viernes, 29 de noviembre de 2013

Qué no hacer... Las bonificaciones a emprendedores no existen, son los padres (los que te prestan el dinero).

Otra entrega más de la inefable serie "Qué no hacer cuando montas tu propia empresa", que va camino de convertirse en una sección must de este blog.

Bueno, soy menor de 30 años pero no por mucho tiempo  más, así que, antes de que se me pasara el arroz, y de esto hace ya seis meses largos, presenté toda la documentación en Madrid Emprende para que me reembolsaran el 50% de las cuotas de autónomos.

Después de cumplir escrupulosamente con todas y cada una de las bases de la ayuda, y de presentar todo el papeleo, me comentaron en ventanilla que, si te conceden la bonificación no avisan, hay que estar al loro de la resolución en el BOCM. Po bueno, po vale.




Total, una vez que publicaron las listas de admitidos, dos meses más tarde, contacto con este organismo para tramitar el pago, y cuál es mi sorpresa en el mes de agosto de que estoy en lista de espera hasta noviembre.

Llega por fin noviembre, y antes que esperar "la llamada del ahorro", tomé la iniciativa de ponerme en contacto con ellos de nuevo para recordarles que estoy, todavía, a la espera de recibir instrucciones, pero que la subvención ya me ha sido concedida.

Responden que me llamarán "más adelante" para pedirme unos "papeles". ¿Papeles? ¿Qué papeles? Si toda la documentación ha sido registrada escrupulosamente según las bases de la convocatoria. Ya que he llamado, les pido que me indiquen de qué se trata, para ir preparándolo.

Entonces, me explican que no tienen manera de saber si yo pago o no las cuotas de autónomos (WTF!), y que había dos opciones:

a) La opción utópica es que internamente pidieran a Hacienda mis datos fiscales, para asegurarse de que no tengo ninguna deuda. Cosa que no hacen ni conmigo ni con nadie por alguna razón.

b) Que presente los recibos de la cuotas abonadas con el sello de mi banco.

Bueno, vale, de acuerdo. Hago ese trámite en la sucursal, me venden la moto de no sé qué tele de plasma si domicilio la nómina que no tengo, por tanto, me informan de que la cuenta autónomo supone una transferencia gratis al mes (me ahorro 1 eurazo), lo cual pone de manifiesto el apoyo de la banca semi-rescatada, pero aún así, decido cambiarme de cartilla ya que estoy.

Al día siguiente llamo de nuevo a Madrid Emprende para enviarles los recibos por email o por fax. No. No se puede. Y me explican por qué: tengo que darme otro paseo hasta Príncipe de Vergara 140, no sólo para hacer entrega de los resguardos compulsados por la entidad, sino para firmar una declaración en la que juro que realmente estoy pagando cada recibo mes a mes. 


Mi respuesta fue, aplicando la lógica cartesiana de perogrullo: "Pero si los pagos se reflejan en los recibos, es absurdo tener que firmar un papel en el que confirmo que los he pagado. Más validez tendrá el sello que me ponen en el banco".

"Se lo pedimos a todo el mundo", me informa la funcionaria.

Últimamente he estado bastante ocupada, y total,  he aprendido a convivir sin la subvención y no se me ha caído el mundo encima, así que reconozco que los últimos diez días he dejado el tema un poco de lado. Sin embargo, ayer tuvieron la deferencia de avisarme de que, si no me personaba este mismo lunes, se me pasaba el plazo. Con dos cojones. Después de seis meses esperando recuperar mi dinero, ahora vienen las prisas por la otra parte.

Por lo que, esta fría mañanita de viernes me he chupado 50 minutos adicionales de metro para rematar la gestión, y ya de paso, hacer la pregunta del millón: ¿Cuándo voy a cobrar?

Y el sistema funciona así: 

Todas las ayudas atrasadas, a mes vencido (o sea, igual diciembre, igual enero, no sé cómo caerá la cosa, pero me deben todo un año). Y después, la ayuda en sí, cada cinco meses. Es decir, pago cuatro recibos de autónomos contantes y sonantes, me persono en la oficina de Madrid Emprende con los resguardos bancarios sellados, firmo el juramento porque está claro que mi palabra vale más que lo que dicen los papeles del señor Botín, y a mes vencido, es decir, cada cinco meses, me lo abonan.  ¡Si esto no son facilidades para los autónomos, que claramente vivimos como reyes todo el día chupando del bote, rasca que te rasca el papo, pues que baje Dios y lo vea!

Pero bueno, siempre trato de encontrar el lado positivo de las cosas. Y estoy alucinada con el aparato propagandista del Ayuntamiento. Qué barbaridad. Tengo mucho que aprender de ellos. Ves este anuncio, y se te hace la boca agua: ¡no pagar impuestos! ¡Como hacen el primer año los autónomos y los emprendedores en Inglaterra!


Pero eso no es lo mejor. Al igual que lo leo yo navegando por internet, lo ve la señora Paquita  que es ama de casa, o la señora Pepita, que trabaja de contable en una empresa de telecomunicaciones, o el señor Manolo, que da clases de inglés en una academia, y lógicamente pensarán: "Qué políticos más magnánimos, qué grandes estadistas, hay que ver cómo se preocupan y cómo apoyan a los emprendedores de Madrid, vamos a votarles en las próximas elecciones".

Pero cuando de verdad tienes que medirte las barbas con la letra pequeña siendo autónomo o joven empresario, resulta que los únicos impuestos que no pagas, si cumples con los requisitos, son:

  • Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) 
  • Tasa por la Prestación del Servicio de Gestión de Residuos Urbanos (TRU). 
  • Tasa por Paso de Vehículos (TA-PASO).
  • Precio privado abonado a la ECLU por la gestión de la licencia realizada de forma telemática a través de la plataforma CIRCE.

    En serio, ¿esto es el tax free? Estamos hablando de que trabajar por tu cuenta vale mínimo 200 euros mensuales ganes algo o no, de que toca adelantar el IVA cobres o no cobres a final de mes, por no hablar de todos los impuestos que supone generar un puesto de trabajo en nómina. ¡Olé, olé y olé!

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