sábado, 10 de mayo de 2014

Continuar el tratamiento para la alopecia o usar un parcial/prótesis/peluca. ¿Qué decidir?

www.niñarepelente.es
Recuerdo con suma nitidez una conversación que tuve con mi madre, estaba en preescolar y volvíamos a casa tras hacer la compra. "Qué ganas tengo de ser mayor", le dije. "¿Por qué?", me preguntó. "Para hacer lo que me dé la gana".  No es una respuesta propia de una niña de cinco o seis años normal, pero, supongo que nunca lo he sido (niña sí; normal, no).

Sí, reconozco no muy orgullosa que siempre he hecho lo que me ha dado la real. Con mis aciertos y mis trompazos (muchísimos), por supuesto. La moraleja de la historia es que, a pesar de todo, siempre he sido consecuente y responsable de mis actos. De todo se aprende.

Durante años, estuve clínicamente obsesionada con la búsqueda de tratamientos médicos que me devolvieran mi melena. Sin suerte. Mucha de la medicación que he tomado iba orientada a problemas de origen hormonales, aunque no fuera mi caso. Y ahora que tengo la posibilidad de experimentar con la cortisona, he decidido no hacerlo. Ironías de la vida.

Si te encuentras ahora mismo en esta encrucijada, y no sabes qué hacer, me gustaría proponer algunos consejos. Que yo lo escriba no te obliga a nada, sólo quiero que dediques dos minutos a la reflexión.

En primer lugar, ¿qué aconsejan los profesionales respecto a la toma de decisiones? (Terapia cognitivo conductual).

1) Define la situación y el poblema. Tus objetivos y las barreras más comunes. Lo cual es: sufres de alopecia, y tu imagen supone un complejo de cara a hacer vida totalmente normal. El objetivo es conseguir cabello nuevo, o, al menos, estacionar la alopecia, ralentizarla. Sin embargo, eres consciente de que cualquier tratamiento para la alopecia femenina supone efectos secundarios, o como barrera más importante, que no sea efectiva en tu caso. Desarrolla claramente todas tus ideas y sobre todo qué situaciones son más relevantes para ti, así como definir claramente las alternativas:  apostar por la medicación (teniendo en cuenta que algunos fármacos tardan semanas o meses en ofrecer resultados, como el minoxidil) y en el caso de que vaya mal o sea inefectiva, buscar soluciones cosméticas (también hay gente que no se lo trata ni lo oculta para nada), o dar prioridad a cambiar tu imagen. Ambas cosas pueden ser totalmente compatibles.

2) ¿Cuáles crees que pueden ser los resultados y en qué te afectarían? Ejemplo. El uso de la medicación requiere "soportar" (lo pongo entre comillas porque no a todo el mundo le pasa) una serie de efectos secundarios así como "esperar" los resultados durante una temporada. Además, es importante que cuentes con un médico que supervise el proceso. Por otro lado, utilizar cualquier tipo de cabello "supletorio" requiere también ser disciplinada en su cuidado y mantenimientos así como un desembolso económico.

Además, plantéate el apoyo/soporte de cuántas personas vas a necesitar para resolver esta situación: médicos, peluqueros, consultores de imagen, expertos en prótesis capilares, el apoyo de familares, pareja, amigos más cercanos con los que quieras compartir tus preocupaciones etc... Ahora bien, según los profesionales esta fase es la que más genera ansiedad y agobios porque suele ser una "fuente" de situaciones preocupantes.

3. Valorar los pros y los contras de cada decisión. ¿Prefieres apostar por la medicación? ¿Notas que es efectiva en tu caso? ¿Qué beneficios has obtenido? ¿Desventajas? ¿Cuáles han sido, objetivamente, los resultados? Por otro lado, si eres usuaria de prótesis y pelucas, ¿qué te aportan? ¿Te encuentras cómoda con el sistema o te supone una "esclavitud"? ¿Has conseguido integrarlo en tu rutina, o prefieres procrastinar y evitarlo hasta que no te queda más remedio?  Aquí aparece el tópico de la balanza. Una ayuda es evocar qué sentimientos te produce cada situación:

- Medicación: frustración o esperanza. Problemas de salud colaterales. ¿Es efectiva en tu caso?
- Prótesis/parcial/peluca: resignación o alivio. Te da más "trabajo". ¿Te gusta más tu nueva imagen o la anterior?

@lavidadespeina
4. Controlar el proceso. Es decir, asegurarnos de que estamos cumpliendo con los objetivos que nos hemos marcado, y, reflexionar sobre cómo son estos resultados obtenidos. Por ejemplo: medicarse durante seis meses para poder valorar el aspecto de nuestro cabello antes y después. Fijarse una fecha de incorporarse al trabajo con una prótesis (tras unas vacaciones, por ejemplo).

Si en esta etapa flaqueamos, nos angustiamos y nos estresamos, nunca vamos a poder conseguir lo que nos hayamos propuesto, y volveremos a retroceder hasta la casilla de salida.

5. Evaluación de resultados. Echa la vista atrás. Llevas x meses/años siguiendo de manera disciplinada la medicación: ¿lo has conseguido? ¿Es satisfactorio el resultado? ¿Merece la pena en tu caso? Igual para las prótesis, parciales o las pelucas: ¿cómo te sientes utilizando postizos de cabello? ¿Te arrepientes de haberlo hecho? ¿Te sientes mejo o peor?

Seguro que muchas de mis lectoras sois profesionales de la psicología o de la psiquiatría, y os arden los ojos.  A mi favor, cursé dos años a distancia hasta que abandoné la carrera, por lo que quizá algunas nociones muy básicas todavía me suenan :-)

Ahora voy a contaros en general cuál fue mi experiencia personal, espero que al menos os sirva de algo:

- Tardé un año en decidirme (12 meses completos) en llevar algo postizo en el cabello, y dos años en rasurarme la cabeza. ¿Me arrepiento? Sí. De haber tardado tanto. ¿Cuáles fueron mis motivaciones? Varias.

1) Los fármacos no funcionaban bien en mi caso. Mucho esfuerzo, pocos resultados. Hay un detalle importante, y es que estaba mal diagnosticada, y por consiguiente, muy mal medicada.

Lo único que dio buen resultado fue el minoxidil, pero lo abandoné por un error médico primero. Y la segunda vez, porque en mi balanza personal no quería "aguantar" más sus efectos secundarios (hipertricosis), pero no eran tan graves al finl y al cabo (sólo antiestéticos).

2) Mi complejo respecto a tener muy poco cabello se convirtió en una obsesión que afectaba a mi caracter, a mi relación conmigo misma y sobre todo a mi relación con los demás (amigos, familia, pareja). La situación se hacía insoportable y me resguardaba en la medicación, depositando ahí toda esperanza. Llegó un momento en el que era insostenible, y estaba a punto de perder a otra pareja  a causa de mis complejos e inseguridades. Lo peor de todo es que no sería la primera vez que sucediera por lo mismo.

Pensé que llevando un parcial de clips me haría olvidarme, conseguiría más confianza en mí misma y por tanto, un cambio de actitud respecto a los demás (así como descansar un poco la mente de dar vueltas constantemente al problema). La verdad es que creí que iba a ser un parche temporal, mientras esperaba mejores resultados con las pastillas. Al cabo de seis meses, abandoné todo tratamiento dermatológico y me centré de lleno en mi "falso" pelo. Reprogramación, se llama.

3) Una vez que me familiaricé con el mundo de las extensiones, postizos y prótesis (investigando mucho por mi cuenta), cambié totalmente el chip. He de reconocer que antes me generaba rechazo,  siempre lo veía como tirar la toalla. Al probarlo, todos esos prejuicios se disiparon hasta el punto de que me diera rabia haber tardado tanto en "saltar a la piscina" (de hecho fue de las primeras cosas que hice, literalmente, cuando me pegué en la cabeza mi primera prótesis).

Conozco a muchas chicas a las que la medicación les ha ido genial, es más, conservan y mantienen un pelo -aunque algo ralillo- totalmente funcional y bonito. No sólo eso, sino que no han sufrido ninguna secuela por llevar tantos años tomando fármacos, ni han experimentao ninguno de los efectos secundarios. Ojalá hubiera sido mi caso. Pero como no ha sucedido, ¿de qué me iba a servir lamentarme y fustigarme por este fracaso? Ya tenía pensada mi "alternativa", y al final, es lo que de verdad ha cambiado mi vida :)
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Fuente:

Psicoterapeutas.com - El proceso de toma de decisiones y resolución de problemas. Dr. José Antonio García Higuera (Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia). http://www.cop.es/colegiados/m-00451/tomadeciones.htm


Bonnus track: el pelazo del Dr. Gaona. ¿Es que nadie más se ha fijado?

Fuente de la imagen: http://www.doctoralia.es/medico/gaona+cartolano+jose+miguel-10663527





4 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo explicas muy bien, muy claro, pero como cuesta decidir qué hacer. en mi caso lo que realmente me preocupa es presentarme en mi trabajo un día con pelo y pretender que no se note mucho que llevo pelo postizo. es algo que hace que no termine de decidirme, pero lo cierto es que mi problema de alopecia me preocupa demasiado tiempo al día.
Gracias por tus consejos.

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola anónimo!
Claro, en estos casos se hace de dos maneras: o un cambio super brusco que incluya color, largura, estilismo, textura. O bien se hace gradual pasito a pasito, con una pieza lo más similar pero con más pelo y así, poco a poco sustituirla por otras más pobladas.

Anónimo dijo...

Hola!

Me ha gustado mucho esta entrada. Después de más de 20 años perdiendo el pelo, el dinero y la esperanza en los tratamientos, recientemente me he puesto una prótesis.

En mi caso el minoxidil no me ha producido efectos secundarios, pero únicamente me servía para "mantener", y en cuanto descansaba -a veces por prescripción facultativa y a veces por cansancio de tener esa obligación dos veces al día- pegaba un retroceso importante. Por supuesto de los tratamientos cosméticos o las "vitaminas" ni hablamos.

Probablemente es pronto para dar una valoración global acerca de la prótesis, pero los primeros resultados son muy muy positivos. Tenía que haberlo hecho antes.

En mi caso, la falta de pelo es tal que incluso la prótesis con menor densidad supone un cambio radical. Sin embargo he puesto en una balanza la mejora en mi imagen y mi autoestima frente al "mal trago" de aparecer un día en el trabajo sin pelo y al siguiente con pelo, y las ventajas ganan por goleada.

Llevo un mes con ella y las "primeras veces con pelo" han sido en general muy satisfactorias: la primera vez que me he enfrentado a una reunión con personas desconocidas (no se dan cuenta de nada), el primer sábado que he salido con mi marido sin pensar en mi (poco) pelo, ¡la primera vez que me he probado un vestido!, y no he pensado "sí, muy mono, pero con estos pelos dónde voy..."

En resumen, que merece la pena tomarse un tiempo para analizar qué es lo que quieres, qué estás dispuesta a dar por ello (salud mental o física, tiempo, dinero,...) y tomar una decisión.

Un saludo!

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola anónimo! Muchas gracias por tu comentario, al final, normalmente tenemos en común casi todas lo de "ojalá lo hubiera hecho antes". Pero por otro lado, me imagino que habrá chicas que se arrepientan de haber tomado la decisión, por la "esclavitud" al pelo que supongan los mantenimientos por ejemplo. En mi caso, me ponía de mal humor cuando me tocaba. Hasta que un día, me di cuenta de que en lugar de renegar debía tomármelo como un "ritual" más de mi rutina higiénica: me lavo los dientes, me depilo (tampoco mucho jeje, gracias al laser), me ducho, me pongo la crema hidratante... pues es añadirle el pelo. Si conntaba los minutos que pasaba cada día arreglándome y maquillándome en el baño y prorrateo los del pelo, no era para tanto.

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