miércoles, 10 de septiembre de 2014

Coaching "la vida acomplejada": ¿por qué nos afecta tanto la alopecia a las mujeres?

No tengo ninguna formación en psicología ni nada por el estilo. De hecho me matriculé en la UNED, pero lo dejé por motivos laborales. Es más, sería pretencioso e intrusivo por mi parte. No obstante, desde mi experiencia personal, después de visitar a psicólogos y psiquiatras (ojo, algunos no estaban muy motivados y a otros tampoco les hice mucho caso) conseguí dar un cambio radical tras ponerme en manos de un coach (PNL).  Eso sí, lo fácil en estas situaciones es echar balones fuera y que lo resuelvan los demás, que saquen su varita mágica para borrar cualquier atisbo de complejo de nuestra mente (y que nos crezca el pelo, ya de paso): si no pones absolutamente nada de tu parte en  superar tu problema (no es el problema del psicólogo ni del terapeuta, es tu problema), da igual que te trate el mismísimo Freud desde ultratumba: ninguna terapia va a funcionar. Jamás. Lo de tomar psicofármacos de la felicidad ya es otra historia.

Tengo algunas teorías sobre por qué nos afecta tanto o más la alopecia respecto a otros problemas físicos como el sobrepeso o las marcas de acné. En primer lugar, porque es un problema supuestamente "feudo" exclusivo de los hombres: los chicos se quedan calvos. Las mujeres tienen el pelo abundante, bonito y largo. Lo del sobrepeso o el acné es algo más unisex. 

Cuando se tambalea un axioma que dábamos por supuesto: chicos calvos - chicas con melena, hacernos a la idea de que vamos a tener un "problemilla" inherente al género masculino no es tan sencillo: se nos rompen los esquemas ante el tabú. De hecho, todas hemos temido lo típico: tener un accidente con secuelas, caer enfermas, o qué sé yo, que nos salga acné durante la adolescencia (siempre había alguien en clase con la cara totalmente marcada). Eso de que se nos pueda caer total o parcialmente el pelo ni se nos pasaba por la cabeza (a no ser que hubiera antecedentes femeninos en la familia). El factor sorpresa es la clave en este asunto, la alopecia era algo para lo que no estábamos preparadas ni remotamente mentalizadas. Además, lo achacamos a las dietas o al abuso de tintes, mechas, planchas o permanentes. Y en la mayor parte de los casos, no tienen nada que ver. Esto nos descoloca mucho más.

En segundo lugar, una persona que por ejemplo sufre un traumatismo en la cara y le quedan marcas tras un accidente, tiene, en muchos casos, la posibilidad de ponerse en manos de un cirujano plástico y mejorar su imagen de manera permanente. O bien, una chica con complejo por su pecho pequeño decide pasar por quirófano para colocarse prótesis mamarias (duran creo que 10 años). Con la alopecia, en algunos casos se puede tratar de manera satisfactoria con medicina,  e incluso mediante autoinjertos, pero en otros (la mayoría), no funciona prácticamente nada o los impantes se caen. Y si el tratamiento funciona, sufriermos efectos secundarios incómodos (vello facial, irritación, molestias, ganar peso) o bien colaterales verdaderamente graves para la salud (problemas circulatorios, colesterol, taquicardia...). El caso de las alopecias de origen autoinmune es un poco distinto, pues, si bien un 80% de los afectados se recupera (con o sin tratamiento), hay un remanente a los que el problema se nos cronifica, es recurrente e incluso para muchas personas los fármacos son demasiado fuertes y se opta por no tomar nada.

Por tanto, cuando nos enfretamos a un problema que afea nuestra imagen (poco pelo, clarones, calvas) que está relacionado con el sexo opuesto y que además las posibilidades de tratarlo con fármacos o con injertos y recuperar al 100% nuestra imagen pre-alopécica son remotas, es lógico que nos agobiemos, tengamos la autoestima por los suelos y suframos mucho. Y aunque nos decantemos por una solución cosmética (una prótesis) debemos mentalizarnos para un cambio en nuestros hábitos de vida o higiene, ya que el adhesivo no va a durar diez años sino 10 días en el mejor de los casos, y necesitaremos dedicarle tiempo a los mantenimientos así como tomar ciertas precauciones.

Es normal tras cualquier pérdida, pasar por un período de "luto" en el que nos sintamos con rabia, tristeza, neguemos nuestro "destino" y negociemos con decenas de especialistas, y, en ocasiones nos gastemos cantidades obscenas de dinero en tratamientos que no nos ofrezcan más que un atisbo de esperanza de funcionar (no quiero ni pensar el tema del laser milagro...). Pasados los meses, tiene que llegar un momento en el que lo aceptemos. En principio con resignación, para culminar en una aceptación total y poder pasar página. Normalmente se trata de un período que dura alrededor de DOS AÑOS. Si a partir de ahí seguimos anímicamente mal o muy mal, ya no hablamso de un complejo físico puntual, sino de un trastorno de la personalidad que dirige y condiciona totalmente nuestra vida en cualquier aspecto: inseguridad, laboral, pareja, vida social...

Nosotras tenemos que ser dueñas de nuestro propio destino, y decidir qué hacer con este complejo: si queremos medicarnos, si queremos ignorarlo (hay mujeres que a pesar de carecer de pelo ni siquiera tratan de disimularlo con pañuelos ni pelucas) o si decidimos utilizar alguna solución de integración capilar sin cirugía (prótesis capilares, parciales etc), e incluso, por qué no, pasar por quirófano. Ser incapaces de mentalizarnos, de asumir la nueva realidad y de aceptarlo, va a pasarnos factura cuando nos demos cuenta de que estamos aisladas.

Pensad que somos, a nuestra manera, MUY afortunadas. Hay personas desfiguradas, que han sufrido terribles mutilaciones, que su movilidad está totalmente limitada o que han nacido con enfermedades graves y conviven con dolores. No por ello se encuentran deprimidas, y además, se esfuerzan mucho día a día por tener una vida normal. Muchas estáis en la fase de pensar: "prefiero perder una pierna que el pelo". Lo sé porque yo también lo he dicho alguna vez. Me hubiera gustado que, en ese momento, uno de mis vecinos de mi anterior casa -perdió un pie con 18 años tras un accidente de moto-  hubiera bajado a darme un zas en toda la boca con la empuñadura de su muleta a poder ser. Como véis me ha costado madurar, pero a mi manera lo he conseguido. 

Muchas clientas no saben que edito este blog. Decenas de ellas, que lógicamente padecen algún tipo de alopecia porque si no, no vendrían (a cualquier nivel, desde la raya un poco más ancha hasta la universal) me dicen lo mismo: "Es que si no lo has pasado tú, no puedes entenderme ni saber lo que se siente".  A veces, si estoy de humor, me levanto el parcial. Normalmente lo evito, por dos motivos: la alopecia es algo que forma parte de mi intimidad (también tengo el culo gordo y no lo voy enseñando), y por otro, de alguna manera siento como si le restregase por la cara mi situación privilegiada en cuanto que soy una persona que sí lo asume, que sí lo acepta y que soy feliz. Cada una vamos a nuestro ritmo y no es bueno forzar la máquina. Al encontramos en la fase: "Si no lo sufres no puedes comprenderme", estamos todavía bastante lejos de aceptarlo. Sufrir por esto de contínuo, es encasillarnos en un papel de víctima desvalida. ¡Me niego! Somos mucho más. 

Pueden pasar dos meses, pueden pasar dos semanas, pueden pasar hasta dos años largos. Eso sí, si llevas más tiempo con esta carga sobre tus hombros, te aseguro que necesitas ayuda.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y cuando ya tienes más que asumido tu problema y a este se añade otro como es el económico y no te puedes darte el "capricho" ni de comprarte la peluca más barata del mercado?
Ahí es cuando verdaderamente te sientes la última mierda (con perdón) del mundo.

faylinn64 dijo...

Hola Agape ,como ya he escrito otras veces , tengo caida de pelo desde los 16 , con altibajos y ahora hace unos meses , creo que tambien se me cae por hipotiroidismo autoinmune , llevo sos años y medio con una caida brutal y el pelo como un estropajo , en estos momentos acabo de llegar a estar regulada , pero mi caida sigue , le doy muchas vueltas , sobre si la caida es autoinmune , se solucionaria con una dieta de estas paleo restringiendo alimentos ? , muchas enfermedades autoinmunes casi se solucionan con este estilo de vida , ¿ que opinas Agape?

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Contáctame por mail y hablamos de eso, porque seguro que tiene facil solución (y no hablo de nada comercial).

Anónimo dijo...

Hola. Vagando por Internet encontré este Blog y me encantó! Tengo alopecia desde ...ya no me acuerdo cuando empezó je. Hice varios tratamientos con medicamentos pero no dieron resultado y acá estoy conviviendo con ella. Nunca la oculte, sólo decidí seguir adelante pero lo que me molesta aún después de tanto tiempo es la mirada de la gente. Ver que cuando hablan conmigo no me están mirando a la cara sino el pelo es frustrante. Algunos me dan consejos (lo que me molesta porque no se los pedí) y otros se van preguntandose que enfermedad tendré! Es difícil cuando constantemente te recuerdan que sos diferente al resto. Gracias, solo necesitaba descargar mis pensamientos con alguien que sabe lo que se siente jaja. Volveré pronto a leerte!

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola anónimo!
Todavía no está normalizado ver a mujeres con alopecia por la calle, aunque seguramente un 40% la haya padecido o la padezca en su vida (y es altísimo porcentaje). Sólo que por imposición social nos la tapamos, al igual que sucede cuando tienes las piernas feas por ejemplo, que no te pones shorts o minifalda jeje.
Eres muy valiente por mostrarte tal y cómo eres. Pero lamentablemente vivimos en una sociedad a la que lo "distinto" se mira con morbo, con lástima o simplemente con curiosidad!! Cuando tenía 10 años vi a una chica con alopecia areata. No llevaba nada que le cubriera la cabeza, sólo tenía algunas zonas con pelo, otras totalmente nada y otras con pelusilla. Estaba con una amiga disfrutando del parque de atracciones como yo. ¿Sabes qué pensé con mi mente ingenua supuestamente de 10 años? ¡Por qué sale así de casa y no se lo tapa! Maldito karma jajaja.

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