viernes, 1 de mayo de 2009

Uno de los grandes errores de mi vida: tomar DIANE

Actualización abril 2013: hace casi cuatro años que escribí este post, y sólo quería deciros que, aunque es muy duro desengancharse de Diane, al final se acaba pasando. Y que, atendiendo casi cada día a mujeres muy jóvenes en tratamiento de quimioterapia que vienen a comprarse una peluca en Free Style, de verdad, no merece la pena tomar esta bomba hormonal proque quién sabe los problemas de salud que puede acarrear a largo plazo. Consultad siempre con un endocrino antes.


Considero que este post es “delicado” pues muchas de vosotras os estáis tratando con terapia hormonal. También sé que cada cuerpo es un mundo y aunque a mí me hayan perjudicado, a otras les ha podido cambiar la vida. Personalmente, y al margen de la alopecia femenina, creo que la píldora anticonceptiva de ninguna manera ha sido la emancipación de la mujer, todo lo contrario. Es un medicamento que entraña bastantes riesgos, no sólo cardiovasculares sino también cancerígenos. Exactamente igual que el tabaco, aunque no es habitual que los médicos recomienden fumar un cigarrillo al día a la misma hora, y si se te olvida, echarte dos “pitis” seguidos dentro de las doce horas siguientes… descansar una semana de cada mes…

Para mantener relaciones sexuales sin preservativo reconozco que es el método más cómodo, si se tiene pareja estable, claro (estable y sobre todo fiel, algo que no se estila mucho). ¿Merece la pena correr el riesgo? Depende de cada una. En mi caso siempre rechacé ese método –aún con un novio muy estable con el que compartía piso- hasta que se me planteó como solución a mi alopecia, un problema que ni siquiera estaba diagnosticado como ovárico. Porque nuestro problema no despierta el interés de la mayoría de médicos y lamentablemente tampoco de muchos dermatólogos. Hay un tratamiento estándar que nos recetan a todas por igual. “Doctor, doctor, vengo a consulta porque me duele la cabeza” “Tómese un Frenadol todos los días y vuelva dentro de tres meses a ver si ha mejorado”. Surrealista, ¿verdad? Pues es nuestro jodido pan de cada día.

Conozco el caso de muchas chicas que tomando la píldora –cuán nefasta es Gracial, Belara o el anillo vaginal- han desarrollado una alopecia prematura, a veces irreversible. Mi teoría es, a falta de explicación médica razonable porque no interesa contrariar los intereses económicos de grandes laboratorios farmacéuticos que fabrican anticonceptivos orales, es que muchas mujeres tienen una predisposición genética LATENTE a la alopecia, y basta una manipulación de su metabolismo ( la píldora) para que automáticamente aflore, que de no haberla tomado quizá habrían empezado a perder pelo después de la menopausia, no con 20 años. Volvamos entonces al ejemplo del tabaco, ¿por qué hay hombres que fuman varios paquetes al día y nunca desarrollan cáncer, pero muchos otros consumiendo menos cigarrillos caen como moscas? Esto es exactamente igual, aunque la composición de cada pastillita sea la misma, es imposible prever qué efecto va a tener en cada cuerpo, tanto para bien como para mal.

Que conste que tener períodos irregulares o quistes en los ovarios tampoco es excusa para que los ginecólogos las receten sin ton ni son, porque se trata de un paliativo: “Doctor, doctor, vengo a consulta porque creo que tengo un melanoma en la espalda” “Tápeselo con un esparadrapo y vuelva dentro de tres meses a ver si ha desaparecido, no me moleste con esas minucias por favor”. En otra ocasión hablaré de fitoterapia y del aceite de onagra.

Hablando de mi caso, cuando di con una dermatóloga que pareció empatizar por la causa –no puedo decir que haya recibido apoyo familiar en esto, sólo soporte económico para que peregrinase de médico en médico y no les diera la lata con mis lloriqueos- creí que siguiendo el tratamiento me recuperaría. De ahí que comenzara a buscar información en Internet, para contrastarlo. Comprobé con horror que me extendió una receta de diane sin haber visto el resultado de mis análisis de sangre, ya no la parte hormonal –que por cierto fue bastante escueta- sino la coagulación. Primera negligencia que de haber sido cardiópata, podría haberme buscado un problema grave tratándose de esa marca, la que tiene más concentración hormonal y más efectos secundarios.

Consulté con otro dermatólogo al que me arrepiento de no haber hecho caso cuando me la desaconsejó, pero también me aseguró que conservaría todo lo ganado al dejar el minoxidil. Este hombre podría haberme ayudado de verdad, pero lo que me advirtió por un lado –diane- me lo fastidió por otro –minoxidil-, y después de seis meses dejé de aplicarme el producto. Perdí todo lo ganado.

Dicen que un médico cura, dos dudan, y consultar con tres es muerte segura. Ojalá chicas pudiéramos afirmar que el primer dermatólogo al que acudimos nos trata bien.
Unos meses después, desmoralizada por los efectos secundarios de minoxidil, creí que si lo intentaba con Diane podría recuperarme con la comodidad de tomar una pastilla al día y olvidarme de lo demás. Tampoco.

Sí es cierto que la caída frenó –tampoco tenía tanta, la alopecia se caracteriza por la miniaturización del folículo, no se pierden grandes cantidades de pelo como en un efluvio-, pero si no la combinas con minoxidil los resultados son bastante pobres por no decir neutros. En mi caso quizá porque nunca tuve las hormonas mal, todo lo contrario, en los dos análisis que me hice de control antes de tomarlas, lo que salió disparadísimo fue el estradiol en el momento del ciclo de la extracción –justo antes de la regla creo recordar-, los repetí bien, justo el día 7, y todo estaba dentro de la normalidad. Claro que leyendo en wikipedia, resulta que el estradiol es una hormona también masculinizante, pero cuando preguntaba en consulta todo estaba bien, todo estaba normal, ningún médico le dio importancia ni ninguno sabía qué diantres podría tener que ver el estradiol con la alopecia, y a día de hoy sinceramente yo tampoco.

Por si las moscas llevo meses tomando aceite de onagra y espero que todo haya vuelto a la normalidad. Sinceramente no tengo fuerza moral para ir al médico de cabecera y pedir análisis hormonales completos otra vez, estoy harta de dar las mismas explicaciones, revolver mis entrañas con esto, y a cambio oír las mismas chorradas: no te quejes que estás bien, cuando te quedes como Constantito Romero vuelves y ya te tomaremos en serio, será psicosomático, te lo imaginas, lo único que para la caída del pelo es el suelo, no hay solución, ponte peluca, te doy volante para el dermatólogo dentro de nueve meses y se lo cuentas a él etc…

Pagar 250 euros a un laboratorio privado - análisis anuales- es otra opción (muy cómoda por cierto, les llevas la lista de lo que quieres que te miren y no hacen preguntas), sin embargo no es que nade en la abundancia últimamente, ni tampoco tengo seguro privado. Un tiempo creí que me compensaría, pero ahora mismo que estoy tratándome en el homeópata no, pues eso no lo cubre ninguno. Para dentista y oculista sí tengo mutua pero estamos en las mismas. Eso sí, sonrisa profident como nadie y gafas último modelo jeje. Ojalá el resplandor de mis dientes desvíe la atención del brillo de mi calva. Me temo que no.

Después de 10 meses tomando diane, aparte de las dos tallas de sujetador adicionales y el efecto retardante postdepilación, no han servido de mucho en mi pelito, y tampoco he tenido novio estable como para disfrutar de sus ventajes. No me puedo quejar de más efectos secundarios, quizá algo más de celulitis y un par de venillas en la cara interna del muslo derecho. Sin embargo no cogí más peso del habitual por llevar vida sedentaria, pero ahora he de tener en cuenta los problemas digestivos que me produce una hiperinsulinemia que no me he controlado porque ningún médico ha sabido o querido buscar, hasta mi homeópata, claro. Lo peor, lo que me ha desmoralizado y me ha borrado la sonrisa las últimas cuatro semanas, es que además de ser un fármaco inútil en mi caso, me toca pagar las consecuencias de haberme hormonado sin necesidad –sucede a los tres meses, más o menos, después de dejarlas-, y es que acabo de barrer bolas de pelo como nunca, he desatascado el sumidero de la ducha y he cepillado dos americanas hilvanadas de pelos. Están por todas partes, en mi ropa, en mi escritorio, en el teclado de mi portátil, en el lavabo, en la almohada, en la toalla del gimnasio, en el neceser donde guardo maquillaje, hasta en platos de comida… no me atrevo a contarlos, pero a bote pronto creo que unos 200 cada día. Lamentablemente con alopecia desde los “sweet sixteen” no tengo mucho cabello del que prescindir. Por favor, que pare. Que pare ya por Dios.

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