miércoles, 13 de noviembre de 2013

Qué no hacer cuando montas tu propia empresa: no controlar las inserciones de publicidad

Foto del banco de imágenes 123RF
He aquí otra entrada de la saga "Qué no hacer", que me está sirviendo de buena purga tras una dura jornada laboral. Y os prometo que, literalmente, vais a partiros el culo de la risa con esta. Pasará a los anales de la historia, segurísimo.

En primero de carrera tuve una asignatura fascinante sobre Relaciones Públicas y Publicidad. Recuerdo ese curso algo borroso (18 años y viviendo por mi cuenta en Madrid, guiño guiño), pero la materia estaba más bien enfocada a la teoría y a la historia. Años más tarde, trabajando como becaria en el gabinete de prensa de una agencia, empecé a familiarizarme más con los briefings  y con la planificación de campañas. Así, por encima, ya que me jartaba a hacer fotocopias. Pensaba que esa era un mito, pero no. Las hacía yo en una impresora multifunción, que tiene más mérito.

Total, que cuando tienes tu propia empresa, la inversión en publicidad (tanto directa como presencia institucional para posicionar la marca) es, siempre, una partida importante. Lo que nunca puedes hacer es desentenderte de una campaña, porque te estás jugando los cuartos para que el retorno de la inversión te cuadre. Y si no lo hace, malo malo.

Como he dicho, cuando tienes tu propia empresa y haces las veces de encargado de RRHH, RRPP, administrador, reponedor, SAC, SAT, relación con la prensa, estrategia comercial, organización de pedidos, consultoría, asesoría, importaciones, exportaciones, control de gestión, vaciar las papeleras y fregar el water (porque el trabajo de una señora de la limpieza es de los más importantes en cualquier negocio cara al público), llegará un momento en el que falles cosas. El que mucho abarca... pues eso, patada en los cojones.

Y hoy, queridos hamijos, voy a publicar una reciente cagada. Básicamente pagué por la inserción de un anuncio en una publicación especializada en salud, desentendiéndome de todo. Envié las artes finales y chimpún. ¿Qué hacer en estos casos que yo no hice? Pues fijar con la agencia intermediaria, el comercial, la editorial o quien sea que esté al cargo qué tipo de contenidos van a publicarse junto a tu anuncio. Esto es muy importante. Y a poder ser firmarlo mediante un contrato con todo lujo de detalles. Si no os aseguráis de atar esta cuestión, os va a pasar como a esta humilde servidora:



¿Qué veis en la página de la izquierda? ¿Lo identificáis? ¿Sí? ¿No? Una pista, aunque reconozco que a mí resolver adivinanzas siempre se me ha dado "como el culo":

 Entre dos piedras feroces sale un hombre dando voces...

 Pues sí. Es una ilustración del recto humano, ornamentado con unos racimillos como de uvas, y, en el cuadrante inferior derecho de la imagen, justo a la entrada del ojo de Saurón, hay dibujada tremenda y suntuosa almorrana. Anonadada cuando lo he visto esta mañana, oiga.

7 comentarios:

Michelle Grey dijo...

Ya es mala suerte jajajaj.

Blog de Alopecia Femenina dijo...

jaajja qué va, no es suerte sino mala práxis por mi parte!!! No me acordé de cerrar el tema de los contenidos!! Un error de principiante que después de años en el sector del márketing me lo merezco!

Anónimo dijo...

Jajaja... al final entendí por qué las palabras subrayadas :p, ¡literal! Bueno, que sirva de lección. Saludos

Anónimo dijo...

Hola llevo tiempo siguiendote y me gustaria poder visitar la pelu donde trabajas. Soy de Madrid, llevo mucho tiempo depre sin encontrar soluciones a mi pelo ralo y cada vez voy a peor...me gustaria que alguien como tu pudiera asesorarme. Muchas gracias, soy Laura

Anónimo dijo...

Hola soy Laura de Madrid, me gustaria ir a tu peluqueria.llevo mucho tiempo depre por el pelo cada vez tengo menos y necesito/quiero ayuda. Donde esta, como me pongo en contacto contigo??

Blog de Alopecia Femenina dijo...

Hola Laura! Gracias por escribirme, puedes mandarme un email a mi correo agape_capilar@hotmail.com y te doy todos los datos :)

Condesa de Vilches dijo...

Pues sí, una cagada literal. Pero fíjate, a pesar de todo, eres consciente de esos detalles. Yo por ejemplo, ni me lo había planteado. Te escribo un mail preguntándote sobre publicidad en publicaciones especializadas, si no te importa. Un saludo.

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