jueves, 21 de agosto de 2014

Cinco consejos para cortes y peinados si llevas prótesis o parcial

Cuando se lleva un sistema postizo parcial (normalmente de clips, pero también adhesivo) hay varios parámetros técnicos a tener en cuenta. A saber: tipo de base, densidad, color, textura.... características que ya hemos desgranado por aquí en varias ocasiones. Pero, la guinda del pastel, por decirlo de alguna manera, es el estilismo final, el corte de pelo que integre  el postizo con el biológico. El toque de gracia, vaya.

Importante tener en cuenta estos consejillos:

1)  Mainstreaming. Si vas a lo fácil, sigue siempre el patrón más básico: un sistema de base standard (aunque denominarlo estándar es pretencioso, ya que no hay una ISO que se adapte a toda cabeza viviente, y además, irá acorde a las medidas de alguien. La cosa es probar si el estándar hecho a imagen y semejanza de la cabeza de ese alguien te va a quedar bien, regular o mal). Aparte de la base, si solicitas que la densidad sea tupida para que cubra cualquier atisbo de contorno, con independencia de la cantidad de  pelo que conserves debajo, y así tengas margen de maniobra de sobra para taparlo todo, opta por peinados muy sencillos: desfila y repasa las puntas, así como sacar el flequillo si acaso.  La ventaja es la comodidad máxima (como si te plantas una peluca, que todo lo cubre). Pero el  inconveniente es que, al tapar, paradójicamente puede levantar más sospechas o curiosidad: -"Ay que ver, qué pelazo tienes" -"Qué melena más bonita" -"Ya me gustaría a mí tener tanta mata para sacar ese flequillo".  Y así hasta el infinito y más allá. Normalmente son comentarios sin doble intencionalidad, pero, ¿quién sabe? Y cuando la sombra de la manía persecutoria y la paranoia planea sobre nuestras cabezas...

En estos casos, déjalo al mismo ras de tu largo, o si acaso 2-3 cm más corto como máximo, pero nunca hagas capas marcadas. Además, si la textura (si el pelo del sistema es más grueso que el tuyo o es mucho más liso o mucho más rizado) y el tono no encaja perfecto (o en principio sí es igual pero sabes que es teñido y que se oxidará con el uso) cuanto más tapes, se disimularán mejor las diferencias. Normalmente requieren un retoque de tinte cada dos meses, si lo usas a diario. Como nuestro pelo.

2) ¿Suelto o recogido? Si sueles llevar el pelo en moños o coletas (o tienes que sujetarlo por motivos laborales), un sistema no puede tener una base estandard ni densidad así de uniforme y recargada en según qué zonas, pues se notará (y mucho) respecto a tus laterales (máxime si padeces alopecia difusa) y alterará seguramente la forma del cráneo.  Por otro lado, si normalmente lo llevas suelto o semirrecogido, puedes añadir más de densidad si te gusta una melena poblada, aunque lo idóneo siempre es aportar volumen exclusivamente donde falta, y normalmente el cabello de los laterales en las alopecias androgenéticas es más abundante respecto al recuento folicular en vértex y frontal.

3) Peluquera sí, pero estilista, mucho mejor. Cuando tenía pelo (y creedme, mogollón), iba al Espejo's del barrio y les pedía que me hicieran tal o cual peinado (no me podía permitir un Llongueras, las cosas como son). Lo quería porque lo había visto en la Super Pop, o porque lo llevaba una actriz o presentadora que me gustaba (me empeñé en contarlo como Ana Risueño en la serie Canguros, con la diferencia de que a mí me quedaba como el mismísimo culo). Al tener buena melena, nos podíamos permitir muchas licencias, quedara bien el resultado o no (el otro día le pusimos extensiones a una chica arrepentida tras raparse solo un lado de la cabeza al estilo mohicano). Pero si tu cabello es ralo, escaso y se parte con la mirada, es preferible que te dejes asesorar: fundamental en cómo diseñar el corte para disimular los claros (hay técnicas específicas), y en segundo lugar, qué te va a favorecer más acorde con tus rasgos faciales, tu edad, tu estilo y tu forma de vida (si quieres algo cómodo que no te dé mucho trabajo o si eres muy mañosa a la par que coqueta). También, por qué no, si está o no a la moda. Las melenas messy han sido la salvación de muchas chicas con alopecia difusa, por el volumen que aportan.

4) Menos es más. Cuanto más complicado y aparatoso sea el corte o el peinado, más trabajo te va a dar en casa y más dependencia de productos cosméticos necesitarás: lacas, espumas (que lo resecan) o de utensilios tipo plancha, tenacillas y secador (brushing), que deterioran el pelo por el calor. Aparte del tiempo extra que te supondrá por las mañanas (ojo, hay gente a la que no le importa arreglarse el pelo cada día y porque además lo disfruta). El sistema va a durar menos, sobre todo si tienes que meter plancha a diario.

5) Los cambios no son necesariamente malos.  El 99% de mis clientas quiere que el sistema sea lo más similar a su pelo biológico  y cuando lo aplicamos seguimos las pautas (patrón) de su corte y peinado. Si acaso lo saneamos unos centímetros como mucho. Pero, paradójicamente, un 1% marginal decide pegar un giro de 180º y cambiar totalmente de look, por lo que la prótesis pasa totalmente a un segundo plano.  Me explico. Si siempre llevas melena lacia castaña hasta los hombros y raya en un lado, pero ya empiezan a notarse los clareos, y te colocas un sistema lacio hasta los hombros, castaño, con la raya en el mismo lado, seguramente te digan: "Qué te has hecho, te veo diferente". "Estás más guapa, algo te has hecho, no sé qué es, pero algo te has hecho seguro".  Esa ambigüedad es lo que pica la curiosidad del interlocutor (sobre todo cuando no tienen nada mejor que hacer o que pensar, el ocio tendría que estar mejor repartido jeje).

Si esa melena anodina, castaña, lacia, hasta los hombros y raya en un lado se convierte en un bob, con mechas rubias, flequillo frontal y la raya en el medio, la obviedad de un cambio tan notable de look va a despistar totalmente. "Te has cortado el pelo y te lo has teñido". "Sí, claro ¿es que no se nota?", "Pues te queda muy bien, estás más guapa". Y punto en boca.

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