sábado, 28 de marzo de 2015

¿Vas a teñir tu parcial o tu peluca de pelo natural de rubio? Aviso a navegantes :)

Normalmente no escribo posts técnicos por dos motivos: el principal, pereza. Cuestan más trabajo que hablar de mi vida. Y el segundo motivo: son un peligro. Debería colgar el cartel que salía en episodos del Correcaminos: "No tratéis de hacer esto en vuestra casa, niñas". Mucha gente, aún siguiendo las instrucciones DIY paso a paso la ha liado pero bien parda (yo misma incluída). Y al final, eso que te ahorras en no llevarlo a la pelu (igual 15 ó 20 euros, porque el tinte para aplicar en casa que yo sepa no te lo regalan), si sale bien ¡éxito! ¿Y si sale mal? A lo mejor tienes que adquirir otra pieza nueva...

Tres clientas me han comentado lo mismo. Han tratado de teñir en casa sus pelucas de pelo virgen (tono chocolate cobre) y ha quedado caoba. El resultado les parecía sorprendente y contradictorio a partes iguales, pues habían aplicado tintes rubios muy claros. ¿Por qué lo hicieron de este modo? Pues una de ellas me comenta que había seguido unos consejos online respecto a teñir su peluca de pelo natural:  primero de todo, aplicar aceite en la base de tul. Y comprar la cajita de tinte en un supermercado. Es decir, un producto cosmético orientado a chicas o señoras -no a profesionales- que lo aplican tranquilamente en su casa. Igual soy tremendamente negativa y aguafiestas pero creo que el tinte de uso doméstico (L'Oreal, Wella, Garnier...) no está específicamente diseñado para prótesis capilares ni pelucas. ¿Es que existe una gama de tintes formulados exclusivamente para posticería? No. Al menos, lo desconozco. La base de mercado es limitada.

Entonces, ¿cómo se tiñen las prótesis o las pelucas en los centros capilares? Se utilizan tintes cosméticos, sí, y en función de los resultados que la persona desea obtener o lo que permita el tono base de cada pieza (majomeno) por experiencia documentada, se sabe de antemano qué o cuántos pigmentos mezclar, y el % de peróxido (aka líquido revelador o agua oxigenada) que hay que usar en cada caso para que la reacción química alcance el color deseado (o al menos, el más cercano). El peróxido abre la cutícula y la oxida (decolora para dejarla lo más clara posible, como un lienzo), inmediatamente el pigmento se deposita y el amoníaco lo fija  (a más % de amoníaco dentro del marco permitido por la legislación cosmética, más cobertura y duración tendrá ese tinte).  También hay tintes que no contienen amoníaco (Farmatint y Olia por ej). Y también otros que no llevan peróxido sino metales (ojo con la henna, a veces no es tan natural como parece).

La verdad es que mi respuesta fue poco meditada y espontánea, lo reconozco: "O te están trolleando (tomando el pelo, literalmente) o bien es una persona que te da un consejo por ayudar pero sin ninguna cualificación profesional, como si yo me pongo a explicarte la fusión fría". Y es que, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno :-)

Esta chica en concreto, al igual que las otras dos chicas que decidieron teñirla del mismo modo, deseaba que su peluca fuera de color castaño claro ceniza (nada de cobre), partiendo de un castaño con reflejos chocolate (pelo indio, no europeo). Los pasos a seguir fueron contraproducentes por estas razones:

1) Aceite en la base. En pelucas o prótesis capilares anudadas a tul, para evitar que se manche su efecto cuero cabelludo (raya), es recomendable proteger la zona de antemano. Lo ideal es aplicar gomina, que al secarse crea barrera (la gomina es un polímero). Hay personas que no tienen paciencia y echan crema corporal. Bueno, vale, aceptamos barco. No es lo mejor para los nudos, pero normalmente lleva glicerina o silicona que lo protege más del tinte. El aceite, aparte de que puede deslizar nudos, crea una capa impermeable al agua (lógico), pero resulta que el tinte es oleosoluble. ¿Y por qué los hacen oleosolubles? Pues porque muchas señoras tienen grasa en la raíz y aún así van a la peluquería a retocarse el color. Si la seborrea repeliera el tinte, no sería para nada efectivo en esa zona (mucha gente va exclusivamente a teñirse las raíces). Eso sí, antes de teñir, se cepilla la cabeza de la clienta de manera concienzuda para retirar los posibles restos de lacas, espumas o gominas, que sí son polímeros y sí lo bloquean. Por tanto, quizá no suceda, pero tienes bastantes papeletas de, al echar aceite, que tiñas tanto el pelo como la base (aunque no es lo mismo el pigmento rojo que el negro o el amarillo, esto influye también).

2) Comprar un tinte en el supermercado. ¿Los tintes de supermercado son malos? NO. Simplemente son limitados. Cuando abres la cajita verás dos cosas. Un tubo tipo pasta de dientes en el que está el pigmento (el color) y otro recipiente con un líquido (el peróxido). Se mezclan en la proporción que te marca el fabricante (no la que tú eliges, porque obviamente no tienes por qué saber hacer mezclas) y te lo aplicas el tiempo orientativo que especifica la cajita. Os lo explico con un ejemplo: es como pretender que un pintor de óleos prescinda de su paleta de mezclas y se limite a los colores predeterminados de rotuladores carioca.

Como yo sé más por vieja que por diabla, cuando me ha tocado teñirme con estos productos no lo hago en su frasco original sino con bol y paletina: así puedo cambiar las proporciones a mi antojo. ¿Por qué? Pues porque muchas veces te compras un 6 en el súper pero ¡oh! ¡Cielos! Terminas con el pelo más negro que el sobaco de un grillo. Ce n'est pas possible! ¡Si un seis, según la modelo tan guapi de la caja es un castaño dorado! Porque contiene menos peróxido y probablemente al 20%. Lo que te estás poniendo es pigmento concentrado puro y duro. Al cabo de unos cuantos lavados se aclara ("escupe"). De hecho, en la mayoría de marcas, ya lo advierten en su caja: "Ante la duda, la más tetuda elige el tono más claro".

¿Y cómo me apaño yo en mi casa? Emulsiono el pigmento con agua y aplico peróxido mitad - mitad. Pero insisto: no lo hagáis vosotras solas si tenéis mucho que perder en el intento. Es decir, yo la prótesis ni la toco porque ya es de color castaño claro natural. Y si me paso o me quedo corta a la hora de igualar el tono de mi pelo biológico, para mí ya no es ningún drama. Eso sí, tampoco es que mi color biológico sea negro como el carbón y la prótesis sea rubio caramelo. Llevo colores que, tonalidad arriba tonalidad abajo, se combinan bastante bien sin necesidad de emplearme a fondo con los tintes. Esto también es importante a la hora de elegir posticería, ¿qué quieres y cómo piensas igualar, eventualmente, la diferencia?

"Si lo quieres aclarar, en lugar de dejarlo 30 minutos que dice la caja, lo dejas 50" (esto también lo he leído por internet y he flipado en colores). Lo puedes dejar 90 minutos si te parece, el resultado va a ser el mismo. Insisto: los tintes de supermercado son productos de uso doméstico que están al alcance de niñas de 15 años que quieren ser rubias, o de ancianas de 99 que pueden tener lapsus de memoria. Si el efecto fuera acumulativo estarían los hospitales llenos de señoras calvas con quemaduras en la cabeza.

Una de las chicas aplicó un rubio matiz ceniza (x.1) lo cual está muy bien pensado, pero el resultado aún siguiendo esas instrucciones al pie de la letra, había sido un castaño caoba. ¿Por qué? Pues porque no lo ha oxidado lo suficiente, no lo ha matizado después y la melanina del pelo indoasiático siempre tira a naranja. El pigmento fijado está muy concentrado e inteso. Con el uso, el sol y los lavados por supuesto se va a ir aclarando más y más, pero no tirará a rubio Vikings precisamente, sino a cobrizo Outlander.

¿Solución? Complicado. Ya no partimos de un tono virgen para preparar la mezcla en base a nuestros cálculos, sino que estamos hablando de una coloración tono sobre tono. Hay pigmento ya depositado que tenemos que o bien cubrir, o bien revertir. Al retirarlo nos quedamos con una melanina sí o sí anaranjada por la oxidación a medio gas anterior. Hay dos opciones: resignarnos a ir caoba y luego cobrizo claro una temporada, o bien aplicar en peluquería dos o tres procesos más en los que, sí o sí, va a haber peróxido y amoníaco de por medio. El pelo sufrirá, pero probablemente el resultado sea más de nuestro agrado. Por suerte hay productos cosméticos suavizantes a base de aceite, queratina y silicona: ¡mano de santo!

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