólo las familias más adineradas podían permitirse comer varias veces al día, además de no dar un palo al agua. No tenían que salir a trabajar al campo a ganarse el jornal, así que su piel, protegida de los rayos del sol, era blanca como la nieve. Y sus cuerpos bien rollizos y celulíticos. Precisamente esa morfología era la más sexy del momento: celulitis, palidez y rosquitas. Las lorzas en la mujer eran lo que hoy una talla 100 de sujetador, vaya.

Quizá estos dos ejemplos son demasiado típicos, pero tengo otros que quizá os sorprendan más. Durante la Edad Media, una frente muy ancha y despejada era también símbolo de belleza. Aunque tenemos un ejemplo más reciente: Margarita Cansino (aka Rita Hayworth) se sometió a varias sesiones de depilación eléctrica de la época (que tenía que doler un huevo y parte del otro) para conseguir ensanchar su frente. Hace algunos siglos las señoras eran menos sufridas y optaban por afeitarse nacimiento del pelo y cejas para que su frente fuera infinita. Es más, hace como diez años se llevaba rasurarse parte de las cejas, al menos entre los canis. Si es que las modas siempre vuelven, como las gafas de pasta a lo Steve Urkel, sin ir más lejos.

Volviendo a la Edad Media, no todos ni todas tiraban de cuchilla (porque era cosa de ambos sexos). Hubo gente que consideró hacerse la depilación definitiva de cejas y dos o tres dedos más de frente. ¿Tenían tecnología laser? ¿Luz pulsada, quizá? No: usaban cal viva y arsénico. La buena noticia para los que se sometieron a tamaña salvajada cutánea es que esa moda se extendió hasta principios del Renacimiento, así que no les dio tiempo a arrepentirse.

Esto también me recuerda que muchos hombres, desde principios de este siglo, se depilan de manera habitual sin que sea cuestionada su orientación sexual: las cejas (algunos se las perfilan demasiado y consiguen una expresión de sorpresa perpetua), la espalda, el pecho, las piernas, brazos, axilas y seguramente genitales. Personalmente considero que un chico que se arranque el entrecejo y los pelos de la espalda está bien. Lo del pecho, supongo que dependerá de gustos, a mí no me molestan pero reconozco que un torso lampiño también tiene su aquel (siempre que los pectorales y abdominales estén algo definidos, en mi opinión). Algunos colectivos masculinos empezaron a depilarse las piernas por temas deportivos, sobre todo los aficionados al ciclismo, waterpolo o natación. Ok. Pero lo de quitarse pelos de los brazos y de la sobaca me parece un exceso, ¡ya hay miles de hombres que se depilan más que yo!

En los años 60 y 70, que se llevaba la moda del macho ibérico (moreno, peludo y cabreado), probablemente muchos chicos imberbes no se podían quitar la camiseta en la playa o en la piscina para no "hacer el ridículo" según los cánones de virilidad de la época.
Yo soy Betty, la griega.
Y ahora vamos justo a lo contrario: tener uniceja se consideraba un símbolo de prestigio en Grecia. Sí, incluso si la naturaleza no les había dotado de un entrecejo peludo, se lo pintaban con carbón. Por supuesto la piel tenía que ser muy blanca. Algo que, por ejemplo, a principios de nuestro siglo XXI era impensable, y surgían los centros de bronceado por rayos UVA en cada esquina. Durante algún tiempo había gente morena como un tizón durante todo el año. Ahora parece que se nos ha pasado la fiebre de torrarse, supongo que por el riesgo de cáncer.

¿Te imaginas ir por la vida a lo Frida Khalo? Mostachín incluido.  Pues lo más seguro es que sean tus compañeras de trabajo, de estudios, tus amigas del alma o cualquier congénere femenino que te cruces por la calle las que más te critiquen u opinen que eres una guarra por no depilarte. Si no somos 100% solidarias ni apoyamos a las chicas que deciden no quitarse pelos, no esperéis que lo sean con vosotras respecto al problema de alopecia...

En lugar de echar la vista atrás respecto a cánones de belleza en nuestra civilización occidental, tenemos el ejemplo de la tribu mursi (Etiopía). Las mujeres más guapas son las que más han deformado su labio con un disco de porcelana o de madera. De hecho, antes de empezar a entrenarlo con progresivas dilataciones (desde pequeñas), tienen que cortarse el frenillo. ¿Os parece bonito? ¡Hay gustos para todo!

Esta chica es la Gisel Bundchen de su tribu.
Sin salir de África, tenemos otro ejemplo que nos viene más al pelo: es habitual que muchas mujeres se rapen la cabeza y no utilicen peluca. Esto es, evidentemente, por las altas temperaturas y por lo complicado que es manejar el cabello afro cuando está largo. Por lo tanto, no dan al pelo ninguna importancia. No obstante la influencia de occidente se nota muchísimo ya que Angola es uno de los países que más dinero destina a la importación de pelucas de cabello natural (generalmente indio pero también sintéticas).

Volviendo a nuestra vieja Europa, en la antigua Roma el ideal de mujer consistía en tener unos ojos, mejillas, senos y labios muy pequeños. Ahora, 2.000 años más tarde, se valora más lo contrario: ande o no ande, ojos, pómulos, pechotes y labios bien grandes. De hecho, hay mujeres que se los han rellenado tanto que parecen Carmen de Mairena en sus buenos tiempos.

Y, por último, creo que este es el ejemplo más tremendo. Hace poco leí un reportaje muy gráfico sobre cómo deformaban los pies a las mujeres en China, costumbre que finalmente se prohibió a principios del siglo XX (aunque en muchas zonas rurales se hizo hasta los años 50) después de mil años de tradición, que se dice pronto. ¿Por qué practicaban esta salvajada? Se cree que los denominados pies de loto tienen origen en la concubina favorita del emperador Li Yu, que era una mujer muy menudita de por sí. Li Yu, que seguramente tenía fijación por los pies, le ordenó que se los vendara con seda y que bailara sobre un pequeño podium con una flor de loto esculpida en su base. El emperador fetichista decretó que los pies minúsculos eran el ideal de belleza femenina, así en general, y muchas bailarinas empezaron a vendárselos para optar a ser sus favoritas. Para conseguir ese pie deforme, en el que el talón está pegado literalmente al metatarso, la madre o abuela de la niña le fracturaba los deditos a la edad de cuatro o cinco años y se vendaban para mantenerlos así.  La tortura se repetía hasta la pubertad. Imaginad el terrible sufrimiento que supone caminar durante meses o años con huesos rotos. El peso del cuerpo recaía en el talón y el empeine terminaba curvándose como si fuera una pezuña. Se popularizó rápidamente, primero entre las clases más bajas y en el siglo XVII se extendió a las familias más pudientes. Los pies de loto no debían sobrepasar los 9 cm de longitud. Debían ser delgados, pequeños, agudos, curvos, perfumados, suaves y simétricos. Al margen de que a algunos chinos perturbados consideraran bonita esa deformidad, no era su aspecto lo que les parecía erótico, sino el modo de caminar tan característico de las mujeres que lo sufrían.

En esta recopilación de cánones de belleza bizarros a lo largo de la historia tenemos culos orondos, celulitis, michelines, unicejas, cabezas parcial o totalmente rasuradas, labios colgantes y pies mutilados. Partiendo de la premisa de que la alopecia jode pero no mata, ¡simplemente hay que esperar que sea nuestro momento! Mientras tanto, podemos aceptarnos tal y como somos siempre que vivas feliz con tu imagen, o bien echar mano de cosmética como las fibras capilares, o por qué no, de la posticería: pelucas, prótesis capilares, extensiones... Porque la belleza está en los ojos del que mira.


Fuentes:
 http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150402_finde_pies_vendados_china_lp

http://123pruebaprueba.blogspot.com.es/2013/08/la-belleza-es-dolor-pies-de-loto-de.html

 http://www.upsocl.com/creatividad/por-moda-nunca-se-cortaban-el-pelo-y-mira-hasta-donde-les-llegaba/

http://www.tendenciasfalabella.cl/belleza/bnews/maquillaje/la-piel-de-las-griegas-como-se-cuidaban-y-maquillaban/















1 comentario:

leticia dijo...

totalmente de acuerdo,las modas cambian y los gustos también, quien dice que dentro de unos años se ponga de moda que las chicas vayan rapadas, y nosotras por fin seremos libres, mientras a disimular con fibras, postizos y extensiones.

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