domingo, 3 de agosto de 2014

Trucos para aliviar la dichosa psoriasis

La verdad es que esta historia es la más extraña y enrevesada de todo mi historial médico, y por supuesto una sucesión de errores de diagnóstico debido a varios factores: a no tener acceso a especialistas durante los primeros años en los que se manifestaron los síntomas, y en segundo lugar a la "intermitencia" de los brotes.

Psoriasis en gotas. Fuente www.uv.es
Mi abuelo materno tenía psoriasis, normalmente se le manifestaba en las muñecas y empeoraba durante las épocas en las que su salud estaba más delicada. Durante mi pubertad, empecé a desarrollar las mismas manchas pero sólamente en la pierna derecha. No me molestaban en absoluto, sólo un leve picor. Se mantuvieron así durante meses. Durante años, sólo consultaba al médico de familia por problemas en la piel de tipo eczemas o sarpullidos. No me enviaba al especialista, se limitaba a recetarme pomadas y ungüentos que si bien no parecían funcionar al principio, al cabo de algunas semanas esas ronchas desaparecían por sí mismas, así que me olvidaba del tema. Eso sí, este médico de cabecera estaba tremendamente obsesionado con extirparme lunares. Me resultaba curioso cómo pasaba olímpicamente de mis otras dolencias dermatológicas, para extenderme volantes una y otra vez del cirujano. Yo, con trece o catorce años, lo último que quería cerca de mi piel era un escalpelo y la posibilidad de que me quedaran cicatrices horrorosas.

Pasó el tiempo y mi pelo empezó a caerse. Yendo a ese médico (que me tocaba por tratarse de un ambulatorio de la seguridad social) no tenía ningún tipo de back up. Decía que eran nervios y me recetaba champús de dudosa efectividad. Si acaso me sacó algún análisis de sangre para valorar las reservas de hierro y poco más (todo normal). Antes de que me empezara a obsesionar con mi pelo (caer se caía, pero como tenía tanto, la única preocupada por eso era yo), tuve un brote de psoriasis en gotas por la manos. Era muy desagradable, pues parecía que tenía los dedos salpicados de verrugas. Las tapaba buenamente con tiritas para ir al colegio. Una y otra vez los tratamientos para este tipo de problemas no hacían nada. Cuando desaparecían algunas lesiones, comenzaban otras. Al mismo tiempo, las uñas de mis pies estaban totalmente hinchadas y deformadas, con manchas blancas. Una de ellas se me encarnó, y el podólogo la retiró totalmente sin que sufriera ningún dolor, porque estaba totalmente levantada de su lecho. Me vendó el dedo y me dio algunas pautas para recortarla.

Pitting ungueal. Fuente: onmeda.es
Nunca había pensado que tener las uñas de las manos con lesiones (pitting ungueal) tipo dedal fuera algo importante relacionado con las ronchas o con la caída del pelo. Pero sí, va por rachas. Ahora, las uñas de la mano izquierda tienen muchos hoyitos, pero en las de la derecha apenas alguno. Mi madre le quitaba importancia diciendo que eran golpes, y a decir verdad, ningún dermatólogo (he visitado a tantos) a los que consultaba por alopecia se les ocurrió examinar mis uñas.

Al poco tiempo de que las lesiones de psoriasis en gotas desaparecieran de mis manos, comencé a tener escamas en la zona del cuello, escote y entre los pechos, de color pardusco y rosa. En principio se cuarteaba la piel, y después me pelaba cual lagarto, con cierto escozor e incomodidad. Al poco tiempo se regeneraba, pero apenas pasaban unos días bien para que volviera a suceder. Mi madre me llevó al inefable médico de cabecera, el cual me diagnosticó tiña por dar de comer a los cimarrones que vivían entre los setos del colegio, me recetó una fórmula magistral de farmacia que olía a rayos (seguramente contenía azufre) y yo creo que se me acabó quitando por aburrimiento, pero dudo que la crema tuviera algo que ver. Al menos me mantenía la zona hidratada y protegida, ya que me molestaba mucho el roce.

Años más tarde, estando en tratamiento con un homeópata, según su diagnóstico (inflamación en el páncreas)  deduje que esas lesiones en la piel podrían ser acantosis debido a una presunta resistencia a la insulina (y eso explicaría lo de mi maltrecho pelo o el exceso patológico de estrógenos), pero, el endocrino descartó que tuviera RI, así que esa teoría se ha venido abajo cual castillo de naipes.

Ahora mismo, cerrando el círculo entre las lesiones ungueales (pitting, manchas marrones y violetas, separación del lecho, deformidades...), la psoriasis en gotas que sufrí en 1998, la "supuesta tiña" de 1999, los contínuos eczemas y sarpullidos desde ya ni me acuerdo, y la psoriasis plantar que estoy padeciendo ahora así como ligeros brotes en codos y en el dorso de las manos, por fin, después de 16 años sin saber qué me pasaba, ya puedo ponerle nombre a mi problema: psoriasis, piel atópica, alopecia de tipo autoinmune areata (con placas en la zona ofiásica) y areata difusa.

Últimamente la piel me ha dado bastante tregua, pero bueno, cuando me pongo peor tengo algunos trucos. Afortunadamente nunca he tenido psoriasis pustulosa, y sí es verdad que a veces me pica, pero generalmente noto sólo molestias. El pelo no, me ha empeorado.

Jabón de Brea: www.eljabondecasa.com
1) En primer lugar, para las uñas, la única manera de ocultar el engendro que son es llevarlas siempre pintadas (las de los pies). Me las corto rectas, y con mucho cuidado ya que algunas se desprenden con facilidad. No es doloroso, pero sí que da una grima y una dentera tremenda.
Las de las manos se disimulan mejor, pero normalmente son un poco desastre. Por mucho que me las cuide y evite morderlas, siempre crecen estriadas, abombadas, con hoyitos y muy quebradizas, así que poco puedo hacer para lucir unas manos decentes. Además, teclear cada día durante horas tampoco ayuda.
2) No he sabido que tengo psoriasis hasta ahora, así que todo lo que me he puesto en la piel eran pomadas o cremas para otro tipo de dolencias, y por tanto, el problema se resolvía cuando tocaba (autoinmune). Eso sí, ahora mismo utilizo unas gotas de aceite de árbol de té cada día para masajearme los pies. Me alivia mucho y sana las grietas muy rápido (a veces sangran y es doloroso).
3) Brea de hulla. Huele como cuando asfaltan la carretera, pero es muy efectivo. Puedes conseguirlo en farmacias o herbolarios. Está contraindicado en mujeres lactantes o embarazadas.
4) Aloe vera puro. Desgraciadamente creo que a mí no me hace nada, pero he hablado con otras chicas en mi situación que lo recomiendan porque les va bien. 

Quitando el problema que tuve en el escote y algún que otro brote en los pies (que he logrado neutralizar con remedios caseros) no he tenido mayores complicaciones, así que se puede considerar un problema de psoriasis leve. Si la cosa se va de madre, tendría que usar fármacos como el clovate. No obstante hay personas con problemas realmente serios de psoriasis a las que los fármacos alopáticos no ayudan nada y necesitan buscar alternativas.


2 comentarios:

Michelle Grey dijo...

Pues a mí hace años que me salen esas ronchitas rojas de la foto en codos y rodillas. Siempre han pensado que es infección, alergia, posarme en lugares sucios, estrés... últimamente me salen en los dedos de las manos también, pero son más tipo bolitas, con líquido dentro (me las explotaba antes...). Un día, una persona me dijo que era psoriasis. No tenía ni idea de lo que era pero no sonaba bien. El dermatólogo nunca me dice nada, me receta pomadas y ale, ya me apañaré. Después de leerte estoy asustada xD

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Michelle
Lo de las ampollitas con líquido interior podría ser más bien algun tipo de dermatitis por contacto o de infección en la piel. Normalmente la psoriasis lo que segrega es sangre o pus, pero bueno, desconozco totalmente si también agua :)

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