martes, 20 de enero de 2015

Tricotilomanía (arrancarse el pelo), tricofagia y el síndrome de Rapunzel

Hace poco estaba con unas amigas y conocidas (a la mayoría no le queda muy claro a qué me dedico exactamente, ni tampoco les interesa, así que genial). Una hizo un comentario que me llamó -obviamente- la atención: "¡Tías, qué fuerte! Viniendo en el metro he visto a una tía dándose tirones de pelo mientras iba leyendo un libro, se ha arrancado uno lo ha mirado y lo ha tirado. Luego se ha arrancado otro pelo, ha mirado el bulbo de la raiz y se lo ha comido". Como comprenderéis, el hecho de dar consultoría a chicas que padecen tricotilomanía es algo bastante habitual debido a mi trabajo, y preferí no hacer ningún comentario: mejor ignorar y no entrar al trapo dado que no estaban interesadas en conocer más sobre la tricotilomanía y los motivos, al margen de esta anécdota bizarra.

En realidad, la tricotilomanía o el hecho de arrancarse el pelo (en menor o mayor grado) es un trastorno de control de impulsos que afecta en menor o mayor medida a un 5% de la población mundial (la friolera de más de 300 millones de personas en todo el mundo), así que tampoco es algo tan sumamente extraño ni minoritario. Normalmente sucede en chicas jóvenes durante la adolescencia (3.5% del total), y suele responder a cuadros de ansiedad (en muchas ocasiones debido a malos tratos o a otros trastornos psicológicos de la personalidad o de la conducta). La edad clave va de los 9 a los 13 años, aunque también puede producirse de 2 a 4. La tricotilomanía no siempre ocurre en estado consciente, a veces se da durante el sueño (y se denomina tricotilomanía automática aguda). El 90% de los casos de tricotilomanía responde a un TOC (un trastorno obsesivo compulsivo, es una patología).

En primer lugar, si has llegado hasta aquí buscando información sobre por qué "haces eso que tanto te avergüenza como arrancarte tu propio pelo", no estás sola. Hay miles de chicas en tu misma situación. Millones en el mundo. No lo puedes evitar y eso te hace mucho daño, principalmente por dos motivos: primero por las calvas y la dificultad de peinarte bien para poder taparlas, y segundo, porque te avergüenzas mucho de todo esto y tratas de ocultárselo a la familia, amigos etc... Conozco casos aislados que sí han logrado superarlo al 100% ya bien entrada en la veintena, con una fuerza de voluntad más dura que el acero para barcos acorazados. Aunque no es imposible superarlo sola, ahorrarás mucho tiempo, esfuerzo y secuelas (tanto físicas como psicológicas) si buscas YA la ayuda de un profesional especializado.

Este psicólogo elaboró una encuesta en el año 2007 y determinó que el 90% de las personas afectadas de tricotilomanía se arrancan el cabello de la cabeza seguido del pubis (28%), las cejas (22%) y las pestañas (18%). Las pestañas tardan, como mínimo, seis semanas en volver a crecer. Este psicólogo empezó a arrancarse el pelo con sólo 4 años. Su madre le pegaba los dedos con esparadrapo y sufrió acoso escolar. Descubrió lo que le pasaba mientras estudiaba Psicología en la Universidad. El artículo de 2007 muestra a este psicólogo (Juan Manuel Quesada) felizmente recuperado de la tricotilomanía, casado y con tres hijos, pero reconoce que "No se puede confiar, pues es una enfermedad que siempre vuelve".

El síndrome de Rapunzel es en realidad tricofagia a lo largo del tiempo, es decir, el hecho de arrancarse y comerse el propio cabello. Se puede ingerir el pelo completo e incluso mechones, pero a veces -como nuestra amiga del metro- se sigue un ritual: seleccionar el cabello palpando su textura con los dedos, arrancarlo, tocar el bulbo de la raíz con los labios, saborearlo y masticarlo.

El problema de esta tendencia, y de ahí el término "Rapunzel", son las secuelas físicas cuando el estómago y varios metros de intestino quedan recubiertos de bolas de pelo: se producen dolores muy fuertes, reflujo gástrico, mal aliento y lo que es peor, obstrucciones intestinales. Normalmente requiere cirugía abdominal. A la maraña de pelo ingerida se denomina "tricobezoar", y puede adquirir la forma cilíndrica de los intestinos o de la cámara interna del estómago (ver foto arriba). El diagnóstico se complica mucho porque lo habitual es que el o la paciente no diga al médico que se come el pelo.

¿Hay solución? . Requiere tratamiento profesional y también cierto refuerzo o mantenimiento con el tiempo para evitar recaídas. Normalmente incluye terapia, coaching y en casos más graves: fármacos (administrados por un psiquiatra). También se puede probar con acupuntura de manera combinada con la terapia psicológica (para controlar la ansiedad) y en ocasiones, hipnosis. Muchas veces, en paralelo, se lleva posticería indetectable (que no te puedes quitar en casa a no ser que seas hábil con los alicates y tengas ojos en la espalda) para disimular la alopecia, y que sea muy complicado que tengas acceso con los dedos a las zonas más debilitadas donde más te lo arrancas.

Según la encuesta de 2007 este psicólogo advierte: "El 95% de los participantes en la encuesta, tanto tratados como sin tratar, reconoce que sólo ha podido estar entre uno y tres días sin tirarse del pelo. "Aguantar más tiempo es una tarea realmente complicada", afirma.

En mi experiencia particular... no quiero ser tan catastrofista. En dos años he conocido ya tres casos de tricotilomanía totalmente superados, y algunos que están muy controlados (con ciertas recaídas). No soy psicóloga. Sí lo intenté. Cursé la carrera algunos años por la UNED, pero finalmente lo dejé porque estaba mucho más centrada en mi trabajo. No es bueno pensar que es imposible superar un problema, y que lo normal es estar todo el día metidos en casa compadeciéndonos a nosotros mismos y automutilándonos. El primer paso es reconocer que existe un problema y el segundo es buscar ayuda.

Las actividades sedentarias: ver la tele, estudiar, estar con el ordenador, leer... suelen propiciar este hábito, mientras que practicar deporte o estar en compañía de más gente lo evita.

Es muy normal que te sientas culpable, inútil, triste, impotente, frustrada e incomprendida.  No sirve de nada que te digan: "Pero deja de arrancarte el pelo ya y ten más fuerza de voluntad, si es muy fácil, simplemente no lo hagas si te entran ganas". Se trata de un trastorno que, al igual que las personas que sufren asma por ejemplo, necesita tratamiento. Sería ridículo decirle a un asmático: "Pero no te ahogues, tonto, respira bien que es muy fácil". Es muy complicado, sin ayuda, que superes este mal hábito por ti misma (no es imposible, pero sí improbable). No tienes por qué pasar por todo esto tú sola. No tengas miedo de  contar este problema a tu médico de cabecera, no te va a juzgar y podrá recomendarte especialistas. Dar este primer paso es lo más valiente, a partir de ahí, seguro que todo irá bien :)

Fuentes:
- http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082005001200012
- http://es.wikipedia.org/wiki/Tricotiloman%C3%ADa
- http://es.wikipedia.org/wiki/Dermatiloman%C3%ADa
- http://es.wikipedia.org/wiki/Tricofagia
- http://www.elmundo.es/elmundosalud/2007/10/05/neurociencia/1191605157.html

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