domingo, 11 de julio de 2010

Lush: jabones que me comería

Iniesta ha marcado el gol ganador del mundial de fútbol hace escasos minutos. Acabo de vaciar una botella de dos litros sobre una pandilla de trisómicos que se divertían tirando petardos en mi portal, para que retumbara bien. Va a ser una larga noche de atronadoras vuvucelas y borregos desgañitándose al grito de "viva España" "campeones" y demás.

Zapatero podría aprovechar ahora para subir el IVA al 25%. A nadie le va a importar un carajo, porque somos campeones. Y si la economía es una mierda, bueno y qué, ¡bueno y qué!

Al lío:

Esta semana entré en Lush por primera vez en la vida. Me pilla cerca del trabajo, y he pasado meses como espectadora de escaparate, conteniendo las ganas locas. Estaba segura de que al cruzar el umbral, arramplaría con todo. Siempre he pensado que dejarse los cuartos en este tipo de cosmética es un crimen, teniendo TRES Mercadonas cerca de mi casa. Pero a nadie le amarga un dulce, y reconozco que, aunque bastante caro, Lush ha sido un capricho muy jugoso que me ha convertido en una nueva incondicional. Y qué delicia la dependienta. Qué demostraciones en la palangana, qué masajes.... No me arrepiento de lo que me he gastado (mejor no preguntéis). Esta ha sido la cesta de la compra:

Champú Sublime (aprox 15 €): como su propio nombre indica. SU-BLI-ME. Cumplen lo que prometen. El pelo no brilla: resplandece. Llevaba un par de meses utizando jabón de aceite de árbol de té, también artesanal (y algo más barato), pero me quedaba un tanto opaco (eso sí, sin rastro de caspa ni de grasa).

Con Sublime consigo el mismo efecto limpieza profunda, pero con un brillo espectacular, más volúmen y además exfoliante, porque está formulado con escamas de sal marina, algas, zumo de lima limón y aceite de coco entre otros ingredientes naturales (extracto de mandarina, lirio etc). El resultado es una pasta grumosa que hace muchísima espuma. No importa lo sucio que esté el pelo. Con una pizca de Sublime, un leve masaje con las yemas de los dedos.... voilá, la cabeza a punto de nieve en segundos. Se aclara en un santiamén, porque no lleva siliconas ni otras mierdas que dejan residuos en el cuero cabelludo. Para las sibaritas como la menda, su olor recuerda mucho al perfume Very Valentino.

Dulce Placer: (aprox. 5€) ¿os imagináis una porción de gelatina royal? Pues igual, pero para la ducha. Huele a frutas del bosque, sabe dulce (sí, no he podido resistirme, lo he probado). Es una delicia. Me han recomendado que la deje en la nevera, para estos días de sofocante verano, pero aún no me he "atrevido". Lástima que resbale como una medusa.

Como nuevo: (aprox. 8€) un champú estimulante para cabezas agotadas, dicen. Francamente no lo sé, aún no lo he probado. Estoy sublimada con Sublime. Este en concreto lleva menta, clavo, ortiga y romero. Indicado para personas que sufren una pérdida temporal de cabello debido al estrés o a desarreglos hormonales. Por supuesto NO me va a solucionar la papeleta, pero es que, si lo compraba, me regalaban la latita.

Cariño, he lavado a los niños: (aprox. 8€) seguro que muchas de vosotras acumuláis botes de body milk de todas las modalidades posibles, muertos de risa, en el estante del baño. Os levantáis con el tiempo justo para una ducha rápida, y hale, a trabajar. Tranquilas. No sois las únicas. A mí también me pasa. Hasta que he descubierto que si te lavas el cuerpo con un jabón de aceite de ylang-ylang y miel, te queda la piel suave como el culito de un bebé, sin necesidad de nada más. "Cariño, he lavado a los niños" es ideal para las duchas rápidas, porque en menos de cinco minutos sales limpia, perfumada y con la piel sedosa, oliendo a apetitoso caramelo. No hace mucha espuma.

Stepping stone: (aprox. 4€) exfoliante para pies. Contiene polvo de piedra pómez, manteca de cacao y aceite de jojoba. Su fragancia a cítricos es deliciosa, pero mancha. Cuando lo probé, toda la bañera, azulejos y cortina se llenaron de churretones verdes, como si Hulk se hubiera cortado las venas. Además, mis grietas y durezas, a estas alturas del verano, se han convertido en un pavimento. Stepping stone no es suficiente. Necesito una buena cuchilla y vaselina en cantidades industriales.

Colour supplement rosa claro: (aprox. 11€) base de color "multiusos" para mezclar con la crema hidratante. Para mí no ha sido un buena elección, por las prisas con las que me levanto de buena mañana, pero se me había terminado el maquillaje. No obstante puede aplicarse directamente sobre la cara (así durará poco, es un tarrito pequeño). El resultado es bastante natural, y cobertura variable. Ojo, hay que trabajarlo bien. Está hecha a base de pigmentos naturales y aceites esenciales, ideal para pieles atópicas con mil alergias.

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La próxima vez que pase "casualmente" por ahí (calculo que en un par de semanas, cuando cobre), me haré con Squeaky Green, un champú sólido que lleva aceite de árbol de té (lo mejor para la caspa), ortiga, romero y menta. También con Dream, la joya de la corona en hidratantes corporales (otra más para la colección). La usan en unidades de quemados, y yo este verano me pienso torrar.

Nota: estos productos no sirven para tratar la alopecia androgenética femenina ni otros problemas dermatológicos del cuero cabelludo.

2 comentarios:

alberstein dijo...

Diós, que delicia, que bien suena!
lush es una de esas tiendas que dices: no entro porque sinó me voy a arruinar sin pensarmelo dos veces.
Me encanta el cambio de tema del blog, sigue así ;)

Anónimo dijo...

Oye, pues me ha entrado una curiosidad increíble con el champú Sublime,¡lo tengo que probar!

A mí también me ha gustado el cambio de tema, que hablar de potingues me encanta, jeje.
Aledis

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