jueves, 20 de marzo de 2014

Alopecia femenina: cómo asumir psicológicamente la pérdida de pelo

Perder un atributo físico, al igual que perder la belleza, la juventud... puede ser un trago.

Normalmente, la presión sociocultural a la que estamos sometidas como mujeres occidentales (pelo largo, sano, brillante y abundante) nos hace difícil el poder relativizar las cosas. Incluso hay chicas que jamás le han prestado atención a su pelo, y ni siquiera le sacaban partido, hasta que han comenzado a perderlo. Es ahora cuando se dan cuenta de lo importante que era,
y es, para ellas su imagen.

Está claro que el pelo no es un órgano vital y que además se trata de un vestigio evolutivo, pero es la cultura en la que vivimos, por lo que en nuestro contexto sociológico sí nos importa.

Siempre que perdemos algo, de manera transitoria o permanente, es lógico y normal que se produzca una temporada de duelo. Que suframos por la pérdida, que lloremos, incluso que sintamos la rabia, la frustración, y rompamos alguna cosilla en pleno fragor de la batalla interna (lo de lanzar platos contra el suelo de la cocina tiene su aquel terapéutico, oiga, hasta que se parte una baldosa y te quedas sin fianza).

Ahora bien, cuando pasan meses e incluso años, y no logramos superar de ninguna manera este dolor, e incluso nos sentimos condicionadas para hacer actividades que antes no nos costaba ningún trabajo (vida social, disfrutar de nuestros hijos, salir a pasear, a tomar una cerveza o a ver una película), e incluso anulamos cualquier atisbo de contacto con el exterior (dejar de trabajar, pasar muchas horas encerrada en casa...) es cuando hay que pedir consejo a un profesional. ¿No te hartas de ir de consulta en consulta a dermatólogos, ginecólogos o endocrinos a ver si suena la flauta? Pues es lo mismo, pero con un psicólogo o con un psiquiatra.

Sin lugar a dudas, esta es mi experiencia personal, no tiene por qué ser la de nadie más, sólo trato de dar a conocer mi testimonio y que os ayude. Allá va:

Siempre he sido la típica lista/friki/nerd con un expediente académico brillante, pero no precisamente fea (si nos atenemos al cliché), por lo que en mis tiempos mozos me llevaba a los chicos de calle. Incluso hice algunas tonterías con la comida para adelgazar y, a mi enfermizo criterio, "estar más buena". Cosa que superé a los 19 años.

Una chica de provincias que llega a Madrid dispuesta a comerse el mundo. El primer año de carrera me saqué un dinerillo extra posando como modelo de publicidad. Eran otros tiempos mucho mejores ¡y sin lorzas! Fue ahí cuando empezó a notarse, de verdad, la alopecia. 

Ya no era la chica mona de pelo fino o lacio, sino que se empezaba a transparentar el cartón. Y de ahí el calvario que vino después. Se me empezó a caer el pelo probablemente a los 11 años. Iba a rachas. Como además tengo dermatitis atópica y psoriasis, es decir, piel, pelo y uñas afectadas, depende de cómo y cuándo le dé el cuarto de hora a mi sistema inmunológico.

El patrón es más bien difuso, a excepción de placas totalmente peladas que me han salido detrás de la oreja derecha (ojos que no ven...). Incluso se me ha caído parte del vello corporal (sí, del chichi. Has acertado). Desde luego, las infecciones que he tenido en la boca (muelas del juicio, caries) han coincidido con épocas de estragos capilares.

Durante la Universidad ya se notaba, y algún capullo se atrevió a hacer el típico comentario impertinente (bajo los halógenos de una cafetería toda la verdad sale a la luz, por así decirlo). Podía simplemente haber ignorado a ese graciosete/gilipollas, pero me hizo un ZAS en todo el ego. Sí, siempre he pensado que mi problema radicaba en una baja autoestima: se te cae el pelo, te culpas a ti misma, no hay solución y te abandonas. Dejadez absoluta, frustración, desesperación y desmotivación sobre todo. Pero no van por ahí los tiros, dejadme que os explique...

La obsesión era encontrar la solucion a mi problema físico, a mi pérdida de la belleza: los fármacos. He llegado hasta a automedicarme. No sé los cientos e incluso ¡miles! de euros que he gastado en médicos especialistas, pruebas diagnósticas, tratamientos estafa-laser-milagro, en medicina de verdad, en cosmética, en lociones... si los hubiera metido en una cuenta bancaria, ahora mi coche no sería precisamente de segunda mano.

Mi problema no era el pelo, sino mi gigantesco ego, y por tanto, la vanidad. Nunca me había dado cuenta de esto hasta que hice varias sesiones de coaching y PNL años más tarde. 

Pero volvamos al núcleo del problema. Te acomplejas y dejas de frecuentar los bares que te gustan, las actividades en grupo, las excursiones, los viajes y las fiestas. Optas por salir poco y siempre acompañada de tu pareja o de tu círculo de  confianza / seguridad  más cercano. Con el tiempo empiezas a estrechar el cerco más y más: si estudias en la universidad, evitas ir a clase y duermes muchas horas. Si trabajas, te escaqueas, dimites o presentas una baja por depresión o cualquier historia. Si por circunstancias no estudias ni trabajas, vas a continuar así, sin hacer nada.

Después vas espaciando las citas con tu pareja o tus amigos más íntimos para estar siempre metida en casa. Sólo sales si es estrictamente necesario: a comprar comida, al médico, a hacer alguna gestión o algún compromiso social que no puedas soslayar. Aunque esto último sí puede evitarse con la típica excusa de "hoy la comida me ha debido de sentar mal", "me duele la cabeza", "tengo que estudiar".

Pasan los meses, el agujero se hace más grande. Más oscuro. Más profundo. Es una obsesión que se retroalimenta. Te pasas el día pensando en el monotema: lo que te esclaviza y anula gran parte de tu vida; tu pelo. 

Empezarás a buscar culpables: los médicos, que son "inútiles". Los fármacos, porque no te hacen efecto. Tú misma (por tu mala suerte en la lotería genética), o tu familia y amigos:  son unos pesados que no hacen más que presionarte para que salgas de la cueva. O  lo que es peor, ¡pretenden incluso que interacciones con ellos! ¡Hábrase visto!

A estas alturas probablemente ya hayas perdido a tu pareja, a gran parte de tus amistades, un año académico o incluso te han echado del trabajo.  Sí. También me ha pasado a mí. Al principio pensarás: "Me da igual, no los necesito". Pero eso es sólo lo que te está haciendo creer tu ego. En ese punto hay que ponerle un bozal. Como a Hannibal Lecter.

Si empiezas a hacer terapia, normalmente te ofrecerán medicación. Yo no la quise,  y aunque personalmente no me arrepiento de haber prescidindo de psicofármacos, ahora soy consciente de que mi recuperación ha sido mucho más lenta, tortuosa y complicada que si hubiera hecho caso al psiquiatra. Aunque también es verdad que abandoné la terapia a medias. MAL.

Con distancia y perspectiva veo que todas esas personas a las que alejé y desterré de mi vida  realmente sólo me querían ayudar. Me querían. 

Los primeros atisbos de recuperación coincieron con una mejoría del pelo (pero al ser un problema autoinmune de cualquier manera, probablemente era fruto de la casualidad y no de esa medicina que tomaba para el AGA). Salí del hoyo para meterme en otro peor, y es que empecé a desarrollar actitudes autodestructivas. Mala vida. Juergas hasta muy tarde, gastarme mucho dinero en fiestas, pubs, alcohol. Promiscuidad.

No era capaz de valorarme a mí misma ni era feliz estando sola. Dormía con la luz encendida. Iberdrola me echará de menos ahora. Necesitaba desesperadamente pareja. CRASO ERROR. Una persona tóxica solo puede atraer a otras personas tóxicas. Una persona dependiente emocional solo atraerá a narcisistas.  Dejad los finales felices a las Disney Princess.

Antes de que sucediera eso, había conseguido un trabajo en una "cárnica". No, no era una charcutería, sino una empresa de esclavos del teclado. Es decir, firmé un contrato de 20 horas semanales pero trabajaba como mínimo 50. Las extras no me las pagaban. Tuve la suerte de que terminaba tan agotada que no tenía tiempo ni de pensar en mis "desgracias".

Tenía 23 años, acababa de embarcarme en nuevos retos profesionales y de ilusionarme con un proyecto laboral que me resultaba fascinante (sí, me explotaban, pero también me hicieron olvidarme de la alopecia).  Recientemente había descubierto las fibras capilares, me corté mucho el pelo estilo bob para ganar "densidad" gracias al volumen, lo cual fue de gran ayuda. Por las mañanas tengo peor cara que el Piraña en el entierro de Chanquete, y necesito maquillarme (al menos rímel, colorete, cacao y antiojeras), ¿por qué no iba a poder pintarme también en la raya?

Por supuesto, tenía momentos mejores y peores. Había días que me miraba y requetemiraba en el espejo, y no me encontraba ni tan mal. Otros, me ataba una coleta para no pensar demasiado.Y es que ya no había opción de "qué mal me veo, no salgo, me vuelvo a la cama". Eso era inviable, ¿cómo iba a pagar el alquiler si me quedaba sin trabajo? ¿Volver a vivir en casa de mis padres? O sea. No. Un ego asín de grande y asín de orgulloso no es un ego mantenido :)

Seguí buscando médicos que me recetaran cositas, lo que fuera, incluso como conejillo de indias en estudios. He tardado 12 años en tener un diagnóstico final, y mientras tanto, me he metido de todo. Legal, ilegal, alegal. Ahora sé que con los cortis me podría salir pelo, todo el pelo. Pero sin ellos sé que se caerá. ¿Estoy dispuesta a pasar otra vez por todo eso? ¿Estoy dispuesta a medicarme sine die? Y lo que es peor, ¿a qué precio?

- Puede acarrear problemas cardiovasculares. Yo ya tengo un síndrome cardíaco congénito.
- Pérdida de masa ósea.
- Erupciones, estrías, desarrollo exagerado del vello corporal (a su lado el minoxidil es una hermanita de la caridad).

Si lo llego a saber hace ocho años, me lo hubiera inyectado personalmente en una pierna. Como en las películas bélicas, arrancando el capuchón de la jeringuilla con los dientes, y clavándome la aguja a través de la ropa. Ahora miro con ironía la receta de Trigon sobre mi mesa, a punto de caducarse. Y así se va a quedar.

Es decir, acepto que mi problema me afecta de manera estética, pero ya no me condiciona más la vida. No permito que así sea. Aunque reconozco que sigo teniendo una cierta dependencia a la vanidad, y es que, quizá sí pida que me lo inyecten para recuperar las cejas. En el  caso de que las pierda. 

Me quedo con lo positivo: el pelo de la cabeza me da igual. Es un gran avance. También opino que este tema sigue teniendo derecho a formar parte de mi estricta intimidad,  a no airear a los cuatro vientos que he usado o actualmente uso prótesis ni pelucas. A pesar de esto, no me condiciona absolutamente para nada más.

Ahora mismo, para mí (que yo lo piense no significa que los demás tengan que opinar igual) la areata es como los juanetes. Antiestéticos y nada de lo que sentirse orgulloso. Con un calzado cómodo y adecuado, se puede seguir caminando hacia adelante e incluso correr, y no debería afectar a nadie en su relación con los demás ni con ellos mismos. Tampoco pretendo ir a por el oro en los 100 metros lisos precisamente. ¡Con lo que me pesa el culo! He aprendido a aceptarme así. Creo que, en cierto modo, he madurado.

La cosa es que tengo unos pies razonablemente bonitos (sin juanetes y que se entere todo el mundo. A veces le quito el bozal al ego para darle una alegría). Seguro que absolutamente todas vosotras, todas y cada una de las 10.000 lectoras promedio que tengo por actualización (¿véis? otra vez ha sido el ego), estáis dejando eclipsar vuestras virtudes por un único complejo. ¡Qué será cuando de verdad tengáis un problema grave en la vida!

Es normal que ahora mismo estés en una fase de dolor, de negación, de negociación (con el médico), de "qué gilipollas es la tía esta del blog, qué se ha creído, a mí no me entiende". Pero no puedes anclarte en esta mierda, es necesario que te desates, que te liberes y que sigas adelante. Reinvéntate, evoluciona.

Como le dijo su amigo maratoniano al escritor japonés Murakami:

              El dolor es inevitable. El sufrimiento, opcional.

Bonus track: "you can buy your hair if it won't grow"...


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola :) Yo todavía no lo asumo... Estoy muy enojada porque me está pasando esto y lo vivo como una desgracia (sé que hay cosas mucho peores, pero lo vivo así). Pienso en este tema el 98 % del tiempo que estoy despierta y a veces hasta sueño con esto. Es terrible. Veremos cómo lo tomo más adelante, si lo supero, si mejoro o qué cuernos hago :(

Jumpy

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Jumpy
La ira y el enfado es muy normal, pero no te preocupes, tiempo al tiempo :) Estas cosas se superan seguro.

wicked dijo...

Desde luego se pasa mal pero una vez superada la fase del llanto hay que buscar soluciones y seguir viviendo, si no es como morir en vida. Precisamente con tu blog nos ayudas a buscar esas soluciones! Gracias por investigar y compartirlas!

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Gracias Wicked :)

Anónimo dijo...

A mi también me ocurrió a la edad de 11 años y ha sido una desgracia en mi vida y siempre m pregunto ¿Dios por qué a mi? Es mi secreto algo q de una u otra manera e podido esconder y lo que más dolor me causa es no poder realizarme como mujer tener una familia un esposo x miedo al rechazo. No dejó de preguntarme como sería mi vida sí fuera "Normal"

Anónimo dijo...

Estoy en la situación del primer anónimo. Esto está pudiendo conmigo y mi salud, por si ya la tenia un poco fastidiada,...
Quiero poder pensar como vosotras…
Ojala llegue el día en que lo supere. Pero la fase del llanto me está durando demasiado…

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola anonimo! Muchas gracias por leer mi blog! Pero hay una manera de pensar que tienes que no te va a ayudar mucho y es "ojalá llevgue el día en que lo supere". El día que lo superes puede ser hoy, puede ser mañana, puede ser CUANDO TÚ QUIERAS que acabe. "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional".

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Anónimo 27 de marzo: tienes que ver el lado positivo de tener un defecto que solo afecta a tu imagen, puedes pensar "Gracias a Dios" que no es algo tan serio que teobligue a estar todo el día en la cama o no poder hacer vida normal fuera de casa porque dependes de otras personas para sobrevivir, o tienes movilidad reducida o sufras una enfermedad grave de verdad. Tener un complejo físico o un defecto que nos afea es algo que puede ser duro de asumir al principio pero si vemos todas las desgracias que hay en el mundo, de verdad, ¡somos afortunadas! Cada día trabajo atendiendo a gente con cáncer (gente MUY joven) y también conozco casos de señoras que han perdido todo su pelo por el estrés de haber sido desahuciadas de su casa y verse en la calle!Es mejor actitud pensar: "gracias porque el peor de mis problemas es tener poco pelo". En serio, tenéis que hacer un pequeño esfuerzo para poder verlo así. ¡Mucho ánimo!

Anónimo dijo...

Hola. Tengo 29 años y hace como medio año que me diagnosticaron alopecia androgenética. Llevo desde los 17 tomando Diane por mi hirsutismo, y creo que eso es lo que me ha salvado para que me haya aparecido más tarde, pero está avanzando tan rápido que estoy muy asustada (he perdido más de la mitad de mi pelo y me clarea horrores). Como mi alopecia es difusa no se que puedo hacer para disimularlo, porque ya me he cambiado la raya de sitio unas cuantas veces. ¿Que podría ponerme? A veces pienso que sería mejor raparme y ponerme una peluca directamente, por lo menos me haría sentir mejor al no ver caerse el pelo como si fuera un árbol caduco.
Saludos,
Patricia

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Patricia!
No hace falta que uses una peluca! La inmensa mayoría de chicas que tienen alopecia de tipo difuso utilizan otras cositas para disimular, no es necesario que des el paso tan "radical". Has probado las fibras capilares?

Anónimo dijo...

Hola!
A mi tambien me esta costando mucho asumirlo y me siento mas acomplejada porque ya no se como tapar los clareos.
Lo que mas me cuesta asumir esque no haya nada para solucionar el problema, me han dicho que es alopecia androgenetica, pero yo creo que es tambien otro tipo de alopecia. He perdido mucho pelo desde que tengo depresión hace 3 años por algunos traumas que tuve, y desde ese tiempo no he vuelto a ser realmente feliz, y he perdido mucho pelo.
Te dicen que es por genética, pero yo creo que tambien depende de tu estado de animo, no?
Es posible volver a recuperar el pelo si se ha caido tambien por la ansiedad?
Esque al final puede ser por muchas causas, y no se si puedo volver a recuperar mi pelo. De momento uso minoxidil pero no me hace mucho.
La alopecia androgenetica puede llegar un momento que frene y no se caiga mas o siempre va en aumento? No lo tengo muy claro
Un saludo!

Diana

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Diana!
Sí y no. Pueden ser muchas cosas a la vez. Una persona con AGA de base + depresión, seguramente pierda el pelo más rápido, y tras superar la depresión, quizá recupere algo pero no totalmente.
Depende de la edad que tengas y del pronóstico, puedes llegar a recuperar un alto porcentaje pero normalmente no es al 100% ya que el cuerpo como que pasa bastante del pelo. La androgenética va marcada por tus genes, es decir, el estadío también está predispuesto. Me explico, hay mujeres que aunque tienen muy poco pelillo y AGA, incluso sin hacer ningún tratamiento, siempre están igual, año tras año. Es porque su recuento folicular y el % de atrofiados es así por genética. Sólo lo puedes ver con el tiempo, o si hay alguna mujer en tu familia con AGA que no se lo trate...

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