domingo, 5 de diciembre de 2010

Dominancia de estrógenos o por qué se me cae el pelo

Desde hace diez años tengo problemas de caída de cabello. Sí, ya sé que mucho peor es perder una pierna. Así trataba de consolarme mi madre, con el patriótico "mal de muchos".
Insisto, dos años de blog sin más esperanza que compartir mi experiencia para servir de ayuda a otras mujeres que están en mi situación. Y voy a pecar de soberbia, pero creo que lo he conseguido.

Comencé con problemas de alopecia a los 16 años, advirtiendo una pérdida de volúmen y de densidad. El médico de cabecera, más gañán que un bocadillo de panceta, descartó la anemia y me echó con cajas destempladas de su consulta. A los dos años, ya con 18, volví de nuevo luciendo los primeros clareos en la raya frontal. Descartó de nuevo anemia y además, tiroides. Insinuó que eso no era motivo de consulta, que me comprara cualquier champú anticaída de la farmacia.

Creí que estaba desamparada por la medicina, así que me dejé sisar la friolera de 1.200 euros (o más) en la clínica capilar MG. He de reconocer que durante esos 6 meses vi que me estaba naciendo pelusilla, pero también tuve la misma irritación y descamación que cuando posteriormente usé minoxidil, por lo que tengo la presunta certeza de que me lo vendían a 90 euros la caja de 15 ampollas, diluído en otras historias.

A los 20, sin esperanza, volví a consulta de una dermatóloga que me diagnosticó a ojo, me hizo análisis hormonales incompletos y me recetó Diane + 1ml de minoxidil al 5% al día. En febrero de ese mismo año, fui a otro médico, jefe de dermatología de un importante hospital de Madrid. En su consulta de la SS me trató con bastante falta de interés. En su gabinete privado me dio dos besos y me acompañó a la puerta. Cobraba 90 euros en el año 2005.

Este hombre me disuadió de que tomara Diane. No con un razonamiento científico, porque nadie se había molestado en hacerme análisis completos o de enviarme a un ginecólogo. Yo tampoco buscaba información por Internet. Confiaba en el buen hacer profesional de los médicos especialistas en dermatología. Me dijo simplemente que "si yo fuera su hija, no me las recetaría". Y me duplicó la dosis de minoxidil, un mililitro cada 12 horas.

Casualmente, y por otros motivos, ese año hice una dieta baja en hidratos para adelgazar, perdí 5 kilos en dos meses. Nunca tuve sobrepeso, pero sí un vestido ideal de Nochevieja de la talla 36. Como los médicos me habían inculcado que el pelo se me caería más si tenía anemia, estuve tomando por mi cuenta hierro e inneov durante 8 meses (inneov contiene taurina, os desvelaré esta clave más adelante).

Ese año usé minoxidil bien, 1ml cada 12 horas, al 5%, y mejoré mucho, demasiado. Nunca supe por qué en aquél entonces sí, y después no. Ahora lo he averiguado.
Huelga decir que el mismo médico me retiró el tratamiento meses después, dados los buenos resultados. Paralelamente, y creyéndolo ajeno al problema, dejé de hacer dieta baja en hidratos y también sustituí inneov (que contiene taurina, insisto) por otras más baratas.
En menos de un año había empeorado muchísimo, buceé en internet y aquí sigo, coleteando en las profundidades de la red, como una sirena histérica.

En 2007 volví a peregrinar por las consultas. Esta vez pagué los análisis de mi bolsillo (240 euros), y el resultado fue de lo más confuso. Esperaba rezumar testosterona, pero lo que salió disparado no fueron los andrógenos, sino el nivel de estradiol, cuatro veces más del límite. "Eres superwoman", "Es normal en mujeres jóvenes", "----" (lo cual significa silencio, es lo que obtuve de un endocrino de la seguridad social cuando le pregunté. Recuerdo que tenía nombre de poeta renacentista y pinta de estirado).

No quiero extenderme mucho más, la mayoría conocéis al dedillo las aventuras y desventuras que en tantas ocasiones he aireado. Hace aproximadamente cuatro semanas tuve la suerte de que una farmacéutica mexicana encontrara mi blog y se interesara por mi caso. Gracias a sus conocimientos, me ha pasado unos cuantos enlaces de artículos científicos y ha dado en el clavo. El problema es de origen hormonal, pero no es androgenético, sino un desorden que causa tener demasiados estrógenos en sangre. En mi caso, el estradiol, que encima es el maligno.

Algunos de los síntomas, o mejor dicho, daños colaterales que producen, son los siguientes:

1) Caída del cabello
2) Osteoporosis
3) Sobrepeso
4) Mamas fibroquísticas
5) Períodos irregulares o abundantes.
6) Dolores de cabeza
7) Tendencia a la depresión y ansiedad
8) Insomnio
9) Quistes ováricos
10) Cáncer de mama.
11)Hipotiroidismo.
12) Sequedad ocular (me lo advirtieron en Multiópticas hace 8 años cuando compré mis primeras lentillas, ¿quién podría relacionarlo con la alopecia de no saberlo?)
13) Alergias

Yo "padezco" la 1, la 7, y la 12. Mi madre TODAS menos la 1 y la 12.

La alternativa que me recetaron los médicos al minoxidil (sabiendo el resultado de los análisis) fue la anticoncepción oral, que contiene etinilestradiol (un estrógeno químico). En mi caso, que ya lo tenía muy alto per se, han incurrido en una negligencia grave, pues de haber seguido su consejo facultativo, cada vez tendría más papeletas para desarrollar cáncer. Aunque sé que mi organismo ha estado expuesto a un exceso patológico de estrógenos durante muchos años, tanto naturales como químicos, y ya tengo antecedentes en mi familia (como bien se lo hice saber).

No me considero lo suficientemente formada como para ahondar en el tema ni de sacar conclusiones con mis propias palabras, así que me gustaría que leyerais este artículo que me ha parecido un buen resumen: http://www.suite101.com/content/estrogen-dominance-a64874

He sufrido una pérdida progresiva de densidad de mi masa capilar, sé que hay cosas peores. Pero también, de haber sabido esto a los 18 ó 20 años, de haber tenido un diagnóstico certero, un análisis bien hecho e interpretado, podría haberlo encajado con deportividad, entereza y más esperanza. Habría hecho dieta, deporte, tomado los complementos con disciplina, porque estoy absolutamente segura de que daría resultado. No habría caído en una depresión diagnosticada que degeneró en agorafobia. No habría sentido asco y rechazo de mí misma, considerarme un bicho raro, un fenómeno de la naturaleza que nadie sabe qué tiene, con una falta de amor propio y de autoestima que me llevó al fracaso académico, sentimental, familiar y a darme a la bebida.

Existen fármacos que bloquean los estrógenos, pero no voy a volver al médico. Simplemente no son merecedores de mi confianza. Máxime duando llevo 15 meses tomando finasteride que NO está indicado en mi caso, pues eleva la testosterona libre, y mi organismo la sintetiza en más estrógenos para balancear, si no quería caldo... ahora me dan tres tazas...

Pasos a seguir:
- Dieta sin azúcar y muy baja en carbohidratos. Difícil porque soy vegetariana, pero no imposible. Tengo que adelgazar al menos 4 kgs (de 57 a 54, mido 1.68cm)
- Ejercicio al menos 4 días a la semana (ya que pago el gimnasio...)
- Complemento de 500mg de taurina (uno de los componentes de inneov y BLOQUEADOR de estrógenos).
- Complemento de 300mg de Diindolilmetano (bloqueador natural de estrógenos).

Según mis cálculos, en junio ya podré valorar resultados, y si son positivos, dejaré el finasteride, que después de casi 16 meses sólo me ha mantenido, aunque vi pelos creciendo en julio, ahora me doy cuenta de que simplemente me estaba recuperando de un efluvio que tuve la pasada Navidad por dejar Diane.

Por supuesto, no todas las mujeres con dominancia estrogénica (como mi madre), padecen alopecia. Entiendo que además hay que tener cierta sensibilidad.

Gracias a todos los médicos de familia, dermatólogos, endocrinos y ginecólogos por no haberos dado cuenta del problema, ni antes de los análisis, ni después cuando lo teníais a huevo. Gracias por nada. Que os den.




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