sábado, 19 de junio de 2010

Píldora y efecto rebote

Sé que ha pasado casi un mes desde que escribí el último post. No me ha hecho falta comprobar la fecha, puedo medir el tiempo por el tamaño de mis raíces. Gajes de fingir ser rubia. De hecho iba a colgar fotografías, lo prometí y no lo he cumplido. Me he quedado sin portátil y funciono con uno de prestadillo, que por no tener instalado no tiene ni el Office. Qué pereza ponerme a ello. Máxime cuando paso 8 horas diarias amorrada a la pantalla del ordenador de la oficina. Lo último que hago al llegar a casa es echufar esta cajita del demonio que tantas horas me ha tenido enganchada. Ahora hasta leo libros y todo.

Quería comentaros algo que me ha traido por la calle de la amargura durante el último año y medio. Cómo dejar la píldora sin quedarme calva en el intento. Creo que lo he conseguido, pero he tenido tres efluvios, dos de ellos bastante fuertes.

El primero duró de abril a finales de junio de 2009. Ese verano tiré la toalla y volví a tomar Diane. El segundo, igualmente, de diciembre de 2009 a febrero de 2010. Otro intento fracasado de abandonar el infame tratamiento de acetato de ciproterona. A mediados de febrero volví a refugiarme en ellas, y me sumieron en tal depresión química que literalmente me quería morir. Lo pasé francamente mal, aún no sé cómo pude ir a trabajar porque estaba para la baja. Más bien para el arrastre. Por esa causa de fuerza mayor, mandé al carajo el pelo (y sabéis cómo me afecta en mi día a día, imaginad mi estado de ánimo para anteponer cualquier otra cosa a la alopecia), y las cambié por Yasminelle a finales de marzo. Un tercer efluvio, más suave, no tardó en sucederse, aunque ahora que lo pienso, podría ser perfectamente caída estacional.

Yasminelle sería el anticonceptivo oral menos malo y más recomendable, si no fuera por el brote de candidiasis recurrente que me dejó el negocio literalmente en carne viva. No entiendo para qué usaban el cinturón de castidad en la edad media, teniendo la posibilidad de cultivar levaduras en cualquier sótano mohoso. Y no sólo es el dolor, irritación, hinchazón e incomodidad. Es que desmoraliza.

Después de tres semanas sin Yasminelle, he tenido mi primera regla natural (y con la onagra tan pichi, que no me entero de nada). No sólo mi vagina ha quedado limpia como una patena, sino que, por primera vez desde hace seis meses, no se me cae nada de pelo. Ni en mis mejores tiempos hormonándome con Diane. Apenas 20 en la ducha y el resto del día francamente no lo sé, porque he dejado de verlos en la ropa, en el escritorio, en el suelo, en los platos de comida... sin rastro, se mantienen bien pegados a la cabeza, no me quedo con ninguno ni aunque me pase la mano con saña. Supongo que once meses de Finasteride 5mg influyen mucho, pero hay otra teoría que me ronda la cabeza:

Y es que desde que dejara Yasminelle, no he padecido caída, pero sí ME HA SALIDO BIGOTE. He pasado de tener una fina pelusilla que me retiraba con pinzas, a hacerme la cera cada cuatro días. Exagerado. Crecen gruesos y oscuros. Es un efecto rebote en toda regla, sólo que en vez de tirarme el pelo, me sale debajo de la nariz, ya podría brotar encima de las cejas. De hecho, esta misma tarde, viajando de copiloto, se me ha ocurrido desplegar el espejo del parasol y retocarme el maquillaje, que además tiene una luz conectada al movimiento de la bisagra. Qué mostacho, por favor, se me transparentan hasta los cañones. No he querido besar a mi novio por miedo a cepillarle.

No sólo lo noto en el bigote, en las piernas tengo bastante más. Combinar ACO con Finasteride me permitía el lujo de pasarme la cuchilla cada 10 ó 15 días, porque para cuatro pelos que me salían ni me molestaba... ahora se acabó el chollo. He decidido ahorrar para hacerme la depilación con LASER, aunque, como dicen en Portugal, creo, "donde hay pelo hay alegría".

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