jueves, 20 de noviembre de 2008

Vacuna contra la cocaína. Vergüenza de país.

Acabo de escuchar en Informativos Telecinco que en unos meses se procederá a un ensayo clínico para comprobar sus efectos y se ofrecerá en 10 hospitales de Madrid. El fármaco bloquea los neurorreceptores que transportan la droga al cerebro, y el "usuario" no experimenta ningún placer al esnifar.

Y digo yo... ¿Cuántos millones se han gastado en investigar semejante mamarrachada? Una vacuna, sí, pero vacuna contra la educación y la cordura. El Gobierno evidencia que las campañas de concienciación no sirven, que en España los yonkis no tienen redención. Y como es prácticamente imposible que la gente no se drogue en aras de la salud pública, utilizando la inteligencia, es mucho mejor inocularles el "antídoto". Paga el Estado, seguro. Pagamos todos.

Esto me recuerda en parte a "La naranja mecánica". Cómo el Gobierno de la Pérfida Albión decidió administrar drogas a Álex el Drugo en una terapia agresiva, para que no obtuviera placer al ejercer la violencia. Este experimento se les va de las manos y al final... bueno, mejor vean la maravillosa película dirigida por Kubrick. En cualquier caso, la reflexión es esta: ¿dónde está el libre albedrío? La gente no va a pensar que las drogas son nocivas. Ahora es cuando van a decir: "Qué bien, me voy a poner hasta las patas de polvo blanco, y así cuando esté a punto de tocar fondo, cuando la adicción sea la que me controle a mí, que me pongan la inyección y fin del problema".

Por otro lado estarán los padres castradores que decidan precisamente eso, decidir antes que sus hijos menores. O padres que ya tiran la toalla, incapaces de transmitir valores y de prevenir antes que curar.

¿Y el Gobierno realmente cree que va a terminar con el narcotráfico? Terminará con él cuando la gente quiera decir NO.

Hay una frase de Reverte que se me quedó grabada a fuego y que creo es imprescindible utilizar dadas las circunstancias: "Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda".

¿De verdad hay que dar cobertura a semejante despropósito farmacológico, cuando miles de niños mueren a diario por colitis en África? (colitis = a la diarrea de toda la vida, la del Fortasec) Pero no nos vayamos tan lejos. ¿De verdad diez hospitales de Madrid van a ofrecer -se supone gratis- la vacuna cuando he visto cucarachas correteando por el Clínico de Moncloa o camillas cruzadas en La Paz, que los pasillos parecen un tetris?

Espero que cobren los 500 euros, mínimo, que cuesta el pseudo fraude del Papiloma, hasta que los laboratorios decidan hacer una oferta a los políticos que "no podrán rechazar".... Me imagino los meeting electorales:
"Los jóvenes y jóvenas de Villatortas del Carajo no serán cocainómanos ni tendrán verrugas genitales". Que ya se meterán LSD, pirulas o éxtasis líquido. Total, ¿quién esnifa cocaína? Ejecutivos, niños de papá, algunos médicos, ex Grandes Hermanos, miembros de la farándula, deportistas de élite, políticos y los macarras del barrio -sólo en nochevieja-.

Vayan ustedes a las Barranquillas, donde está la verdadera miseria, y pregúntenle al primero que pase -con una jeringa de heroína colgando de su yugular- si estaría dispuesto a participar en un ensayo clínico para solucionar su adicción. ¿A quién le beneficiaría entonces acabar con todo eso? ¿A los laboratorios farmacéuticos? Para qué, si son infraseres. ¿A los políticos? Para qué, si esa gente no va a votar.

Y nosotras con la esperanza de que algún científico honrado encuentre una solución revolucionaria para la calvicie...

Legalicen las drogas ya, coño, y dejen de marear la perdiz.

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