domingo, 9 de noviembre de 2008

¿Por qué España es 'asín'?

Hablando con un amigo, que es alto ejecutivo en una empresa de capital de riesgo, confirmé todas mis sospechas. Los españoles 'semos' incapaces de estudiar idiomas o de llegar puntuales -salvando las distancias, afortunadamente, con el norte de la península- pero estos tópicos entrañables, e incluso simpáticos, funcionan como cortina de humo para ocultar una gran discapacidad, que es una falta acuciante de espíritu emprendedor. Endémica. Enquistada. Irreversible. Asoma cual elefante africano -los más grandes- que trata de esconderse tras una cerilla. A esta incapacidad le sumanos la picaresca miserable que, si bien en el siglo de oro era la llave de la supervivencia, ahora se ha sofisticado y ha evolucionado -discípula de las nuevas escuelas pícaras "europeasnorteamericanas"- y se afana por nutrirse de todo lo malo, sin reparar en el talón de Aquiles patrio: no somos tan listos como los demás.

Este "nuevo grito" en picaresca es el márketing farmacéutico. Un ejemplo paradigmático: la nueva vacuna del papiloma humano. 500 euros tres pinchazos, otra estafa legal. No garantiza la protección más que de cuatro patógenos que causan el 70% del cáncer de cuello de útero, y además, parece ser que no están controlados los efectos secundarios. El laboratorio que la sintetiza, Merck, ha iniciado una campaña que implica a nuestros queridos políticos: ¿incautos o maquiavélicos? En resumen, esta empresa ha cedido a precios muy bajos miles de dosis de fármaco para que pueda asumir el gasto la Seguridad Social. Así las Administraciones Autónomas, el partido de turno, mejor dicho, puede hacer campaña y utilizar esas verrugas genitales como arma electoralista. Magnífico. Un medicamento que me atrevería a decir, ni ha pasado la fase de pruebas. Un experimento ilícito, que sumado a la falta de información de nuetros jóvenes y jóvenas, va a traer más consecuencias que alegrías. Espero ansiosa los titulares basados en datos que evidencien más contagios de la cuenta o embarazos no deseados.

Los laboratorios utilizan las más modernas y avanzadas técnicas de márketing, se inventan enfermedades y necesidades e inculcan a los médicos -a través de jugosos regalos- la obligación de transmitir al paciente que son imprescindibles. Conclusión. Atiborrados a pastillas que, en le mejor de los casos, se anulan unas a las otras, añadido al desastre armaguedónico de la gestión de la Seguridad Social y de la farragosa subvención de según qué fármacos, esto es "Sodoma y Gomera".

Qué ocurre con lo que sí importa. Qué pasa con esos antibióticos que te destrozan el estómago, con los cuatro pinchazos que un diabético ha de soportar cada día, con los efectos secundarios de la fernovabitona, de los corticoides, de los antirretrovirales, o de una simple anestesia epidural... Eso son minucias que no interesan. No venden. Si estás enfermo de verdad, aguantas carros y carretas, porque "no se puede hacer nada más, y no te quejes, que con la Seguridad Social te sale medio gratis, a ver si tirando de subvenciones algún laboratorio -no gubernamental- se pone a investigar".

Resultando. Un país en el que la iniciativa empresarial está en dique seco por la burocracia, apenas un puñado de "visionarios" desaprensivos -con mucho dinero- se reparten el bacalao. Y que luego no lo llamen oligopolio... cuando es más facil que se abra antes la úlcera gastroduodenal que tu PYME. Tenemos lo que nos merecemos. Eso que quede claro.

Segundo, y esto lo aplico a la alopecia androgenética, que es lo que nos compete. Los mejunges apestosos a disposición del consumidor, que dejan una bonita decoración navideña en la cabeza -copos de ¿nieve?- etiquetados como Minoxidil, ya han acabado con mi paciencia. En un par de semanas voy a comprar 160ml a una empresa estadounidense que lleva perfeccionando el producto desde 1980.

Y además me ahorro dinero. Allí son genios en lo que a técnicas de "mercadeo" se refiere. Unos magos del negocio empresarial, pero con cierta dignidad. La competencia es tan fuerte que si te jactas de vender humo, como aquí, lo mejor que puede pasar es que te hundas en la miseria.

1 comentario:

Armando Jose dijo...

Hola amiga;

Acabo de descubrir tu interesante blog.

Yo tengo tres hijas y la mayor fue la única del instituto que no se puso la vacuna porque me pregunto y le di mi opinión que no es muy diferente a la tuya.

Que todo te vaya bien

Armando Jose

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