lunes, 27 de octubre de 2014

Chicas con resistencia a la insulina o alopecia por SOP: la pasta recalentada sólo sube el pico de glucosa la mitad que recién hecha :)

¡Hola chicas!

En primer lugar, agradeceros los mails en los que os preguntáis por mi paradero, y también los mensajitos de ánimo :) No sabía que me echábais tanto en falta, con lo cardo borriquero que es una. Aún me quedan unos cuantos correos y comentarios que responder, por favor, paciencia :)

Hace un mes recibimos una noticia un tanto preocupante en la familia, y estas dos últimas semanas he estado fuera. Desgraciadamente ha sido más grave de lo previsto, y tras dos cirugías en un corto período de tiempo, así como una convalecencia que está costando mucho esfuerzo (más que nada por la avería), en breve hay que enfrentarse a quimio. Pero no podemos dejar de ser optimistas y pensar en una total recuperación (de aquí a un año, eso sí). En fin, la vida es así. Es inevitable el cliché, pero ¡joder! Gracias, gracias, gracias a Dios, a Buda, a Yaveh, a Allah, a Krishna, a Rama, a Wiracocha, a Amon Ra, a Pacha Mama, a la ley de Laplace, a los guisantes de Mendel y a los Anunakis del hiperespacio de que mi principal problema de "salud" hoy por hoy es una alopecia areata jodona. Aunque lo otro, la "C word", a lo mejor también se hereda. Como no hay antecedentes en tres generaciones y es un caso bastante atípico, lo están estudiando. De hecho, hasta hace poco no sabía que existen bancos y donantes de tumores, al igual que de órganos, de sangre o de pelo. A tocar madera. Virgencita, virgencita que me quede como estoy (o más calva, me da igual).

Bueno. Con este tema he estado un poco más estresada de lo habitual y mi cuerpo me lo recompensa con una maravillosa psoriasis palmar para variar. Ya estoy mucho mejor. Aunque entre el esguince de tobillo y las lesiones de la piel, parezco Lina Morgan caminando. El pelo se me cae a puñados como nunca antes. Lo achaco a los nervios. Clapas todavía no he visto. Más bien pérdida de volumen en general, aunque al tacto creo que por detrás de la oreja derecha hay un ligero boquete alargado, en forma de vaina (esa es la zona habitual, areata ofiásica).

Fuente imagen: buzzfeed.com
En fin. Al lío. El otro día  leí este artículo muy interesante en El Confidencial. A mí me pirra la pasta, pero sé que los hidratos no son lo más sano del mundo, sobre todo si tienes resistencia a la insulina y SOP (no es mi caso, pero muchísimas lectoras lo sufren y padecen).

En el reportaje  explican las conclusiones de un experimento sobre la variación en el índice de glucosa en sangre tras comer pasta de tres maneras: recién hecha, fría y  una vez que se recalienta en el microondas.

Os hago un resumen:

El hallazgo se presentó en el programa de la BBC Trust Me, Im a Doctor. El médico Chris Van Tulleken explicó que recalentar la pasta no engorda. Hombre, a ver, engordar engorda. No estás comiendo aire. No engorda tanto.

El experimento se demostró de la siguiente manera:
Muestra: 9 voluntarios
Día 1: los nueve voluntarios comen pasta caliente, recién hecha, con tomate.
Día 2: todos comen la misma pasta del día anterior, pero fría.
Día 3: todos comen la pasta de dos días antes, recalentada en el microondas.

No hay placebo.  Supongo que no es necesario, ya que los mecanismos de la glucosa no responden a la predisposición psicológica de creer que esto me va a engordar más o menos. Ojalá pudiera conseguirlo sólo con desearlo muy fuerte: -"Ommmmh, el donuts doble de chocolate relleno de crema no engorda nada... Ommmmhh". Qué felicidad.

Tras cada comida, les extrajeron muestras sangre durante dos horas en intervalos de 15 minutos para observar la curva de glucosa:

Conclusiones:

La pasta caliente aumenta más el nivel de insulina y glucosa en sangre que la pasta fría, PERO, tras comer la pasta recalentada dos días más tarde, ese pico de glucosa se redujo en un 50%. Por tanto, es más saludable comer las sobras recalentadas y secorras que la pasta al dente recién hecha.

Lo que no he entendido es si esa disminución del 50% se calcula en relación al pico de glucosa que debería subir al comerla caliente, ó 24 horas después estando ya fría.

Como explican en el Independent, “volver a calentar la pasta después de haberla cocinado reduce el aumento de la glucosa en la sangre, haciendo que los hidratos de carbono sean mucho más saludables”. 

Pues nada, la próxima vez que quiera darme un homenaje a base de cuore di zucca en la Tagliatella pediré la doggy bag, esperaré dos días + un minuto de microondas y a gozar :)

Bonus track: una amiga que es experta en método Montignac me cuenta lo siguiente: "La pasta tiene un IG medio de 50 si está cocinada al dente. Si se pasa, aumnta pero si la enfrías pasándola por agua baja de 50 a 45, sólo en los espaguetis de trigo duro".

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