viernes, 6 de marzo de 2015

El post del viernes: cinco libros que me han marcado la adolescencia

Yo leía mucho. Muchísimo. Creo que incluso sigo viviendo de las rentas (culturalmente hablando, claro) por todos los libros que devoré desde los 12 a los 18 años. Devoraba libro tras libro, novela tras novela, ensayo tras ensayo. De todo: romance, ficción, filosófico, histórico... Ya no leo tanto, lo reconozco. Trabajo entre 45 y 60 horas a la semana y por las noches veo series. No tengo ni televisión en casa, pero sí conexión de fibra óptica jeje. Estoy buscando un proyector a buen precio antes de que se estrene la segunda temporada de Outlander y así ver al protagonista a tamaño real (OMG!!).

Antes de tener mi carnet de adulto de la biblioteca municipal (bueno, adulto lo que se dice adulto... Exigían haber cumplido 12 años y teníamos acceso ilimitado a libros de todo tipo) lo que caía en mis manos era lo más adecuado para mi edad, obviamente: Michael Ende, Enyd Blyton, Roal Dhal, R.L. Stine...

Estos son los libros que más me han marcado  (leídos antes de cumplir las quince primaveras).

1) Malena es un nombre de tango. Almudena Grandes. Hay una película protagonizada por Ariadna Gil que se estrenó creo que a mediados de los 90. La novela trata sobre una joven (Magdalena) acomodada que investiga sobre los orígenes de su familia y también sobre la rama bastarda (por unos hijos que su abuelo tuvo fuera del matrimonio con la Teófila, otra moza del pueblo). Además, Malena está marcada por su relación con su hermana melliza y por su primer novio, Fernando, hijo de emigrantes españoles en Alemania que veraneaba en su mismo pueblo. Es uno de mis libros favoritos, pero es importante leerlo cuando se tiene la cabeza más amueblada (qué sé yo, con 18 ó 20 años, no con doce).

2) Territorio Comanche.
Arturo Pérez Reverte. Por este libro sobre periodismo bélico decidí ser corresponsal de guerra (en mi ignorancia púber todo eso era algo intrépido y aventurero. En realidad es vivir un infierno en la tierra, compañeros como José Couso, Julio Anguita Parrado y Ricardo Ortega entre muchos otros se han dejado la vida allí para contar la barbarie al mundo). Una vez que entras en la facultad de periodismo normalmente te replanteas muchas cosas si has tomado la decisión de estudiarlo así un poco a la ligera. Y en mi caso, lo primero que  perdí no fue la carpeta de los apuntes en la cafetería (que también), sino la vocación.
Sólo una minoría de privilegiados conservaron la pasión por el periodismo y la intención de dejarse la piel por la profesión al terminar la carrera. Son dignos de mi total y absoluta admiración. Pero no era mi caso. Tampoco he sido mala estudiante, sólo me di cuenta de que no era lo mío. De hecho, a estas alturas de la película, ni siquiera sé si lo que hago ahora es totalmente o no es lo mío. En parte todavía estoy buscando mi sitio.

3) El Tesoro del Molino Seco. Este libro es de la colección juvenil El Barco de Vapor. Lo leí una vez pero se me quedó tan marcado que todavía recuerdo la historia. Su protagonista es una niña de 10 años que nació en Viernes Santo. En su pueblo cuentan la leyenda de un molino abandonado donde sólo los niños nacidos precisamente en Viernes Santo podían entrar si se secaba el caudal del río, y encontrar un tesoro de piedras preciosas. Como sus amigos de clase no se lo creían, ella decide conjurar a los elementos para alejar la lluvia y así poder acceder al viejo molino. El pueblo sufre una dura sequía durante ese verano y se produce un incendio forestal en el que mueren varios hombres de un retén, entre ellos el hermano de una de sus compañeras de clase. A raíz de esa desgracia, toda la culpa de su muerte recae sobre la protagonista.
Es una historia un poco dura y siniestra para niños de doce años, pero con lecciones valiosas: las fuerzas de la naturaleza son implacables, la vida en el campo en esa época (años 70, supongo) era realmente dura y también que es importante tener espíritu crítico: no creerse viejas historias infundadas sobre maldiciones que pueden estigmatizar a personas inocentes, ni mucho menos orquestar cazas de brujas.


4) Flores en el Ático. Este libro pertenecía a la madre de una compañera de clase. Lo tenía guardado en una antigua maleta junto a sus apuntes de la carrera y otras cosas suyas de soltera. Además de la historia sórdida de una viuda que decide encerrar a sus cuatro hijos en un ático para poder cobrar una herencia como mujer sin cargas familiares, hay otra historia paralela entre sus vástagos mayores (Christian y Caty) que ríete tú de la controvertida "50 Sombras de Grey". Sí, amiguitas: ¡incesto! Una novela en la que, entre otras muchas cosas, se trataba explícitamente la atracción sexual entre hermanos (creo que estábamos en segundo o tercero de la ESO). Reconozco que con este libro traficábamos a espaldas de padres, monjas y profesores. Lo leíamos a escondidas en casa y lo pasamos de mano en mano hasta que las pastas (edición bolsillo) quedaron más sobadas que el teclado de un ciber-locutorio.  Los chicos, mientras tanto, pasaban de leer nada: ponían bote para comprar revistas pornográficas en el kiosko (que encima fotocopiaban).  Tened en cuenta que en esa época no teníamos internet :)

Para nuestro recocijo, Flores en el Ático formaba parte de una cuatrilogía: Flores en el Ático, Pétalos al Viento, Si hubiera Espinas y Semillas del Ayer. Los fuimos sacando de la biblioteca de adultos y por supuesto, rulando. Me los he leído todos. De hecho tanto VC Andrews como Anne Rice eran mis lectoras de cabecera en esa época.

5) Carrie. Stephen King. Fue mi primera novela de este prolífico escritor, había cumplido justo trece años. Me acuerdo porque este libro formaba parte de la oferta de lanzamiento de la coleccción de terror de Planeta DeAgostini, con tapa dura. Hay una película protagonizada por Travolta y Sissi Spacek (foto), y también varios remakes (el más reciente de hace un par de años con Julianne More en el papel de madre y Clhoe Moretz de Carrie).

Carrie es una adolescente marginada en el instituto y amedrentada en casa por el fanatismo religioso de su madre. Le viene la regla por primera vez en el vestuario tras una clase de gimnasia, y si ya de por sí es un hecho un tanto traumático por la sangre, sus compañeras se burlan de ella. Un día descubre algo por casualidad: tiene poderes telequinéticos. Carrie es capaz de mover y de lanzar objetos con su mente. En la fiesta de fin de curso algunas compañeras que han sido sancionadas por la movida del vestuario le han preparado una broma muy cruel (amañar las votaciones para que sea elegida reina del baile y tirarle un cubo de sangre de cerdo encima), pero la verdadera venganza viene después...  MOHAHAHA.

Carrie toca una problemática social que décadas más tarde (es un libro publicado en los 70) se bautizó con el término bulling. También es una crítica al sectarismo y fanatismo religioso de ciertas comunidades en Norteamérica. A partir de este libro me enganché al universo King y ya vino casi toda la colección detrás: IT, Cementerio de Animales, El Resplandor, Ojos de Fuego, Maleficio, Misery (si os ha gustado la peli de Las Musarañas, leed Misery).  De hecho necesito un rottweiler y no descarto llamarlo Cujo ;-)

¿Qué libros os han marcado más?

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