domingo, 25 de julio de 2010

Medicina enferma y misógina VOL 2: el maltrato a la mujer en el parto

Desde hace dos semanas estoy macerando este post, meditando sobre si en este blog iba a resultar o no adecuado. Pero como sé que muchas de las mujeres que padecéis alopecia androgenética sufrís adicionalmente otros trastornos hormonales (SOP, RI etc) que dificultan la maternidad, y que destináis mucho esfuerzo económico y emocional a quedaros embarazadas, me gustaría que estuvierais en sobreaviso. La información es poder, y sólo conociendo en detalle cada parte y cada opción, podréis tomar las decisiones que creáis más adecuadas.

La mayoría de alopécicas prematuras ya hemos sufrido en nuestras carnes la desidia, la mofa o la insolencia de médicos dermatólogos, endocrinos o ginecólogos, que se erigen adalides de la verdad absoluta, sin tener ni repajolera idea de cómo tratar el problema. Sin embargo, están parapetados tras un título de medicina, por encima del bien y del mal, o al menos eso es lo que tratan de transmitir a sus pacientes.

La carrera de medicina se equipara en ese caso a cualquiera de letras puras: seis años memorizando libros gordos de síntomas y enfermedades, que repiten cual papagayos, sin mínimo criterio para el ingenio. Sólo aprenden a poner parches en su parcela, hasta que el cuerpo aguante.

Imaginad que semejantes elementos (la mayoría en activo) os llevaran el seguimiento del embarazo y mucho peor, os asistieran en el parto:

Embarazo

Dejarás de ser una mujer en la treintena, que se ha hecho a sí misma, con éxito en el entorno laboral o social, para ser una niña sumisa e ignorante, a la que hay que reñir por engordar más de la cuenta, por no engordar lo suficiente, por hacer demasiadas preguntas, por no hacerlas.

Recordad que en medicina es el doctor el que trae el niño al mundo, la mujer no. Desde el primer momento de embarazo, se os inculcará que sois pacientes débiles, sin conciencia, un mero receptáculo cuya función es hacer lo que os digan sin rechistar, que os abráis de piernas y dejéis que os extraigan el producto (bebé) cuando el sistema lo considere (ni se os ocurra poneros de parto un viernes por la tarde, o víspera de vacaciones). No os mováis, no os quejéis, y sobre todo, no protestéis ni exijáis intimidad o empatía. Las pruebas invasivas y dolorosas que os realicen son por vuestro bien, porque el embarazo es una enfermedad, y el parto algo terriblemente arriesgado. Sólo el médico es el que sabe. Vosotras no.

Parto

Si no tenéis la suerte de que se desencadene de manera "natural" (según los cálculos del médico), o cuando lo estime oportuno (por agenda), hay que inducir. Si bien durante el embarazo tu ginecólogo no te dejó ni oler un sobre de Frenadol infantil, en el parto todo vale, cualquier fármaco inyectado es bueno para ti, porque la única responsable de poner en riesgo su propia vida y la de su hijo es la mujer, que tiene un cuerpo contrahecho incompatible con el alumbramiento, (en jerga médica es desproporción cefalopélvica). Todas las que durante miles de años han parido niños prácticamente solas, incluso en la selva, se han extinguido porque no son de tu especie. Las modernas ya no sabemos ni podemos parir, no está en nuestra genética.

Te van a rasurar el vello púbico y te van a poner un enema, porque estás muy sucia y así no se te infectarán los puntos (¿a caso creías que te ibas a librar?). No importa que más tarde el médico se llene los guantes de diarrea cuando te vaya a hacer la episiotomía, ellos entienden de higiene, tú no.

Después te mantendrán inmovilizada en una cama, llena de cables, en posición horizontal, posiblemente sondada, con las correas de monitorización para controlar los latidos de un bebé apaleado por las contracciones brutales que produce la oxitocina sintética. Pero tú tienes suerte porque estás en un hospital repleto de señores con bata blanca, y no en cuclillas en el suelo de tu casa, como las locas esas de El Parto es Nuestro.

Si has roto aguas, hay mucho riesgo de infección (más que nada porque cada hora te van a meter la mano dos o tres personas diferentes), así que añadirán antibiótico al gotero. Si sólo tienes una fisura, o la bolsa está intacta, ellos mismos te la romperán (amiorrexis artificial), para acelerar la "cosa". Tienen ganas de terminar para irse a casa a cenar y descansar. No seas insolidaria con el personal sanitario que se desvive por atenderte.

Con la oxitocina, la inmovilización, la bolsa rota artificialmente, los tactos y demás perrerías, te va a doler. Muchísimo. Querrás morirte ahí mismo. Pero no te quejes, porque el parto es sufrimiento, es traumático, es peligroso, pero todas pasan por el aro.

Entonces te ofrecerán el regalo, el premio, la gran conquista de las feministas, una oferta que no podrás rechazar dadas las circunstancias. La "bendita" epidural. Y cuando no sientas ningún dolor, por el riesgo que le puede causar al bebé dicha analgesia (sufrimiento fetal), la monitorización será interna, y le clavarán un electrodo en la cabecita para controlar sus constantes vitales.

Después, irás a quirófano, donde te dejarán espatarrada para que todos los médicos, enfermeras, comadronas, celadores, estudiantes, personal de limpieza o cualquiera que pase por ahí, se deleiten con las vistas de tu esplendoroso chichi abierto de par en par. Pero ojo, al mínimo inconveniente, la última persona a la que dejarán estar presente será el padre de la criatura.

Llegar hasta ahí ya tiene mucho mérito. Que tu cuerpo entre en fase de expulsivo (la situación fisiológica más vulnerable) en un entorno desconocido, hostil y lleno de "amenazas" es muy difícil. ¿Habéis tratado alguna vez de cagar en mitad de un hipermercado? No. No se puede. Porque da vergüenza.

Ahora tendrás que hacer un esfuerzo hercúleo y empujar. No es que no sepas, es que en posición forzada de litotomía y sin sensibilidad para notar el reflejo de eyección, es harto complicado. Pase lo que pase, es por tu culpa, que no lo sabes hacer bien. Se subirán encima de ti (maniobra de Kristeller), cortarán tu vagina de un tijeretazo (episiotomía) y en el peor de los casos te lo sacarán con forceps o ventosa. Y ya ha nacido, ¡enhorabuena!

Inmediatamente le limpiarán con una sábana verde rasposa, le introducirán una sonda por el ano, le inyectarán vitaminas, le medirán, le pesarán, le pondrán pomada en sus ojitos (por si le has transmitido la gonorrea), y después de todo eso, te lo entregarán con la cabeza deformada, la carita hinchada, heridas, quizá la clavícula dislocada... en definitiva, hecho un guiñapo. Pero es lógico, le has hecho mucho daño. Los médicos lo han liberado de tu monstruosa vagina.

Algunas mujeres hablan de la importancia del contacto piel con piel, del amor a primera vista, del olor del recién nacido, de ese vínculo especial madre-hijo... pero no les hagas caso, ¡son unas hippys! ¿Quién mejor que el pediatra va a saber lo que es bueno para ti y para el bebé?

Y no te quejes. Te has librado de una cesárea y de estar más de dos horas separada de tu hijo. El bebé ha nacido sano, tienes suerte, deberías estar contenta por ello. No se te ocurra reclamar ni denunciar trato vejatorio. Todas han parido así y ahora son muy felices y buenas madres. Los médicos han obrado el milagro de la vida gracias al intervencionismo y a la ciencia. Cuando te den el alta, vuelve al cabo de unas semanas con un regalo (ráscate el bolsillo, que se note lo agradecida que estás).

------------

Puede que después del mal trago recuerdes ese día como algo traumático y extremadamente doloroso, y que caigas en una depresión postparto: que llores sin motivo aparente, que te sientas vacía o fracasada, con sentimiento de culpa, incapaz de hacerte cargo del bebé etc. Es normal. Puede también que dejes de tener relaciones sexuales placenteras con tu pareja, por la cicatriz de la episiotomía. O que te resulte complicado controlar los esfínteres (también es normal).

Recuerda que lo importante no es dar con un médico, con una comadrona o una doula de confianza con los que te sientas segura, protegida y cómoda. No. Ni tampoco gastarte más dinero en atención exclusiva que respete el proceso natural del parto, y que sólo se intervenga en caso de urgencia real. Para eso ya está la seguridad social o tu póliza privada.

Lo esencial y verdaderamente importante es destinar todo tu esfuerzo, ahorros y tiempo en conseguir el cochecito plegable más práctico, la canastilla más completa, los trajecitos más cuquis, la cuna más moderna, los juguetes más divertidos, la ropa premamá más fashion y un camisón ideal de la muerte que vean las visitas en el hospital.

Y para la minoría marginal, las perroflautas irresponsables como yo, sólo puedo "regalaros" el título de un libro: "La revolución del nacimiento", de Isabel Fernandez Castillo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Joder....... a una se le quitan las putas ganas de ser madres, porque escribes esto con que fin? Ostia puta...me has dejado muy mal cuerpo.... :( dios

Anónimo dijo...

Vaya, pues sí que coincidimos en las opiniones.
Mi hermana ha tenido una niña hace un mes y meses atrás me dejó precisamente el libro que comentas. Ella tuvo el parto en casa atendida por dos matronas. Ni oxitocina, ni forceps, ni episio, ni nada. Y si tiene otro hijo, volverá a repetir si todo va bien, porque lo vivió como algo muy bonito. Ella es enfermera y de su época de prácticas no le quedó una buena opinión precisamente de cómo se llevan por aquí los partos.

Yo, la verdad... entiendo que hay partos que se pueden complicar, pero son un porcentaje MUY bajo. Ir al hospital con un embarazo de bajo riesgo en la mayoría de los casos es sinónimo de que te compliquen las cosas.
Practicar episiotomías por rutina, que es lo que se hace en este país, es de escándalo.

Me enciendo con este tema. xD
Lo malo es que la gente tampoco está muy informada al respecto ni se cuestiona cosas que da por sentadas... y parece que tú seas la rara por hablar de partos respetados.

Aledis.

Anónimo dijo...

He descubierto tu blog esta mañana. He estado leiendo tus posts sobre finasteride. Exactamente en que consiste este fármaco? yo tenia entendido que estava prohibido su uso en mujeres!! yo tambien tengo problemas con la caida del cabello. Lo mio es hormonal, como casi todas las alopécias femeninas. Tomo yasmin i utilizo minoxidil al 5%. He emprezado hace menos de una semana, però hace años seguí el mismo tratamiento y recuperé cabello y volumen ;)

ÁGApe dijo...

Hola anónimo:
Escríbeme mejor a agape_capilar@hotmail.com
saludos

Sandra dijo...

Joder tia, ¿a qué viene este post? A mí también me has dejado mal cuerpo....

Compártelo:

|

También te interesaría leer...

Blog Widget by LinkWithin