martes, 24 de noviembre de 2015

Coaching livin' la vida acomplejada: vivir con miedo a la alopecia

Esta noche he dormido fatal. He tenido una especie de pesadilla con la que se podría hacer un guión para un cortometraje. De hecho, creo que ver tantas películas, series y leer tantas novelas me ha "amueblado" la forma de soñar con una línea argumental organizada en presentación, nudo y desenlace (incluso a veces con historias paralelas que complementan la trama principal).

En el sueño he sentido muchísmo miedo y agobio. Gran parte lo recuerdo borroso y confuso pero sí puedo describir los detalles clave más impotantes. Me encontraba paseando por el barrio en el que me crié, en concreto por la calle de mi abuela, muy cercana a la casa donde viven mis padres. Anque tuviera el mismo cuerpo que ahora como adulto (en los sueños a veces me desdoblo y puedo verme desde fuera), esa zona estaba igual que cuando era una niña pequeña: un amplio descampado donde ahora hay bloques de pisos. Un parque de columpios de hierro con suelo de gravilla, y algunos comercios que hace años cerraron, como el de electrodomésticos que tenía videoclub (venta cruzada de principios de los 90, lo mismo te vendían una tele o un aparato de vídeo que te alquilaban las películas). También una tienda de pienso para animales y otra de congelados que echaron el cierre antes de cambiar de siglo.

Estaba sentada en el descampado, en un bordillo de granito. A mi espalda estaba el videoclub, y miraba justo a la acera de enfrente, donde había unas oficinas de Telefónica (ahí estaba el rótulo luminoso con el logo antiguo verde de Telefónica), y un kiosko de prensa. Ahora me parece que hay una tienda Movistar, aunque hace años que ni me fijo. El kiosko desapareció de la noche a la mañana. En su lugar han puesto una marquesina de autobuses.

Bueno, justo oigo que me suena el móvil, pero lo que tenía en el bolsillo no era mi Samsung sino un juguete en el que yo creo que no había pensado ni recordado durante los últimos 20 años. Se trata de un juego de pescar pececitos que giran sobre una pequeña peana. Los peces tenían un metal en la boca y también incluía unas cañas en miniatura con un imán. Lógicamente funcionaba dando cuerda, y la base era pequeña como un CD. Estaba diseñado para poder llevarlo en la mochila y jugar en el recreo o estando de viaje. He encontrado en Google una versión más actual, la mía era bastante más cutre.

Al abrir el juguete por la mitad, justo donde está el mecanismo de los imanes, apareció un móvil antiguo, en concreto el modelo Ericsson T10 en color negro. Descolgué el teléfono y era mi madre. Su voz se escuchaba muy lejos y el sonido tenía algunos segundos de desfase, como las llamadas al extranjero de hace años. Me dijo que tenía algo importante que contarme pero que no era buena idea hacerlo por teléfono. Inisití en que me lo dijera. Entonces nombra a mi novio y me explica que ha tenido un accidente de coche, y que está grave en el hospital. Me pongo muy nerviosa y le pregunto si va a ponerse bien. Mi madre responde que los médicos están haciendo todo lo posible, y eso me tranquiliza un poco. Así que le hago esta otra extraña pregunta, no sé por qué razón: "¿Y Yo? ¿Yo iba con él en el coche?" Me responde que sí, que precisamente me llamaba por eso, porque he muerto. Al principio estoy incrédula y le pregunto si está segura, que si habían tratado de reanimarme por lo menos. "No han podido hacer nada, estabas ya muerta cuando ha llegado la ambulancia". Entonces me entran muchas ganas de llorar de la rabia. Es una sensación rara la de llorar tu propia muerte. Y también algo curioso: la persona que te ha dado la vida te llama para decirte que estás muerta.

Ahora trato de buscarle la gracia, y esa situación tan surrealista era como el típico sketch del teléfono del humorista Gila, pero en macabro.  Al poco, la voz de mi madre se pierde y cuelgo la llamada. Me doy cuenta, estando dormida y dentro del sueño, que no era nada coherente poder pasear por mi barrio de principios de los años 90 estando en 2015. Y que seguramente se trataba del limbo o del más allá. Me consuelo pensando que no está tan mal recuperar el barrio de mi infancia. Aunque era una gran putada no poder volver a mi casa de Madrid jamás.

Me he despertado a las cinco de la mañana con el corazón a mil por hora y totalmente desorientada. Reconozco que he sentido pánico de "estar muerta", pero un gran alivio cuando me he dado cuenta de que todo se trataba de una pesadilla. Mi novio estaba sentado en la cama mirando la pantalla de su móvil. Me ha dicho que llevaba desvelado desde las cuatro de la madrugada cuando me he puesto a gritar "No".

Hacía tiempo que no experimentaba esa sensación de miedo auténtico. Y no soy de las personas que se pasan todo el día rayadas por la muerte. Supongo que con catorce o quince años te da por pensar en eso, pero no es algo que hoy por hoy me obsesione para nada. Todos nacemos, crecemos, a veces nos reproducimos. Y todos morimos. Es algo natural. Aunque mejor no saber ni cómo, ni cuándo ni dónde. Quizá hoy. Quizá mañana. Quizá dentro de cien años. No somos nadie. Estamos expuestos a miles de peligros: enfermedades, accidentes, a morir de forma violenta a manos de otra persona... Desde la Edad Media la idea de que somos seres mortales está muy arraigada en nuestra conciencia occidental: Carpe Diem. Mememto Mori.

Esta reflexión no tiene nada que ver con la alopecia,  pensaréis. Pero yo sí lo creo, y mucho: vivir con el miedo de una tontería tan grande como tener más o tener menos pelo en la cabeza nos quita precisamente de eso. Nos quita tiempo de vivir. De vivir el hoy y el ahora.

Hay una frase de Blade Runner que viene "al pelo": Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo. Somos esclavas del pelo. Y creo que ya es hora de liberarse. Liberarse o morir en vida, perder para siempre esos meses o años sintiéndonos fatal por la alopecia. Porque el tiempo, aunque lo deseemos, nunca vuelve. Y hay algo que siempre me había parecido una exageración pero que a medida que voy haciéndome mayor (ya 30 tacos) va cobrando mucho sentido. Y es que todos los ancianos coinciden en que ayer mismo eran tan sólo unos niños. Pero ahora, en el ocaso de sus vidas, sienten que se les ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por favor, qué mal rollo, ¡que mal rollo!

Lucia dijo...

Hola!
Yo en lo general no me acuerdo de mis sueños así tan claramente. A veces solo una imagen, pero nada mas. Otra cosa que me sucede esque tal vez nada mas al despertar, recuerdo mas cosas, pero en cuanto me levanto, se me olvida todo, no soy capaz de recordar apenas nada por mas que me esfuerzo, es como si mi cerebro no tuviera capacidad para retenerlo como hace con cosas que te suceden en la vida cotidiana.
Una vez leí en internet, que en general el cerebro no esta preparado para recordar los sueños, porque en realidad no es algo necesario ni imprescindible, por eso muchisima gente no es capaz de recordarlos o pocas veces. Una vez que se despiertan se les va todo, a mi me suele suceder. A veces me cabreo, porque soy consciente de que era un sueño guay, que me gustaria seguirlo recordando, pero no soy capaz de saber exactamente de que se trataba, solo se que me estaba haciendo sentir bien, otras veces me levanto cabreada o miedosa y quiza tenga que ver con un sueño que estaba teniendo y que no puedo recordar, no se, es muy raro.
Bueno, al tema del pelo. Yo reconozco que me ha limitado mucho estos ultimos años. A veces lo pienso y es una tontería, pero estamos demasiados condicionados por el tema estetico, sobre todo las mujeres, somos mas presumidas y nos gusta mas estar guapas, y el hecho de perder el pelo que esta tan valorado en las mujeres, hace que se nos caiga el mundo. Pero a mi sobre todo me afecta por el tema de que diran los demas, de si me criticaran y seran crueles. Ya sabemos que hay mucha gente cruel en este mundo que no le importa que la gente sufra por culpa de ellos, es mas, creo que disfrutan, no me cabe en la cabeza, pero tristemente es así.
En el caso del hombre, todo el mundo lo tiene mas aceptado, ya que es algo mas común y que se ve mas por la calle, entonces por lo que he visto, los hombres sufren mas cuando son jovencitos de 20 años y les sucede, ya que los chicos de su edad suelen tener pelo, pero a partir de los 35 años, no veo que sufran tanto en general, ya que ven a los demás tambien calvos y yo creo que se consuelan.
En el caso de las mujeres, es mas duro, ya que no se suelen ver mujeres calvas por la calle, las que tienen algun problema de alopecia se lo ocultan como pueden porque les da verguenza, entonces muchas personas siguen creyendo que las mujeres no pierden pelo, a no ser que sea eventualente por embarazos o estres. Pero muchos piensan que en nosotras no puede existir alopecia androgenetica ni nada de eso, tampoco se han molestado en informarse. Yo tampoco lo creia hasta que me sucedió, supongo que la gente no se da cuenta hasta que le sucede a ella o a un caso cercano.
Pero reconozco que me ha limitado en muchas areas de mi vida como ir a la piscina y bañarme, estar con chicos, quedar con mas amigas.
La verdad que me he aislado bastante, no se si por mi alopecia o porque ya estaba harta de la gente. Siempre he sido buena chica e inocente y me han hecho mil putadas, ya que era debil y siempre intentaba complacer a la peña. Ya sabes como actuan los seres humanos, si te ven debil se aprovechan de ti, y yo lo era, no me gustaban los conflictos y preferia hacer lo que me pedian que meterme en problemas. Estupida era, lo se.
Entonces cuando me empezó a suceder lo de la alopecia, me empecé a aislar por verguenza, necesitaba asimilarlo sola y tranquila, pero tambien me apetecia saber lo que era estar sola, ir a mi bola, que nadie me diera el coñazo. Entonces yo creo que en parte me vino bien, para hacerme mas fuerte y recuperarme de las putadas que me habian hecho injustamente.
He pasado mucho tiempo sola y he aprendido mucho, he aprendido a no depender tanto de la gente ni de sus opiniones, cuando estas sola, solo te tienes a ti misma y aprendes que al final es lo unico que importa, como te valores tu, porque tu eres la persona que siempre estará contigo. Los demás, van y vienen.
Y aunque tengo dias que me afecta todo mucho, tambien tengo otros que me la suda todo. No se si estoy mejor o peor, pero me noto mas fuerte. y creo que voy aceptando el tema de la alopecia.
Un saludo guapa

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