jueves, 10 de abril de 2014

¿Cómo aparecer con una prótesis capilar de repente en público y que no impacte o se note el cambio?

 Y que sepáis, queridas, que esta no es la pregunta del millón. Esta es la segunda pregunta del millón. La primera es: ¿con un parcial de clips me puedo bañar en la playa o en la piscina? Da igual que sea julio, marzo o diciembre, que vivan en Canarias o en el Páramo de Masa. Es la preocupación universal.

Entonces vayamos a desarrollar la segunda cuestión:

La inmensa mayoría de mis clientas acuden para mirar un sistema de clips porque sencillamente ya no pueden, o no quieren, seguir disimulando más.

La medicación hace poco o ningún efecto, las fibras capilares no satisfacen el deseo de tener más pelo (postizo, pero es pelo) o los peinados estratégicos (cual obras de arquitectura) ya no cuelan ni se mantienen toda una jornada laboral, académica  o recreativa  en condiciones.

En los chicos es más complicado, porque no muchos se atreven a pasar de estar "calvo como una bola de billar" y al día siguiente otra vez con pelo, pero bueno, dejemos esto para otra ocasión y centrémonos en las chicas.

En primer lugar, hay que asimilar la idea de que vamos a ponernos pelo. Va a haber un cambio que nos permita mejorar nuestra imagen. Porque para quedarnos igual, no hay que gastar ni tiempo ni dinero.  Muchas chicas prefieren anticiparse a su genética, porque ya se huelen el percal teniendo como referencia a sus madres, tías o hermanas más mayores aquejadas de la típica AGA crónica y "degenerativa".  Normalmente me dicen: "El minoxidil me va genial, pero parezco un oso cavernario, y total, mi madre tiene prácticamente el frontal despoblado con 55 años, así que para qué voy a seguir retrasando lo inevitable".

Ya sé que esto de los sistemas capilares no debería ser un tabú, y que tendríamos que ser adalides de la bandera del orgullo protésico, pero seamos realistas. A estas alturas de la película, en 2014, todavía el hecho de llevar una prótesis capilar puede ser motivo de bromas. Aunque he de reconocer que, cuando se lo he contado a ex compañeros de trabajo (ojo, después de tanto tiempo no habían sospechado nada, y eso que cambiaba de color, largura, textura y densidad como de bragas), lo han flipado. Ni burlas, ni comentarios jocosos ni preguntas morbosas del tipo: "A ver quítatelo y vemos cómo se engancha". Todo lo contrario: sorprendidos pero apoyo y respeto total.

Es verdad que yo tenía la suerte de trabajar en una multinacional, donde compartía espacio con gente procedente de muchos países y bastante open-minded. En otros climas laborales puede ser más complicado.

Busca apoyo. Esta es la primera premisa. Puedes elegir a algunas personas de tu confianza, de tu círculo más cercano (familiares, amigos más íntimos) y contárselo. Te vas a senter muy aliviada al comprobar que la gente que verdaderamente te aprecia decidirá apoyarte al 100%. No es necesario que se lo digas a nadie más, deja que forme parte de tu intimidad.

Tómate tu tiempo. Creo que ya lo he dicho, pero me llevó todo un año en decidirme por usar una pequeña prótesis de clips, y otro año más en afeitarme la cabeza. Si no te sientes preparada, no te fuerces. Medítalo bien. Yo, ahora mismo, de lo único que me arrepiento es de haber tardado tanto
en decidirme. Pero cada uno va a su ritmo.

Echarle narices a la cosa. Iba a escribir cojones, pero luego he pensado que esa expresión es falócrata y que iba a quedar muy soez la cosa. Así que narices, unisex. De hecho muchas veces creo que os lo he contado, pero me di cuenta de que el fabricante me había enviado un molde equivocado (yo chica con cabeza promedio, recibí prótesis enorme con entradas, ni se me ocurrió medirla al sacarla de la caja) cuando ya me había afeitado la cabeza. De eso ha pasado tres años por lo menos, y desde luego he sobrevivido :) ¿Cómo lo arreglé? Pues buscando otro proveedor y durante unos meses llevando esa prótesis en diagonal.

No me mires, no me mires, no me, no me, no me mires. Ya has hecho tu pedido o has ido a un centro en el que te han enseñado las opciones, y solo falta esperar a que se termine de hacer, o la tienes metida en una caja sin atraverte a estrenarla. Hay muchas maneras de hacer, lo que denominan en magia, missdirection. ¿Que siempre llevas coleta? Pues te pasas dos semanas con el pelo suelto, y cuando te pongas la prótesis, vuelves a la coleta. ¿Que siempre llevas lentillas? Pues el día que vayas a clase o a la universidad con la prótesis, te compras unas gafas hipsters de montura lo más chillona y aparatosa que encuentres, o mejor aún: steampunk. ¿Que tus ojos son marrones? Ponte unas lentillas color azul turquesa. ¿Que siempre vistes muy casual?

Ese día estrena tacones, minifalda o vestido, y cuélgate todos los accesorios que encuentres por casa, tipo árbol de navidad. Bueno, tampoco hace falta ser tan extremista. Podemos encontrar un paso intermedio, arreglá, curiosa, pero informal, cada una con su estilo, eso sí, resaltando al máximo los encantos, debemos llamar la atención con un cambio en nuestro aspecto físico que desvíe la atención de nuestro pelo. Ojo, no es lo mismo trabajar en hostelería que en un ambulatorio o que en un banco.

Autbronceador. Sí, cuanto más naranja y más embadurnada, mejor.

¿Sabéis qué fue lo que más me animó a seguir adelante en el mundo prótesis? El que era jefe de control de gestión (un señor entrañable a punto de jubilarse, y en ocasiones comíamos juntos en el office), me dijo: - "Últimamente te veo más cambiada, estás genial. Te maquillas más, te vistes muy bien, vas muy bien peinada, ¡estás muy guapa!".  Te van a ver más guapa, te van a ver mejor, creerán que te has hecho algo para mejorar el estado de tu pelo, pero no creo que ni el 5% de tu entorno se pueda imaginar de lo que realmente se trata.

Verano azul. Sí, ya sé que en época de crisis no estás pensando precisamente en unas largas y merecidas vacaciones por la inestabilidad laboral, pero tanto si te corresponden cuatro días como una quincena, aprovecha para volver con la pieza. Que en ese lapso te han perdido de vista. Es más, en verano puede que pasen dos meses y no coincidáis todos juntos en la oficina, y siempre siempre siempre hay algún cambio: más gordos, más morenos, ropa nueva ¡y nuevo corte de pelo!

Cuéntanos tu truco en los comentarios, y así puede servir de inspiración a otras chicas que están en pleno proceso de reincorporarse al trabajo con su nueva prótesis :)

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Bonus track, el pelito rubio oscuro ceniza de Mads Mikkelsen en Hannibal:

Culto, ordenado, educado  y "cocinillas". ¡El hombre ideal!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!

Yo tengo muy poco pelo, y aun la prótesis más discreta suponía un cambio radical. De todos los trucos que comentas, usé básicamente el de "echarle narices", y también aproveché la semana santa para dejar pasar unos días (sin embargo me paseé por toda la ciudad en procesiones y saraos...).

A ponerme complementos, escotazo o minifalda no me atreví, pensé que iba a ser demasiado: melenón y encima ¡enseñando el canalillo!

Creo que la mayoría de mis compañeros se han dado cuenta de que me he puesto una prótesis, pero ninguno me ha hecho preguntas indiscretas de tipo "Llevas pelucaaaaa???". Lo más preguntón ha sido ""Qué te has hecho en el pelo? estás muy guapa!". Y la mayoría, han dicho únicamente que mi cambio de look me sentaba muy bien. Otros no han dicho ni mú.

Me consta, por una compañera que es también amiga, que la gente ha comentado, pero nadie se ha reído, ni delante de mí ni a mis espaldas.

Eso sí, el primer día tuve que respirar hondo al bajarme del coche, y entrar pisando fuerte por la puerta. Pero ha merecido la pena.

Un saludo!

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola anónimo! Si a mí me preguntas qué zapatos llevaba hoy mi compañera de trabajo, o el color de su vestido, no me acuerdo. Y no porque no lo haya visto sino porque no me fijo. Depende de cómo estuviera de avanzada la alopecia a lo mejor ni siquiera se habían dado cuenta, o quizá que tenías poco pelito. Lo importante es que lo más difícil ya está hecho, y en tu caso ha supuesto un punto de inflexión, así que a disfrutarlo!

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