martes, 25 de agosto de 2015

Sufrir psoriasis podría aumentar el riesgo de padecer depresión

Kim Kardashian no tiene problema en mostrar su psoriasis
En lo primero que he pensado al leer el titular de la noticia es: "Claro, esto lo explicaría todo". NO. Tratar de justificar esto en mi caso es MAL. FATAL. La única culpable de mis complejos por el pelo (areata) y de mis depresiones soy yo  (diagnosticadas, pero en mis peores momentos no quise ni ir a terapia ni medicarme en contra del criterio médico) porque no admití ningún tipo de ayuda: convertí la depresión en mi zona de confort para no hacer ni el huevo, y además, me encantaba autocompadecerme y regodearme en el "terrible sufrimiento de mi existencia".

Entiendo que haya personas que genéticamente son más proclives a sufrir depresiones o que les afecten más las cosas. Esto pasa con todo. También tengo más tendencia a engordar que mi metabolismo a los 16-18 años, ¿entonces esa es la excusa perfecta para justificar mi sobrepeso? JA. Me sobran 10 kg porque como lo que no debo y no me da la gana de ponerme en serio a hacer dieta, ni mucho menos ir al gimnasio. Hay personas que pueden comer todo lo que les dé la gana, incluso fast food y repostería, sin engordar ni un gramo. Esto no es ni por asomo, mi caso personal. Hoy en día no es posible ir en contra de nuestra genética en muchos casos peores, como por ejemplo el cáncer (cuando es hereditario). En muchas ocasiones sabiendo que eres portador del gen es incluso difícil de evitar (aunque en mi caso siempre puedo hacer lo que Angelina Jolie, mientras pueda asumir económicamente toda la cirugía). También hay otras condiciones como puede ser la alopecia androgenética que si te toca en la lotería de los genes te ha tocado (aunque hay tratamientos que a veces funcionan bien, y puedes retrasar lo inevitable). Precisamente por eso, cuando algo que podemos solucionar está en nuestras manos, ¡no hacerlo es autosabotaje!

Me niego a que en mi caso, aunque los médicos de la Academia Americana de Dermatología hayan concluido que tengo un mayor riesgo de padecerla que otras personas, la depresión oscile sobre mi cabeza cual espada de Damocles, sin yo hacer absolutamente nada por evitarlo. "Mira, es que por genética tengo el hígado delicado y si me bebo dos copas voy más ciego que una rata camboyana, ¡no lo puedo evitar, es mi naturaleza". Pues modérate un poco, coño, bébete una coca cola. O como dice este chiste de humor negro que a mí personalmente me hace mucha gracia: -Yo es que soy más de aquí te pillo aquí te mato. +¿De relaciones cortas? -No, de psicópata.

Así me autojustificaba en el año 2005 ó 2006, mi edad oscura: estoy de mal humor y muy triste porque se me cae el pelo, así que tengo patente de corso para machacar psicológicamente a la gente que me quiere ayudar, castigándoles con el látigo de la amargura, la tristeza, la indiferencia y el desprecio. De vez en cuando, subida en la montaña rusa de las emociones locas, montaba algún numerito como Stella Reynolds en plan: "¡¡¡Qué sola estoy!!! ¡¡¡Qué sólaaaa!!!". Porque soy una incomprendida y un alma torturada. ¿De hacer algo como estudiar o trabajar? JA. A ver, que me estoy quedando calva pero no soy idiota, ¿para qué esforzarme si tengo la excusa perfecta de quedarme metida en casa tan ricamente?

No sé ni cómo he podido pasar página sin tratamiento psiquiátrico en esa época. Es más, tengo lagunas y hay episodios que ha borrado mi memoria porque sinceramente no me reconozco. Es como si pensara en la vida de otra persona  distinta. Eso sí, cada acto (aunque no estés al 100% en pleno uso de tus facultades mentales) tiene sus consecuencias (en ocasiones irreversibles). He perdido a mucha gente irremplazable por el camino, también oportunidades académicas y laborales. No es que ahora esté mal, ni hundida en la miseria, pero a veces no entiendo cómo he podido reinventarme prácticamente desde cero. En mi caso el año 2007 fue esencial para mi recuperación, porque me incorporé definitivamente al mundo laboral y la independencia económica, así como la satisfacción y autorrealización personal (si trabajas en algo que te gusta) me dio bastante impulso para ver las cosas con más perspectiva y encarrilarme. Aunque me ha pasado de todo. Posteriormente en 2011 sí hice un tipo específico de terapia que se denomina Coaching y PNL, pero más bien para pulir y limar ciertas secuelas, para planificar y replantearme mi transición -sin vuelta atrás- a una nueva vida.

Este estudio del que habla la noticia, a cargo del Dr. Roger Ho y sus colegas del Centro Médico Langone (NY), afirma que las personas que sufrimos psoriasis podemos tener el doble de riesgo de padecer depresión que el resto de los mortales. Se analizó una muestra de 12.382 adultos, y alrededor del 16.5% padecía depresión mayor. Esto es correlativo al doble de riesgo respecto a individuos sin psoriasis.

Para llegar a esta conclusión se han tenido en cuenta sesgos que también suponen un aumento de la depresión como la edad, raza, sexo, IMC, actividad física, alcohol, tabaquismo y otras enfermedades, de manera que no se falsearan los resultados del estudio.

Sin embargo, y esto es muy importante: no han sido capaces de determinar por qué aumenta el riesgo, es decir, se desconoce el mecanismo causa-efecto.  La hipótesis principal es que se debe al ESTIGMA SOCIAL relacionado con las marcas (bastante antiestéticas, llevo todo el verano con alpargatas para que no se me vean las lesiones de psoriasis) en la piel, y por tanto cómo afecta a la autoestima del paciente.

O sea, si se hace un estudio científico serio sobre alopecia femenina y depresión, pasaríamos del 16% al 89% seguro. Y supongo que sucederá igual con cualquier otro problema dermatológico que afecte a la imagen personal: vitíligo, hirsutismo, hipertricosis, acné...

Todo el mundo puede encontrar motivos, de sobra, para estar deprimido. Sobre todo debido al contexto económico: parados de larga duración con familia a su cargo, hipotecas basura, gente que ha perdido su casa... Personas que atraviesan una enfermedad sin buen pronóstico, un accidente que te deja postrado en una silla de ruedas de la noche a la mañana, ser refugiado y tener que huir de tu país en patera porque está en guerra... Millones de cosas. El mundo ya es lo suficientemente hostil como para que encima nos machaquemos por un complejo físico que, de una manera u otra, sí tiene solución. Podéis hacer tratamiento médico (controlado por el dermatólogo), auto injertos de pelo, recibir soporte psicológico (también hay psicólogos en la SS si no puedes costearlo), pedir ayuda a familiares, amigos, maquillaros la cabeza con las fibras capilares, darle una oportunidad a usar pelucas, extensiones, prótesis capilares. A veces un simple cambio de peinado, de tinte o de corte de pelo mejora mucho vuestra imagen y es un subidón para la autoestima que no os habíais ni planteado. Incluso hacer un voluntariado si descartáis buscar trabajo, como por ejemplo ayudar en un comedor social o animar a los niños en un hospital oncológico... ¡La vida es breve y a veces es harto difícil como para encima complicarnos más nosotras mismas!


Fuente: http://salud.univision.com/es/noticias/asocian-la-psoriasis-con-un-riesgo-mayor-de-depresi%C3%B3n

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias guapa yo estaba fatal antes pero ya lo tomo bien hasta voy pensando que si se me cae mas pelo tengo ganas de verme con una de las pelucas rubias que vi! Enfin hay cosas peores y como dices ya tenemos suficientes sufrimientos en otros aspectos de nuestras vidas!

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