viernes, 10 de octubre de 2014

El post del viernes: llevar gafas

Me he esguinzado el tobillo por llevar gafas. Sí, sí, que no os extrañe. Es posible. Esto ha sucedido porque además de ser una persona torpe, fondona, antisocial y medio calva, tengo astigmatismo y miopía. Normalmente voy a pelo, sin gafas ni lentillas. Sólo me las pongo para conducir de noche en días de lluvia, porque veo el resplandor de las farolas como si fueran abuelillos gigantes (dientes de león), o si no me conozco la ruta.  Por lo demás, al ir por carreteras principales bien iluminadas y saber el camino de memoria  no me hace falta leer los carteles. De hecho el psicotécnico lo pasé sin gafas.

Problema: recién estrenada la treintena, creo que más bien por miope que por astigmata, de entornar los ojos cuarenta veces al día me están saliendo líneas de expresión (las patas de gallo de toda la vida, vaya), o al menos esa es la excusa que quiero creer. Así que, como soy un desastre para las lentillas (estar pendiente del neceser, de las gotas, de los líquidos, del estuche....) decidí comprarme gafas en una franquicia lowcost que se llama +Vision. El año pasado estrené unas muy chulas, de estilo retro, atigradas, del diseñador Javier Larráinzar. Me las robaron en el trabajo. Sí, sí. No te puedes despistar ni un minuto, hay gente que entra a pillar lo que sea (gafas de sol, teléfonos, frascos, hasta una calculadora sin pilas se han llevado). Las anteriores, con media montura al aire, se me perdieron en la mudanza (de Versus, para colmo). Pero las más viejas, metálicas del año de Maricastaña, siguen en perfecto estado en la guantera (manda huevos).

Creo que en toda mi vida habré tenido no más de diez pares de gafas graduadas, y casi todas han terminado perdidas o amoladas. De hecho, recuerdo unas que compré expresamente para llevar en el coche cuando me saqué el carnet, hace ya por lo menos once años. Conducía, cómo no, la berlina de mi padre. Por alguna extraña razón, en el momento de descender por la rampa del garaje y sacar la cabeza por la ventanilla para activar el mecanismo de la puerta, se me cayeron al suelo, me puse nerviosa y las atropellé. Así que esas gafas me duraron como diez o quince minutos máx. Nunca he querido tener gafas de sol graduadas porque sé que van a tener un destino fatal y prematuro.

¿Y qué tiene que ver esto con el esguince? Pues rellenar. Bueno, al lío. La cosa es que cuando fui a que me hicieran las gafas nuevas, hace un par de semanas, le dije a la chica de la óptica: no me pongas astigmatismo, sólo miopía. Ni caso. Al escribir la receta se lo repetí: sin astigmatismo, por favor. Aún así me insistió mucho en incluirlo, ya que casi tengo las mismas dioptrías que de lo otro y supuestamente es importante para mejorar mi campo de visión o mi agudeza visual o no sé qué me dijo (soy ignorante total en temas de oftalmología y optometría). Hay algo que no soporto en absoluto: el rollo maternalista / paternalista de muchas personas que se dedican al sector de la salud: "Señora, si no quiero astigmatismo y voy por la vida como Rompetechos, es mi problema :)". En cualquier caso, me ofrecía un mes para probar los nuevos cristales con su obstinada receta, y si no podía habituarme ae ellas, me lo cambiaba sin astigmatismo como era mi plan inicial.

Elegí la montura más barata, pero al mismo tiempo resultona, hipster total. Da el pego de "quiero y no puedo Rayban". Entre la graduación, los cristales orgánicos antirreflejantes y el seguro por robo y rotura (como véis, para mí es necesario, pero creo que no cubre atropello), la cosa se puso en casi 90 € (pero hay desde 29, que con esta crisis es un precio guay). A los siete días me avisaron de que estaban listas, y allí que volví, con mi bólido, a por ellas.

Nada más colocármelas sobre la nariz, tuve la misma sensación desagradable que todos los astigmatizados hemos experimentado alguna que otra vez en nuestra vida óptica: el suelo se abomba y queda a la altura de tu barbilla así como ligero mareo al caminar. "Es normal, póntelas media hora cada día hasta que te acostumbres", me dijo. Bueno, pues eso. Las usé media hora el primer día, y nada. Al día siguiente estuve como seis horas gafada mientras trabajaba y algo mejoró la cosa. Pero, al volver a casa y bajarme del coche, casi de noche, en una zona en la que el Ayuntamiento por alguna extraña razón no activa las farolas hasta las 21h, no calculé bien la pisada y ZAS, bordillazo + torcedura y esguince de ligamentos: el pie como una bota, y yo en la salita de Urgencias más cabreada que una mona, alimentando la paranoia leyendo sobre posibles contagios de ébola, y personas aisladas en otros hospitales por la pobre auxiliar (para colmo le están echando toda la culpa a ella, qué sinvergüenzas).

El trauma que me atendió fue super amable, se tiró un buen rato conmigo (de agradecer, casi siempre me tocan los más antipáticos. O bien casi siempre mis lesiones han sido demasiado chorras como para detenerse más de dos minutos conmigo. Sólo piso urgencias si me descalabro alguna extremidad). Le dije no a la escayola, lo comprendió y me explicó con sumo detalle cómo aplicar correctamente el frío, cómo mantener la postura y que fuera de cabeza al fisio si pretendía fumarme el reposo absoluto. Vendaje compresivo, un ibuprofeno y pa casa. Mi coche no tiene pedal de embrague así que puedo seguir haciendo vida casi normal. Los autónomos no podemos permitirnos estar de baja, de hecho seguramente haya inmortales entre nuestras filas.

Y esta es mi historia y experiencia reciente con el gafapastismo. Moraleja: a lo mejor estoy más gorda de lo que creo. Según la mujer de la óptica, es muy importante corregirme el astigmatismo en los cristales. Igual cuando me miro en el espejo me veo estilizada cual cuadro del Greco. Nada, nada, me tengo que poner a dieta en serio, ¡de este lunes no pasa!

Un llamamiento a los lectores profesionales o a usuarios avanzados de gafas: ¿la montura influye en la distorsión, o es cosa de mis córneas taradas? 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Aquí una experta en usar gafas. Muy miope y con algo de astigmatismo. La experiencia me dice que tu intuición inicial era correcta. Si no vas a llevar las gafas permanentemente (desde que te levantas hasta que te acuestas, vaya), entonces *NO* te gradúes el astigmatismo. Con unas gafas de astigmatismo, o las llevas todo el rato o estarás siempre incómoda (visualmente) y con dolores de cabeza. (Lo de hostiarse solo te pasa a ti, je, je, je.) Si yo fuese tú, me iría de cabeza a la óptica a decir que cambien los cristales y te pongan solo la miopía.

Dicho esto, ¿por qué tenía la impresión de que tú estabas operada de los ojos? Y dos: sabes que las lentillas dan algo así como veinte veces menos trabajo que mantener/colocar/peinar un parcial, ¿no? ¡Qué ironía! :-P

Piru

PD: Mejórate es piezaco. Mientras no se te ponga como el de Pipas Carancha, no hay peligro.

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Piru, encantada de leerte! Eso es, no las llevo todo el rato, para conducir en según qué condiciones, para ver la tele, para protegerme los ojos de la pantalla... ahora mismo estoy haciendo reposo absoluto este fin de semana porque me tengo que ir de viaje sí o sí el miércoles. La patita algo mejor pero me ha salido un cardenal magenta :) Lo de las lentillas es una batalla perdida porque tengo manos de cazo y son cositas muy pequeñas y escurridizas! Aparte, por dentro de los párpados hay una especie de papilas y a mí con el uso continuado de las lentillas se me inflaman y la sensación al parpadear es como si me raspasen el ojo por dentro :( Durante temporadas me he puesto lentillas a diario, pero al final termino yendo sin nada o con gafas :) No, afortunadamente no me han operado de nada todavía jaja.

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Bueno me han sacado muelas del juicio y me han dado puntos de sutura en la encía, pero yo eso no lo cuento como cirugía jeje

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