jueves, 30 de septiembre de 2010

Me he puesto una pieza parcial Vol III: pegamentos que no pegan y "Algo pasa con Mary"


Sigo empeñada en conseguir sacar el mayor partido a mi pieza parcial. Después de la desafortunada hazaña blanqueando nudos, ahora toca narrar la historieta del pegamento. En episodios anteriores os conté cómo se coloca, y en mis manos, es un total despropósito por torpeza y por fisionomía: tengo la frente estrechísima y el nacimiento del pelo me llega casi a las cejas. La única solución alternativa a afeitarme la cabeza y menos dolorosa que grapármela (no sabéis qué de pensamientos autodestructivos se agolpan en mi mente desesperada...) es "sujetarla" con un pequeño cuadradito de cinta de doble cara justo al comienzo de mi raya. Ahí donde la peluquera me afeitó los babyhair. El resultado es muy natural, pero no hay manera de fijarla. Imposible.

Con la cinta de doble cara no me dura ni un día. Al principio brilla, luego al secar se queda blanquecina, pero cuando pasan unas horas noto "clack". A tomar por culo la bicicleta. Ese "clack" puede ser fortuito del tipo "Hasta aquí hemos llegado, morena"; o accidental, por un mal estornudo (verídico). Conclusión: cinta de doble cara del papelito blanco never again (me han dicho que hay amarilla y roja, no sé hasta qué punto son mejor o peor).

Esta mañana tenía que hacer unas gestiones en el centro y he pasado por Monje's. Me ha atendido una chica encantadora. Al pedirle pegamento líquido para las front lace me ha vendido uno de marca Mastix, para efectos especiales de televisión :-$, un frasco más grande que una laca de uñas, con su pincelito al uso y 15 euros menos en el bolsillo.

¿Recordáis esa mítica escena de "Algo pasa con Mary"? Bueno, pues algo pasa también con mi pelo después de usar ese pegamento. En primer lugar es amarillo, y cuando se seca sobre la piel se descama como una desagradable psoriasis. En segundo lugar, es pringoso hasta la saciedad, y, en tercer lugar, pega los dedos, pega el pelo, pega los dedos al pelo etc, menos el tul de la pieza.

Después de varios minutos haciendo presión, "más o menos" se sostiene por sí sola, pero los pequeños mechones que irremediablemente y por proximidad han tenido "contacto" con el pringue, están duros, tiesos y blanquecinos. Huelga decir que al mínimo tironcillo se desprende.

Me visualizo entrando en la oficina con mi traje de raya diplomática, mis tacones de aguja, mi maxibolso Tous, mi Blackberry corporativa y lo más parecido a una corrida en el flequillo. No. No mola nada.

Hace diez años, trabajando de monitora de campamentos de verano, acabé en urgencias porque una niña aprovechó un descuido en el taller de manualidades para pegarse el bocadillo de la merienda a la mano. Usó cola de carpintero y fue increíble lo que costó despegárselo. Me pregunto si la seguirán fabricando, porque visto lo visto, los adhesivos específicos de front lace NO sirven ni para cerrar sobres. ¿Alguna sugerencia?

martes, 28 de septiembre de 2010

Me he puesto una pieza parcial Vol II: de blanquear los nudos a liarla parda.

Pues sí, sí. La he liado parda blanqueando los nudos de mi pieza. En esto de la alopecia soy excesivamente neurótica. Me he acostumbrado a mi melena raquítica de menopáusica y una cabellera abundante se me hace extravagante y llamativa. Creí que blanqueando los nudos quedaría más natural. Así que lo hice en casa con decolorante de 30 volúmenes. Error.
Quedó amarillo pis.
La llevé a la peluquera para que me la arreglara, y la tuvo media hora con 40 volúmenes, y además, hizo el trabajo gratis, porque la chica es más maja... pero si bien había zonas blancas, el resto seguía amarillo pis. Sobre mi cabeza se trazaba una raya de color... ¿lo adivináis? Sí, amarillo pis.
Así que nada, con las mismas, he metido la pieza en una bolsita de El Corte Inglés (puedes llevar un gato muerto y pasearte por el Hotel Palace, que si la bolsa es de El Corte Inglés, es intrínsecamente glamouroso), y he cogido el metro hasta el ídem para comprar un tinte del hombre este que habla con voz rara (Longeras), color rubio oscuro.
Vuelta a casa, corriendo como puta por rastrojo. La he teñido enterita y he rezado más que en el vuelo Madrid - Londres con tormenta eléctrica y turbulencias.
Ha recuperado su color original. Tal cual me la entregó el viernes. Con los nudos marcados para los ojos clínicos y obsesivos que nos requetemiramos a 10 cm de distancia.
Ahora sólo me queda cambiar de pegamento, porque la cinta de doble cara no me convence nada. Dura apenas unas horas y se va quedando blanquecina.
No obstante, si alguien sabe de un lugar especializado en blanqueamiento de prótesis, y que de verdad quede bien (no amarillo pis), por favor, mandadme un mail con las señas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Me he puesto una prótesis parcial - Vol I

Creí que iba a ser plenamente feliz después de dar este paso, pero el hecho de verme tan tan bien, y tan tan joven (a mis 26 con el pelo de una menopáusica, se deteriora el aspecto físico) me vuelve bastante paranoica. ¿Y si lo notan los demás? Ahora estoy con ese runrún, aunque mi novio insiste en que no ve ningún cambio extraño, sí más pelo en la zona frontal, pero nada más, no hay cambio de color, ni de textura, ni de grosor, ni de peinado (soy fiel a la raya, como Zaplana). La pieza está muy lograda.

Si tengo que puntuar, le doy un 8 de 10. Y eso que es mi primera pieza y soy novata total. ¿Qué es lo que no me convence del todo? Que mi frente no es normal. Es demasiado estrecha, y además, mi línea natural de implantación del pelo es cuadrada, las sienes se extienden hasta casi hasta las cejas. Al salir de la peluquería (la chica me la colocó justo debajo), parecía Macario, a pesar de que me afeitó el vello de la frente.

Mientras merendaba en una cafetería, noté que el pegamento estaba flojo, así, que menos de dos horas después de colocarla, ya me había arrancado de cuajo la pieza en el baño del VIPS. Pensaba meterla en el bolso y olvidarme del tema, pero se me ocurrió fijar la tirita de pegamento sobre mi propio pelo, sí, encima. No en la frente, sino a la misma altura. El resultado es genial. Cuando me crezca lo rasurado, no va a darse cuenta ni mi madre.

Claro que, si luego no quito ese punto de pegamento con todo el mimo, cuidado, paciencia y tiempo del mundo (bastoncillo empapado en alcohol), me arranco mi propio pelo. Y posiblemente dentro de algunas semanas tenga una calva justo ahí, pero voy a tratar de que no suceda en la medida de lo posible. No se mueve. No pica, no tira, no pesa, no da calor, no molesta, no aprieta, no se enreda. He dormido con ella.

Tampoco estoy del todo satisfecha con los nudos, porque no están blanqueados, pero es algo que voy a solucionar en cuestión de días.

Al tacto no se nota nada. Sólo al hurgar con los dedos, pues va enganchada también con cinco clips. Estoy pensando en tunearla del todo y sustituirlos por los microclips de los flequillos postizos, más indetectables. También voy a probar con pegamento líquido, porque la cinta de doble cara es un poco engorrosa. En total tardo menos de 15 minutos en colocarla bien.

Lamento no haberme decido antes, y haber preferido mi pelo de menopáusica a una melena sana, joven y normal, aunque yo lo vea demasiado abundante. Siempre que me rondaba la idea de buscar una solución estética para mi problema, me imaginaba situaciones inverosímiles como un triple salto mortal desde un trampolín, un tornado o un curso de submarinismo, y en todas esas fantasías el apaño salía volando o flotando, mostrando mi desnudez capilar a toda la parroquia. Pero vivo en Madrid, siempre me dieron miedo los tiburones, las motos, y si hace tanto frío y viento como para despeinarme demasiado, hace años que uso esos sombreros tipo campana que me quedan tan bien. Excusas idiotas como el hecho de no habérmelo puesto antes.

Una imagen vale más que mil palabras, haced click y opinad sobre las fotos.
micro

martes, 7 de septiembre de 2010

Finasteride 5mg y fertilidad (tratamiento alopecia femenina) vol I


He recibido otro de tantos mensajes inspiradores de alguien quizá que por no haber, no habrá leído un libro desde el catecismo. Y se creerá a pies juntillas lo que dice su ginecólogo, su peluquera y su párraco. Allá ella.

Voy a demostrar, amigas detractoras estrechas de mente y anchas de lengua, que el finasteride NO produce infertilidad. Lo voy a hacer con un experimento científico, porque de no leer no leéis ni su prospecto en el que especifica que las pastillas podrnía causar esterilidad MASCULINA.

Todas las compañeras de fatigas que se tratan con este fármaco han recibido la misma advertencia de los facultativos: extremar precaución anticonceptiva porque de producirse el embarazo, el feto varón puede sufrir malformaciones. En este contexto, el término esterilidad no puede ni siquiera imaginarse.

Más bien por cabezonería que por sentido común, voy a gastar 13 euros en diez tests de ovulación, para que aparte de contemplar la maravillosa estampa de un palito impregnado por mi pis, comprobéis que efectivamente OVULO, para bien o para mal, y que me dejéis en paz.

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