martes, 11 de noviembre de 2014

Las 5 cosas que más amargan a las mujeres (el físico, lo segundo)

En uno de los post del viernes (en los que se habla de todo menos de pelo), escribí sobre cómics, destacando a una de mis autoras españolas favoritas: Raquel Córcoles (aka Moderna de Pueblo).

Pues bien, recientemente ha publicado creo que su cuarto libro (tiene 28 años, una ídola) que se titula

"Dejar de amargarse. Para imperfectas" (Editorial Zenith), y según recoge el diario El Confidencial  (creo que no se puede poner links, tendréis que buscarlo en Google News jijiji) en esta publicación la coautora Lucía Taboada explica algunas de las razones sociales, biológicas y psicológicas que hacen que las mujeres tengamos una tendencia a verlo todo negro, a autoexigirnoos demasiado y a sacar defectos prácticamente impercentibles a simple vista.

He tenido melenas delante de mis narices que podrían ganar el premio Panten universal y vitalicio por largura, salud y calidad de la magna cabellera, pero con la dueña de dicha cabeza llorando a lágrima viva, en pleno ataque de ansiedad, convencida de que se va a quedar calva porque eventualmente a veces cuenta 20 ó 30 pelos en su lavabo. Ni tanto ni tan calvo. También hay chicas con problemas más obvios (igual o peor que yo), cuya alopecia eclipsa todas y cada una de sus facetas de la vida anulándolas en ocasiones de manera irreversible: trabajo, estudios, pareja, hijos, familia, actividades de ocio...

Por lo tanto, no me sorprende que la segunda cosa que más nos amarga en esta vida sea el fisico (según el libro de la psicologa Lucía Taboada, ilustrado por Raquel Córcoles) y la última, la salud. De hecho yo me he metido de todo durante años (hormonas) para tratar de regenerar algo de pelo, comprometiendo órganos vitales ¡con un problema autoinmune mal diagnosticado!

 Preocupación número 1: EL AMOR

Según el libro, nos amarga tanto el amor porque: "El hecho es que a las mujeres las relaciones sentimentales nos amargan casi por igual cuando carecemos de ellas como cuando estamos sumergidas en un torbellino de amor". 

Si extrapolamos al tema que nos compete (alopecia femenina), he leído cientos de emails desde 2008 en el que chicas y mujeres de todas las edades están consternadas por esto: "¿Cómo voy a conseguir pareja si se me nota? ¿Cómo voy a contarle que llevo parcial o peluca?".

La solución que nos plantea el libro es, básicamente: "aprender a sentirnos completas y no necesitar a nadie siendo solteras, y cuando estás en pareja: aprender a tener también tu espacio". De hecho, la autora insiste en que "la presión por tener pareja a veces nos la ponemos nosotras mismas" (yo diría que siempre, pero bueno), y que "también se la imponemos a nuestras amigas o amigos solteros sin darnos cuenta cuando preguntamos si ya han conocido a alguien". 

Son reflexiones muy necesarias que, aunque ahora las podamos leer y nos parecen obviedades, hace falta que una persona de fuera nos las repita (y en este caso te lees el libro catorce veces como un mantra y así es todavía más efectivo).

Preocupación número 2: EL FÍSICO

Ilustración: Raquel Córcoles.
Lucía Taboada: "Nos amarga el bombardeo mediático de gente perfecta, que nos ha convertido en mujeres autoexigentes. Trillones de blogs de moda y maquillaje (bueno, yo creo que este es el anti blog jaja), y en general tenemos una tendencia masoquista a compararnos con quien está mejor".

La posible solución: "Evita los comentarios tóxicos, y aunque es importante hacer ejercicio para la salud, no bases tu vida en tu imagen, y no te obsesiones".

Parece sencillo pero no lo es. Cambiar los patrones de pensamiento requiere meses, años y en bastantes casos terapia profesional. En algunas ocasiones me he sentido un tanto incómoda cuando algunas lectoras del blog con las que he tenido la oportunidad de coincidir en persona han reprochado que su alopecia sea peor que la mía. O que yo me haya recuperado puntualmente en según qué temporadas y su pelo vaya a peor. O que a mí sí me haga efecto según qué fármaco. Es masoquista incluso en estas circunstancias. No deberíamos competir por "a ver a quién se le cae más el pelo o quién tiene la calva más grande", sino en remar juntas en la misma dirección compartiendo experiencias, apoyo y conocimiento :)

Quizá por este tipo de personalidad tan marcada "en el arte de amargarse la vida", tengo más facilidad para llevarme bien con los chicos que con las chicas. Ellos difícilmente se rayan.

Preocupación 3: EL TRABAJO

Según este libro porque: "Si hay algo que nos amargue más que el trabajo es no tenerlo. La cantidad de horas, la escasa remuneración, incompatibilidad de horarios con vida personal, que valoren poco nuestro trabajo, o ver con personas que ascienden con menos méritos".  "También influye nuestra autoexigencia, cargarnos de demasiadas responsabilidades, no saber pedir ayuda, e incluso cuando algo sale bien pensar que podríamos haberlo hecho mejor".

La verdad es que suscribo esto punto por punto, sobre todo cuando trabajas por cuenta propia. La responsabilidad se multiplica de manera exponencial y estás a todo. Pero recientemente he descubierto la maravillosa posibilidad de delegar y no rayarme tanto. Hay miles de cosas peores en este mundo que un día haya mejor o peor caja. Delegar es vivir :) ¡Probadlo!

 Preocupación 4: LA SALUD



En el libro hay una frase clave: "Obesionarse con la salud es lo peor para la salud". "Estamos expuestos a un exceso de información en el que le damos vueltas a si la dieta tiene o no tiene gluten, si el tomate es orgánico, si debemos beber o no beber leche, qué vitaminas tomar... Cada día sacan algo y te das cuenta de que no puedes cumplirlo con todo y te sientes mal", aseguran las autoras.

La solución que plantean es muy sencilla: "Evitar los malos hábitos como el sedentarismo, el tabaco... hacer algo de ejercicio y dejar de obsesionarse".

Conozco a mujeres que son capacedes de contar sus estancias hospitalarias, tratamientos médicos, secuelas, achaques, pruebas de diagnóstico invasivas y enfermedades crónicas con el mismo entusiasmo que yo misma detallando mis últimas vacaciones en Ibiza. ¡Es muy surrealista! Jamás he oído a un chico relatando con detalle su último examen de próstata o colonoscopia, aunque sepas que tiene algún problema grave. Tratan de vivir con la mayor normalidad que les sea posible.

Preocupación 5: EL FUTURO

Me extraña que no sea la primera, porque reconozco que es lo que más me quita el sueño a mí (aunque tampoco creo que yo sea una mujer normal). Cuando mi vida se centraba en la alopecia, la principal rayada mental era proyectar "¿Voy a estar más calva, menos, igual, cuánto tiempo me queda, el fármaco me va a funcionar? ¿Qué voy a hacer si se me cae más el pelo? ¿Qué puedo tomar para evitarlo?". Y esos años "dorados" porque tenía más cabello sano que ahora, obviamente, no los he disfrutado para nada. Todo lo contrario. Siempre proyectando sin disfrutar el presente.

"Siempre estamos pensando en el qué pasará, y generalmente tendemos a imaginarnos que ocurrirá lo peor, tarde o temprano. Incluso cuando te va bien en la vida y te da por pensar que no te puede ir bien tanto tiempo seguido, y que algo malo va a pasar", apunta Taboada.

Aquí sí me han pillado, es tal cual piensa mi cabecita negativa: no es normal que las cosas salgan bien o muy bien tan de seguido :)

Los consejos que propone son: "tener dudas o incertidumbre es norma, pero no todo tiene que ser negaivo".  Es fácil leerlo y escribirlo, ¡ahora toca entrenar duro para creérnoslo y pensarlo!

No sé si me van a crujir los de la AEDE, pero en fin, el link al artículo original está aquí.






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