
Sigo empeñada en conseguir sacar el mayor partido a mi pieza parcial. Después de la desafortunada hazaña blanqueando nudos, ahora toca narrar la historieta del pegamento. En episodios anteriores os conté cómo se coloca, y en mis manos, es un total despropósito por torpeza y por fisionomía: tengo la frente estrechísima y el nacimiento del pelo me llega casi a las cejas. La única solución alternativa a afeitarme la cabeza y menos dolorosa que grapármela (no sabéis qué de pensamientos autodestructivos se agolpan en mi mente desesperada...) es "sujetarla" con un pequeño cuadradito de cinta de doble cara justo al comienzo de mi raya. Ahí donde la peluquera me afeitó los babyhair. El resultado es muy natural, pero no hay manera de fijarla. Imposible.
Con la cinta de doble cara no me dura ni un día. Al principio brilla, luego al secar se queda blanquecina, pero cuando pasan unas horas noto "clack". A tomar por culo la bicicleta. Ese "clack" puede ser fortuito del tipo "Hasta aquí hemos llegado, morena"; o accidental, por un mal estornudo (verídico). Conclusión: cinta de doble cara del papelito blanco never again (me han dicho que hay amarilla y roja, no sé hasta qué punto son mejor o peor).
Esta mañana tenía que hacer unas gestiones en el centro y he pasado por Monje's. Me ha atendido una chica encantadora. Al pedirle pegamento líquido para las front lace me ha vendido uno de marca Mastix, para efectos especiales de televisión :-$, un frasco más grande que una laca de uñas, con su pincelito al uso y 15 euros menos en el bolsillo.
¿Recordáis esa mítica escena de "Algo pasa con Mary"? Bueno, pues algo pasa también con mi pelo después de usar ese pegamento. En primer lugar es amarillo, y cuando se seca sobre la piel se descama como una desagradable psoriasis. En segundo lugar, es pringoso hasta la saciedad, y, en tercer lugar, pega los dedos, pega el pelo, pega los dedos al pelo etc, menos el tul de la pieza.
Después de varios minutos haciendo presión, "más o menos" se sostiene por sí sola, pero los pequeños mechones que irremediablemente y por proximidad han tenido "contacto" con el pringue, están duros, tiesos y blanquecinos. Huelga decir que al mínimo tironcillo se desprende.
Me visualizo entrando en la oficina con mi traje de raya diplomática, mis tacones de aguja, mi maxibolso Tous, mi Blackberry corporativa y lo más parecido a una corrida en el flequillo. No. No mola nada.
Hace diez años, trabajando de monitora de campamentos de verano, acabé en urgencias porque una niña aprovechó un descuido en el taller de manualidades para pegarse el bocadillo de la merienda a la mano. Usó cola de carpintero y fue increíble lo que costó despegárselo. Me pregunto si la seguirán fabricando, porque visto lo visto, los adhesivos específicos de front lace NO sirven ni para cerrar sobres. ¿Alguna sugerencia?
2 comentarios:
hola agape!
al final conseguiste un resultado natural?
yo tengo una pieza parecida pero no me animo a salir a la calle con ella puesta, el pegamento utilizado queda como un moco pegado al pelo. el efecto es muy feo.
Me puedes recomendar algun pegamento?
Gracias
no tengo palabras...,¿has pensado llevar en tu maxi-bolso de tous una pistola de silicona?, o puedes usar "patex no más clavos", eres genial y me encanta tu humor, mucho animo, un abrazote
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