martes, 14 de julio de 2015

Paludismo, el color púrpura, los gintonics y la alopecia frontal fibrosante (AFF)

No, no voy ciega a gintonics ni es el título de un capítulo de La que se avecina (aunque podría serlo). Hace un par de días me dio un golpe de calor. No me di cuenta de que se me estaban recalentando mucho los sesos. Me había puesto protector SPF 50 en los brazos y en la cara, así que estuve dos horas como un zombie a la intemperie como si nada. Me dio un dolor de cabeza brutal, fiebre y hasta vomité. Para recuperarme, pasé la tarde en el dormitorio con la persiana bajada, el aire acondicionado a tope y navegando por internet (jurando en hebreo cada vez que se caía la conexión, porque va a pedales). A lo tonto y lo bobo, leí un artículo sobre cómo se descubrió un tinte púrpura textil (S. XIX) de casualidad, mientras un químico británico de sólo 17 años (William Perkin) trataba de sintetizar quinina en su laboratorio, el mismo compuesto que aporta el sabor amargo de la tónica. La quinina es originaria de un árbol peruano que se llama quino. Era el único tratamiento efectivo -en aquella época- contra la malaria (paludismo). Perkin sabía que lo ideal era poder fabricarla en laboratorio, en lugar de extraerla de la corteza de ese árbol.

Para el ejército británico en la India del XIX, beber un gintonic no formaba parte de su ocio, sino que era medicinal. A las tropas les daban la tónica (quinina) a palo seco, amarga, para que se la bebieran al amanecer. En cambio los mandos y los altos funcionarios la tomaban por la noche. Tenían la suerte de poder mezclarla con limón y con ginebra (Beefeater, of course).

William Perkin trataba de sintetizar quinina a partir de brea de hulla (que por cierto a mí me va fenomenal con la psoriasis) pero, lo que consiguió fabricar fue un tinte químico textil color púrpura, permanente, algo muy difícil de conseguir (hasta entonces usaban vegetales e incluso guano). Vamos, que ni a propósito. Huelga decir que Perkin se forró.

Ahora mismo, desde la segunda mitad del siglo XX  los antipalúdicos (o antimaláricos) son fármacos que se usan bastante en dermatología. Su mecanismo de acción no se conoce por completo, pero se sabe que actúan a través de diversas vías y tienen una acción inmunomoduladora, antiinflamatoria, antiproliferativa y fotoprotectora. En el caso de la alopecia frontal fibrosante sí que los han prescrito bastante. En defintiva, la quinina de la tónica es el origen de todo este "invento". 

No obstante, un artículo publicado el año pasado por el dermatólogo Sergio Vañó concluye que la AFF podría tener un origen hormonal. Muchas mujeres están empezando a ser tratadas también con finasteride, aunque todavía, según este artículo de 2014, no se ha podido evaluar su uso (ya que al considerar la AFF como un problema de alopecia autoinmune, no usaban inhibidores hormonales con las pacientes hasta entonces). Espero que, tras un año, hayan podido obtener buenos resultados. 



Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150623_color_purpura_cambio_historia_finde_dv
http://www.elmundo.es/salud/2014/02/21/53073ed7ca4741ea638b4574.html
http://www.actasdermo.org/es/antimalarials-in-dermatology-mechanism-of/articulo/90292773/?pubmed=true

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