martes, 1 de julio de 2014

Alopecia femenina y autoestima: ¿Cómo potenciarla?

En toda mi vida alopécica sólo lo he pasado verdaderamente mal (pero mal, mal) en cuatro ocasiones. El resto, he podido disimularlo / ocultarlo / pasar inadvertida respecto al pelo.

La primera situación, fue durante una cita. Era mi primer año de carrera, iba con el pelo teñido de negro por lo que, en contraste, las calvas se notaban más (tengo el cuero cabelludo blanco como la nieve). Pretendía ir vestida como una especie de concubina de Satán: con mis pulseras de pinchos y enlutada (vaya adolescencia que se chuparon mis padres...).  Con los años afortunadamente me he moderado mucho, muchísimo. Conocí a mi cita en un botellón con motivo de las fiestas de la universidad politécnica (creo que en Ing. Informática, pero no me acuerdo). ¿Dónde me llevó? ¡A un  McDonalds! (Acorde con nuestro poder adquisitivo y estilo de vida, porque sólo teníamos 18 años). Pero vamos, que aún así, era más cutre que celebrar el banquete de bodas en un ídem.



Este muchacho no me conocía de nada prácticamente, pero al verme bajo uno de los fluorescentes me avisó de que se me transparentaba la cabeza. Se carcajeó mientras me dijo que probablemente me quedaría calva. Sí, me sentí fatal por mí. No es que mi acompañante me gustara tanto como para huír despavorida y avergonzada. Qué va. De hecho, tenía citas cada fin de semana por puro narcisismo y postureo. Simplemete medité mucho eso de que me iba a quedar calva. Pensé que nadie por aquel entonces se había dado cuenta. Pero en realidad, lo que no hacían era decírmelo a la cara :(

En otra ocasión, me habían regalado entradas para ir al concierto de Katy Perry. No es que sea super fan de la cantante, pero bueno, era una oportunidad de pasarlo en grande y disfrutar un par de horas. Estaba todavía decidiendo entre mi primer parcial o mi primera peluca, así que me pillé una peluca sintética por internet. Modelo Nisha Contrast. Unos 100 € al cambio. Afortunadamente he podido regalársela a una chica en tratamiento de quimioterapia, porque la verdad es que no la he utilizado más de una hora.

Me quedaba tan enorme que se me montaba sobre las orejas, y el pelo pesaba tanto que se deslizaba una y otra vez. Además, el color era como tres tonos más claro que el de la foto de la caja. Pensé erróneamente que llevar una peluca tendría que ser así de incómodo, aparatoso y de canteo. Me bajé del vagón de metro, y me volví a casa desesperada. Ni concierto, ni fiesta, ni nada.

Recuerdo la tercera como si fuera ayer: fruto de la mezcla entre depresión y trastorno bipolar en el que degeneró  mi alopecia areata (vanidad más que nada: para mí, el pelo estaba por encima de todas las cosas). Me puse mi primer parcial, un postizo muy pequeñito que se sujetaba con clips. Como ya llevaba mechas rubias, me lo pidieron teñido (procesado de fábrica) y el problema es que, como es lógico, brillaba más que mi pelo natural. No había demasiada diferencia, a excepción de ponerse bajo el sol. En ese caso, actuaba como un espejo. Recuerdo estar cruzando un paso de peatones con mi actual pareja, en plena luz de septiembre a media tarde, todavía verano. Él, como piropo, me dijo: "Hay que ver, cómo te brilla el pelo, qué bonito". Así que me eché a llorar, le monté un pollo y me fui a casa. Él pensó, con razón, que su novia estaba totalmente loca.

Y la cuarta, pues más de lo mismo. Era el año 2010 y trabajaba en una multinacional. Un compañero muy graciosete me tiraba de la coleta.. pero una vez lo hizo tan fuerte que me arrancó de cuajo el adhesivo. Y cómo no, yo que no llevo ni kleenex en el bolso, me echo las manos a la cabeza y me fui como alma que lleva el diablo al baño para hacer una evaluación de daños (otra cosa tampoco, no tenía ni horquillas, ni peine, ni adhesivo ni disolvente).

Segundo problema: el baño de chicas era el típico con zona común (espejos + lavabos) y cubículos de WC. Estaban las dos becarias de RRHH charlando fuera (seguramente se habían escaqueado del trabajo). Me metí en un wáter y me senté en la taza a esperar a que se marcharan. Luego, ya en soledad pero con el riesgo de que entrara otra chica de la oficina en cualquier momento, observé que sí, se había levantado toda la zona izquierda. Para subsanarlo, me peiné como pude con los dedos echando pelo por encima del lado contrario, y me sujeté una suerte de un moño con un boli. A la hora de la comida me fui a casa para poderlo pegar. Pero sí, esas horas de paranoia en la oficina, con reuniones incluidas, con el obligatorio descanso para tomar juntos café... fue un día para no olvidar. Ahora lo pienso y me río :)

La falta de confianza en una misma, cuando perdemos un atributo como por ejemplo el pelo (o la juventud) puede dañar la personalidad de tal modo que degenere en un trastorno. Por tanto, sentirás ansiedad y mucha frustración respecto a los demás y a ti misma. Puede llegar a un extremo patológico, y necesitarás ayuda profesional para hacer vida normal. Yo era carne de psiquiátrico cuando afortunadamente me ofrecieron un trabajo. ¿Y qué tiene que ver? Pues que cuando trabajas en algo que te gusta (en mi caso, de lo que había estudiado) tienes la mente ocupada en situaciones más trascendentales que contar los pelos que se caen en la ducha. Puedes relativizar más los problemas y sentirte motivada y también valorada en otros aspectos de tu vida.  Si lo mides todo por el rasero del pelo, ¡conseguirás una mente más estrecha y sesgada que el ojo de una aguja!

¿Qué trucos me han servido para potenciar mi autoestima y relegar la alopecia de mi primera preocupación al último de mis problemas? Recordemos que cuando me quito el parcial y me miro al espejo, las calvas siguen ahí, no han desaparecido ni mucho menos.  Pero mi actitud ante la vida sí que ha cambiado:

- Piensa en las consecuencias de tus acciones y de tus decisiones. ¿Qué va a ser de ti si de aquí a unos años sigues obsesionada con la alopecia? Si no sales de casa, ni tienes ganas de socializar con nadie ni de buscar trabajo...  Todo esto puede pasarte factura, y lo más seguro es que te arrepientas. Sé que es duro, pero tienes que darle al botón de alopecia off. Dedícate a otra cosa que te aporte algo positivo durante una temporada, así podrás descansar y centrarte en otro aspectos de la vida. Por ejemplo, empezar un nuevo trabajo, un voluntariado, empezar un curso de algo que te guste... Y ten en cuenta algo que tardé mucho en asimilar: NADIE, nadie, pero nadie, quiere pasar tiempo con una persona amargada o potencialmente problemática. No me refiero exclusivamente a parejas, válgame Dior. Me refiero a cualquier interacción social: amigos, compañeros de trabajo, vecinos...

- Aprende a tratarte con respeto y consideración. Sí, es lo que más me cuesta a mí. ¿Qué necesitas para ser una persona feliz y realizada? ¿Pelo? No. No lo creo. Necesitas ser una persona activa (hacer ejercicio da mucha paz), necesitas ser una persona más motivada (tanto en los estudios como para conseguir un mejor puesto de trabajo) quizá necesitas cortar con una relación de pareja que te hace daño (aunque normalmente las tóxicas somos nosotras), necesitas dedicar más tiempo a tus aficiones, organizar más actividades con amigos o familia, arreglarte más, hacer un viaje que te guste... en la vida hay millones de cosas que van a hacer que te sientas mejor que estar todo el día amargada por el pelo. ¡Fíjate todo esto que te pierdes!

- Disciplina. Normalmente, en una situación de bajona total o de enajenación transitoria, somos de todo menos disciplinadas. Yo he llegado a no salir de la cama en dos días. Sólo porque no me quedaba más remedio que ir al baño. Te dejas. Te abandonas. Y eso retroalimenta un agujero negro cada vez más y más abisal. Ponerse un horario, al menos entre semana, ayuda mucho: gimnasio, búsqueda de empleo, X horas dedicadas al estudio, acudir a clase, colaborar con actividades de la parroquia.... qué sé yo, pautar una agenda. Por supuesto, reserva una o dos horas al día para dedicártelas a ti. Si te quedas en casa, amargada, la voz que oyes en tu interior es: "Eres calva, sin pelo estás fea, cómo vas a vivir con esto, mejor que no te vea nadie, el médico es inútil y no  me hace caso, la medicación no hace nada, mejor quédate en casa". ERROR. Cuando notas que lleguen esos pensamientos derrotistas y victimistas, destiérralos de tu cabeza. Piensa en todas las cosas buenas, los problemas que has superado  y logros que has conseguido por tus propios méritos, ¿de verdad piensas tirarlo todo por la borda sólo porque se te cae el pelo?¿Qué será cuando tengas un problema de verdad?

- Y esto nos lleva al refuerzo positivo: tú vales mucho. En lugar de condicionarte la vida por lo que no tienes, ¿por qué no te centras en lo que sí tienes? Esto puede ser tu empatía, tu amabilidad, tu inteligencia, tu fuerza de voluntad, tu sonrisa... pregunta a tu pareja, a tu familia o a tus amigos qué es lo mejor de ti. Si prestas atención a los aspectos positivos, y trabajas para potenciarlos, vas a ganar más confianza en ti misma. Si por el contrario te centras en lo negativo, seguirás en el pozo.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen post Agapé no te falta razón.
Besitos

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Muchas gracias guapa! :)

Cristina dijo...

Esta entrada me ha gustado especialmente, grandes consejos!!! la alopecia nos va a acompañar toda la vida, aprendamos a vivir con ella

Anónimo dijo...

Pasé como un año en esa situación... incluso con tratamiento psicológico,
hace tiempo que acepté este problema (de hecho voy a ponerme la prótesis en 2 semanas... uuufff) Nunca he dejado de disfrutar de la vida por ello pero es algo realmente difícil.
Tenemos dos opciones, hundirnos en la miseria o poner medios para solucionarlo, yo ya estoy cerca de ello :)
Salud!!

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